Atrapado a 6.000 metros: el rescate de Alexánder Gúkov

Anna Piunova/mountain.ru
Esta es la increíble historia de un escalador ruso que pasó siete días sin comida ni agua en las montañas de Pakistán.

El alpinista ruso Alexánder Gúkov intentó ascender un pico de 7.145 metros (23.000 pies) de altura en Pakistán, tomando para ello la ruta más difícil. Su compañero, Serguéi Glazunov, sufrió una caída y murió, mientras Alexánder quedaba atrapado a 6.300 metros sobre el nivel del mar, esperando siete días enteros a que le llegara ayuda.

Nuestro planeta alberga una serie de montañas que se consideran casi imposibles de escalar, incluso para montañeros experimentados como los rusos Alexánder Gúkov (de Novorosíisk) y Serguéi Glazunov (de San Petersburgo). Las famosas montañas Latok pertenecen a esa lista. Son un grupo de picos en la cordillera de Karakórum en Pakistán. El Latok-I es su joya de la corona, con una cima que se alza a 7.145 metros sobre el nivel del mar.

El Latok-I fue conquistado por primera vez por escaladores japoneses en 1979. Usaron la cara sur de la montaña para ascender, mientras que la imposible ascensión por la cara norte ha sido intentada más de 50 veces por docenas de escaladores y expediciones, acabando siempre en fracaso.

Piolet de Oro

Anna Piunova, amiga de Gúkov y editora de Mountain.ru, una web rusa dedicada al montañismo, dice que fue su sugerencia que Gúkov escalara el Latok-I.

“Sasha acababa de ganar el “Piolet de Oro”, el premio más famoso de Rusia concedido a escaladores de montaña, y buscaba nuevos objetivos que batir”, cuenta Piunova. “Fui yo quien le habló de la cara norte de esta montaña, que ha permanecido invicta durante 40 años. Inmediatamente se obsesionó con esta idea”.

En 2017, Gúkov llevó a cabo su primer intento de escalar la cara norte del Latok-I, junto con otros dos escaladores de San Petersburgo. Llegaron hasta los 6.800 metros.

Valeri Shamálov, uno de los compañeros de Gúkov en esa escalada, cuenta que la montaña tiene un clima impredecible, lo que dificulta la aclimatación a la misma. Los escaladores a menudo tienen que esperar horas para que las nubes se despejen, lo que interrumpe los planes establecidos. Como resultado, cuando los escaladores están casi en la cima, tienen que descender porque no tienen suficiente comida y combustible. Eso es lo que le pasó al trío de escaladores en 2017: se quedaron sin gasolina. Shamálov además sufrió una neumonía y síntomas de congelación. Después de la escalada, el montañero (que era aficionado a tocar la guitarra) acabó perdiendo varias falanges de manos y los pies.

Extenuante pero factible

“Lo único de lo que estoy seguro es de que conquistar la cara norte del Latok-I es factible. Destrozado y agotado, pero es factible. Esta vez no lo conseguimos, pero estoy seguro de que tenemos todas las posibilidades de lograrlo la próxima vez”, declaró Gúkov tras la escalada fallida de 2017.

El 10 de julio, Gúkov y Glazunov comenzaron la escalada. Al alcanzar los 5.500 metros dejaron el equipo pesado en el campamento base junto con una nota: “Nos llevamos 5 días de provisiones”. Para el 22 de julio, estaban a 6.500 metros, y planeaban alcanzar la cumbre al día siguiente. Pero de repente dejaron de transmitir y, el 25 de julio, se envió un helicóptero de rescate. Ambos escaladores fueron vistos vivos después de realizar una pasada alrededor de la montaña. No se consideró necesario adoptar ninguna otra medida.

Una hora después de eso, Alexánder emitió una llamada de socorro, y quedó claro que durante esa hora, Glazunov había caído y fallecido, posiblemente durante un intento de empezar a descender. “En poco tiempo, llegaron tres mensajes más de Gúkov: “Serguéi cayó”, “Estoy colgado de la pared”, “Necesito ayuda. Solicito evacuación”, cuenta Piunova.

Gúkov se había quedado sin cuerdas para bajar. Estaban en la mochila de Glazunov, junto con la mayor parte del suministro de gas. A Gúkov sólo le quedaba su tienda. Llegó a un lugar seguro, a cubierto de posibles avalanchas o desprendimientos de rocas, y esperó allí. El mismo día, el tiempo había mejorado lo suficiente como para que los helicópteros montaran un operativo de rescate, pero se retrasaron, y no llegaron a Gúkov.

El rescate

“No sé dónde cometió el error Gúkov”, comentó Shamálov. “Puede que depositase demasiada confianza en Glazunov, que era muy rápido ascendiendo; o tal vez lo tenía todo bien planeado, pero el clima le falló. Puede haber sido cualquier cosa, así son las montañas. Desde nuestro punto de vista, no podemos imaginar qué fue exactamente lo que pasó allá arriba. Glazunov era un buen atleta, un tipo fuerte”, añadió Shamálov.

Mientras tanto, Gúkov seguía enviando transmisiones. “Se enfadó, preguntando por qué los helicópteros no fueron capaces de llegar en el primer intento. Esperábamos que el rescate durara 6 días como máximo, pero estábamos seguros de que lo rescataríamos antes. Hoy es el sexto día”, declaró Piunova el 31 de julio.

Finalmente, en ese día, helicópteros de rescate pakistaníes lograron localizar y rescatar a Alexánder. Los pilotos realizaron una operación meticulosa y peligrosa: a esta altura y en estas condiciones, cualquier movimiento en falso podría haber provocado un desastre, matando a los pilotos y al montañero.

“¡Lo han rescatado!”, escribió al fin Piunova en Mountain.ru. “Sasha está en el hospital de Skardu (una ciudad de Pakistán, cerca de la cordillera Karakórum). Sufre una ligera congelación, poca cosa. Está muy débil, apenas puede hablar. ¡Queridos míos, gracias a todos por vuestro apoyo, no todo ha sido en vano! Nuestro profundo agradecimiento a los pilotos de Askari Aviation Pakistan, que han logrado lo imposible. Gracias a la Embajada Rusa en Pakistán, y personalmente, a Vadim Záitsev (primer secretario de la Embajada Rusa), gracias al Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, esto no podría haberse logrado sin ustedes”.

Envueltos en la alegría del rescate, los compañeros alpinistas no olvidaron honrar la memoria de Serguéi Glazunov. Nueve días después de su muerte se publicó un video conmemorativo en YouTube dedicado a honrar su memoria.

Mientras tanto, en su página de Facebook, Piunova publicó una foto de Gúkov, vivo, recuperándose en el hospital de Skardu.

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