El Iliushin Il-2: el “bombardero de cemento” que aterrorizó a la Wehrmacht

El avión Il-2 durante la Gran Guerra Patria, 1945.

El avión Il-2 durante la Gran Guerra Patria, 1945.

TASS
A partir de los años 20 del siglo pasado, los mandatarios militares de todo el mundo estaban en busca de un avión que pudiera apoyar directamente a las tropas en el campo de batalla. Sin embargo, los diseñadores que competían para crearlo vieron ralentizados sus progresos debido al peso del “tanque volador”, la baja velocidad en el aire y la débil protección. El Il-2 fue la respuesta a estos desafíos.

Una de las lecciones clave de la Primera Guerra Mundial fue que el avión iba a desempeñar un papel clave en las campañas militares de la nueva era. Con esto en mente, en las décadas de 1920 y 1930 las principales naciones europeas dedicaron importantes esfuerzos y recursos al desarrollo de nuevos aviones que pudieran utilizarse para proporcionar apoyo a la infantería y a los tanques.

La URSS comenzó la creación de su avión Sturmovik (ataque terrestre), que contaba con toda una serie de blindados y características adaptadas para realizar ataques y bombardeos. En los ensayos, sin embargo, todo esto resultó ser demasiado pesado y lento como para que fuera viable.

Llevando la guerra al cielo

Los intentos del diseñador Nikolái Polikárpov para construir el avión de asalto perfecto también se dieron de bruces en el campo de batalla. El R-5Sh Sturmovik estaba cargado de bombas y de ametralladoras pero carecía de armadura, por lo que tenía poca resistencia, tal y como quedó claro en los combates durante la guerra civil española, donde fueron utilizados por la Fuerza Aérea Republicana, y en el Lejano Oriente de Rusia, donde sirvieron en la victoria de 1939 sobre los japoneses en la Batalla de Jalkin Gol.

Además de la potencia de ataque, los militares exigían un avión con suficiente protección para el piloto y los mecánicos. El principal obstáculo era la fabricación de las placas de blindaje, que eran demasiado pesadas y resistentes para trabajar con ellas fácilmente. Para hacer un agujero en una armadura de acero se desgastaron dos brocas de alto rendimiento.

El problema lo resolvió Serguéi Iliushin, que dejó de lado la idea de colocar láminas que lo único que hacían era añadir peso y decidió estructurar el avión con una armadura de acero.

El Iliushin Il-2 se diseñó de manera que el motor, el sistema de refrigeración, los tanques de combustible y la tripulación estuvieran alojados en el interior del fuselaje. El peso de despegue de la aeronave, una vez cargada, era de unas cinco toneladas.

El diseñador de aeronaves, Serguéi Iliushin, y el piloto de pruebas, Vladímir Kokkinaki, 1942.

Su primer vuelo tuvo lugar el 2 de octubre de 1939. Hasta el estallido de la Segunda Guerra Mundial en la URSS, en 1941, se siguió trabajando en la eliminación de algunos pequeños defectos y en la preparación de los aviones para un uso eficaz en combate.

Aunque el Il-2 pasó las pruebas de fábrica en 1940, los militares todavía dudaron en contar con él hasta el último momento. El propio Stalin decidió el destino del proyecto después de que Iliushin le enviara una carta describiendo los méritos de su idea.

Desde las primeras etapas de la guerra, los pilotos del Il-2 llevaban a cabo incursiones sin contar con la cobertura de otro avión. Iban en columnas blindadas, que se movían por carretera, durante la guerra relámpago alemana.

En sus memorias, el piloto de un Il-2 y Héroe de la Unión Soviética, Valentín Averiánov, escribió que “a pesar de que la armadura no ofrecía protección contra las ráfagas antiaéreas de 20 mm y los cañones de los aviones, seguía desviando muchos tipos de municiones”.

Los pilotos creían en la resistencia de sus aviones. En un incidente bien documentado, que tuvo lugar durante los preparativos finales de un despliegue, el joven hijo de un piloto preguntó al comandante si su padre moriría en el frente.

El capitán Konstantín Jolobáiev sacó su pistola de servicio y disparó de cerca a la carcasa metálica de la cabina del Il-2. El único rastro que dejó en la superficie fue en la pintura. El capitán señaló posteriormente que efecto psicológico de esta acción iba dirigido al piloto y no tanto al niño.

Sin embargo, hubo grandes pérdidas del Il-2. La superioridad aérea inicial de la Luftwaffe significaba que los pesados aviones soviéticos fueran presa fácil. Además, el Il-2 era nuevo y los pilotos tenían que dominarlo en condiciones de combate.

Al comienzo de la guerra, un Il-2 sobrevivía a unas nueve salidas de guerra de media. En general, se perdieron unos 26.6000 aviones entre 1941 y 1945, alrededor de la mitad de ellos en combate.

Las grandes pérdidas se debieron, en parte, a que no había un artillero trasero por el peso adicional que implicaba. En modificaciones posteriores se añadió un segundo tripulante y un arma, después de esto los pilotos enemigos se volvieron más cautelosos a la hora de enfrentarse al Il-2. Aunque las pérdidas entre los artilleros de la retaguardia también fueron grandes, ya que no estaban tan bien protegidos como el piloto.

Avión de cemento pilotado por unos maníacos’

En tierra, mientras tanto, los aviones causaron estragos entre las fuerzas enemigas, ya que eran capaces de solgar 400 kg de bombas, cohetes Katiusha y disparar con cañones de 23 mm.

La infantería alemana apodó al Il-2 el “Carnicero” o “Picador”, el “Gustav de Hierro” o “Muerte Negra”. Los pilotos alemanes hacían comentarios menos halagadores y lo llamaban “avión de cemento” o “bombardero de cemento”, debido a su baja maniobrabilidad.

Posteriormente, a medida que la Fuerza Aérea soviética iba ganando superioridad aérea, el Il-2 comenzó a acabar con las fuerzas terrestres de la Wehrmacht de manera metódica. También demostró una eficiencia despiadada en el mar: las unidades de aviación soviéticas en el Ártico usaron el Il-2 para hundir más de 100 barcos enemigos.

Los logros del Il-2, sin embargo, no habrían sido posibles sin el heroísmo de las tripulaciones.

Durante la operación de toma de Königsberg (Kaliningrado, en la actualidad), la capital de la provincia alemana de Prusia Oriental, los pilotos del regimiento de asalto soviético pidieron que les trajeran prisioneros para interrogarlos sobre los efectos de sus misiones.

Para su sorpresa, los prisioneros de guerra alemanes suplicaban por sus vidas, después de que sus oficiales políticos les dijeran que el Il-2 estaba tripulado por maníacos que disfrutaban atormentando a los prisioneros entre misiones. Se les dijo que eran maníacos, porque la gente normal no puede volar sobre un campo de batalla a través de fuego antiaéreo a una altitud de 100 metros.

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