¿Cómo celebran los turistas extranjeros el Año Nuevo en la Plaza Roja?

Reuters
Multitud de personas, champán requisado y un ambiente incomparable... Estas son solo algunas impresiones de los turistas de la principal fiesta del país eslavo. Aquí te contamos los detalles.

Miles de turistas van a Moscú para celebrar el Año Nuevo, sobre todo de Europa y de EE UU. Les encanta la comida local, la limpieza de la ciudad, la iluminación navideña y la sensación de seguridad. 

Los turistas desean disfrutar lo máximo posible durante las fiestas y quieren estar en el epicentro de los eventos en la Plaza Roja, para escuchar de primera mano el sonido de las campanas del Kremlin sonando cerca. Aquí te ofrecemos algunos testimonios. 

Cola para entrar

No todos consiguen llegar a la Plaza Roja el 31 de diciembre a medianoche. Es necesario ir con antelación, de lo contrario, se corre el riesgo de quedarse atascado en la cola del control de seguridad.

Plaza Púshkinskaia en el centro de Moscú

La italiana Lucía se alojó en casa de un amigo que vivía cerca de la plaza Púshkinskaia. A las 23:00 salieron para ir a ver los fuegos artificiales cerca de los muros del Kremlin y tan solo tardaron 10-15 minutos en llegar a pie desde casa. “La sorpresa fue que la parte de la calle Tverskáia que va desde la casa directamente al Kremlin estaba cortada, y no se nos permitía ir en dirección hacia la Plaza Roja”. Lucía y sus amigos se quedaron a celebrar la Nochevieja en la plaza Púshkinskaia, que también tenía una festiva iluminación. “¡Sigo recordando este momento con alegría! El Año Nuevo en Rusia es una fiesta grande y divertida, no importa dónde la pases”.

Reservar con tiempo

Debido al gran flujo de turistas, los hoteles en vísperas del Año Nuevo están abarrotados. La espontaneidad del francés Erwan estuvo a punto de convertirse en un drama. En 2014 estaba estudiando en Nizhni Nóvgorod (400 km al este de Moscú), y la víspera de Nochevieja decidió celebrar el Año Nuevo en Moscú, en la Plaza Roja. “Ingenuamente pensé que sería fácil encontrar un lugar para pasar la noche y no reservé una habitación o una cama en un albergue por adelantado”.

Erwann llegó a la capital el 31 de diciembre por la tarde con una mochila. Después de un corto paseo por el centro, empezó a buscar un lugar para dormir, pero no encontró ni un hotel libre. La situación se complicó porque conocía mal la ciudad. Así que siguió andando más de tres horas bajo la nieve hasta que, al borde de la congelación y la desesperación, encontró una habitación en uno de los hoteles.

“Al final estaba tan cansado de preocuparme y de caminar por las calles nevadas que me quedé dormido al instante y me perdí por completo la fiesta. Pero en la recepción me dieron dos mandarinas”, recuerda con una sonrisa.

La Nochevieja más loca 

El holandés Coen sí que logró llegar a la Plaza Roja, aunque recuerda que todo fue una locura. “No me habría metido en la multitud solo si no fuera por mis amigos rusos”.

Había muchísima gente en fila a la entrada de la Plaza y un montón de policías alrededor. Coen y sus amigos se las arreglaron para pasar con un par de botellas de champán bien escondidas.

“Las descorchamos al sonar las campanas y no estábamos solos: después de la medianoche la Plaza se cubrió de cristales rotos y tras el último toque de campana comenzó la confraternización. El ambiente era magnífico: se lanzaban petardos, volaba el confeti y la serpentina, todos bailaban (había un escenario y artistas), se abrazaban y saltaban alegremente. Recuerdo a un hombre muy borracho y muy alegre: se cayó, perdió un diente al golearse contra el suelo, pero inmediatamente se levantó y, escupiendo sangre, siguió abrazando a todos a su alrededor”, dijo Coen.

Encontrar una alternativa

Para disfrutar del ambienta no es necesario ir a la Plaza Roja. Se puede ver bastante cerca, por ejemplo, desde el puente Bolshói Moskvoretski durante un tranquilo paseo por el centro. Esto es lo que hizo Nicholas con su familia de Gran Bretaña. Vinieron con un niño pequeño, por lo que no quisieron meterse en la multitud.

Bajaron en la estación del metro Tretiakóvskaia/Novokuznétskaia y caminaron por la antigua y elegante calle Piátnitskaia, llena de bares y restaurantes. El 1 de enero se reunieron justo en el puente Bolshói Moskvoretski, que ofrece una hermosa vista de la Plaza Roja y de los fuegos artificiales.

“¡El ambiente era increíble! Fue mucho más divertido celebrar el Año Nuevo aquí que en Gran Bretaña, ya que en Rusia es la fiesta más importante. ¡Todo el país está despierto hasta la madrugada, divirtiéndose, esperando las campanadas!”.

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