El tesoro moscovita de Napoleón… ¿aún está en Rusia?

Las tropas de Napoleón se retiran de Rusia a través de la Berézina, entre el 26  y el 28 de noviembre de 1812. Un grabado francés en madera.

Las tropas de Napoleón se retiran de Rusia a través de la Berézina, entre el 26 y el 28 de noviembre de 1812. Un grabado francés en madera.

Global Look Press
Se supone que durante la fallida invasión de Rusia en 1812, el ejército de Napoleón saqueó en Moscú alrededor de 80 toneladas de oro. Se dice que este oro nunca salió de Rusia. La búsqueda del tesoro se prolonga desde hace más de 200 años, y parece que el mencionado oro todavía aguarda a su descubridor.

“Se podría haber pensado que era una especie de caravana... O un ejército antiguo que regresaba después de una enorme incursión, con cautivos y botín", así es como Phillippe Segur, miembro de la plantilla personal de Napoleón y, más tarde, historiador, describió la imagen de docenas de carros, cargados con todo lo que fue saqueado en la antigua capital rusa en 1812, cuando salían de Moscú.

Hornos de fundición en iglesias

El destino de esos trofeos es aún desconocido. Hay motivos para pensar que nunca han salido de Rusia. Un explorador y cazador de tesoros Vladímir Poriváiev afirma que existe una lista de tesoros que las tropas de Napoleón se llevaron de Moscú. “Los artículos mencionados no se vendieron en subastas ni aparecieron en colecciones privadas. Eso significa que el tesoro de Napoleón no ha salido de Rusia, y hay que buscarlo aquí", afirma Poriváiev (el artículo está en ruso).

Aquellos 200 carros también portaban cosas robadas a los habitantes de Moscú. Según el historiador Alexander Serioguin, los franceses saquearon sin piedad 15.000 residencias moscovitas. “Lo más repugnante fue lo que hicieron en iglesias y monasterios. Se llevaron iconos, joyas talladas.... Lo derritieron todo en horno de fundición que instalaron en cada iglesia. Los metales preciosos se fundían en lingotes y se estampaban con la letra N. Todo esto se hizo durante un mes. Esto horrorizó a Napoleón y emitió una orden exigiendo que se dejara de saquear", aseveró el historiador en un programa de televisión (el programa está en ruso).

Dicen que entre las cosas robadas se encontraba también una cruz de oro del campanario de Iván el Grande, el edificio más alto de Moscú en aquel entonces. Según algunos relatos, Napoleón quería ponerla en el techo de la Residencia de los Inválidos de París, donde planeaba crear un museo de las naciones conquistadas.

Los indicios, según Walter Scott

La teoría más popular afirma que Napoleón escondió los tesoros robados durante su retirada de Moscú en el otoño de 1812. Aunque el emperador francés consiguió tomar la ciudad, no pudo derrotar a las fuerzas rusas. Así que tuvo que abandonarla para retroceder apresuradamente bajo los constantes ataques de los regimientos rusos. En algún lugar de su camino, múltiples carros con botín comenzaron a suponerle una carga demasiado pesada, así que el emperador ordenó esconder los trofeos que, según algunas estimaciones, incluían 80 toneladas de oro.

Según Segur, los franceses lo arrojaron todo al lago Semliovskoe cerca de Viazma (300 kilómetros al oeste de Moscú). Se cree que Napoleón en persona se detuvo en la aldea de Semliovo huyendo de las tropas rusas. El relato de Segur fue repetido más tarde por el escritor escocés Walter Scott en su libro La vida de Napoleón Bonaparte, Emperador de los franceses.

El misterio del lago

El lago Semlióvskoye en la región de Smolensk.

Inmediatamente después de la guerra se encontraron muchas municiones diferentes cerca del lugar, decenas de cargadores de armas fueron descubiertos. La búsqueda de oro en el lago Semliovskoe comenzó ya en 1830, después de la publicación del libro de Scott. En 1836 el gobernador de Smolensk, Nikolái Jmelnitski, invirtió mucho en la exploración de las profundidades del lago, pero todo fue en vano. A principios del siglo XX, la arqueóloga Ekaterina Kletnova probó suerte, pero tampoco obtuvo resultados.

En la época de la URSS hubo varios intentos de explorar las aguas del lago. La expedición mejor organizada tuvo lugar a finales de los años setenta y fue televisada en un programa (está en ruso) por Andréi I, ahora actor y presentador de TV y en aquel entonces buzo.

“Trabajamos a fondo y sistemáticamente”, recordó. “Primero, en invierno, los topógrafos hicieron un mapa preciso del lago. Luego los geofísicos y geoquímicos hicieron su tarea. Se detectaron dos anomalías importantes bajo el terreno... En cuanto a la primera, no estaba en el agua, pero cerca de ella, usamos una excavadora que cavó un hoyo enorme de 12 metros de profundidad. Buscamos en el fondo, pero no encontramos nada. En el lugar de la segunda anomalía, instalamos un monitor de agua. Los buzos cavaron allí un agujero. En el fondo del pozo, los buzos solo descubrieron una piedra enorme".

Al mismo tiempo, el lago Semliovskoe no es el único lugar donde los exploradores buscan el tesoro de Napoleón. Según Poriváiev, vale la pena buscar cerca del río Berézina, en la actual Bielorrusia, donde las tropas francesas libraron una batalla contra los rusos y perdieron muchos soldados y algo del botín robado en Rusia. Se han creado varios grupos de investigación. En 2012 un equipo conjunto franco-bielorruso buscó en la zona, pero no encontraron el tesoro. Así que, el misterio permanece.

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