¿Mantendrá Rusia su posición como líder mundial de exportación de recursos energéticos?

AFP
EE UU ha hecho esfuerzos para que los países de la UE dejen de compra gas ruso, pero el propio país norteamericano ha comprado recientemente gas natural licuado procedente de Rusia. ¿Es una prueba de que el país eslavo seguirá dominando el mercado?

A finales de enero llegó al puerto de Boston un barco llamado Gaselys con una mercancía que era muy necesaria en esos momentos en Nueva Inglaterra, azotada por una ola de frío. Se trataba de un cargamento de gas natural licuado (GNL). A pesar de que EE UU lo produce se vio forzado a importarlo así que lo solicitó a la compañía francesa Engie, que a su vez había adquirido el combustible en el mercado global, entre otros se lo compró a la empresa rusa Novatek, incluida en el listado de sanciones.

Tras la llegada del primer carguero, se pidió otro, que llegó el 2 marzo, y que no hizo mucho por mejorar la imagen de EE UU como uno de los principales productores internacionales de GNL, especialmente cuando Washington trata de persuadir a los países de la UE para que disminuyan su dependencia del gas ruso y compren gas estadounidense. Polonia y Lituania ya han comenzado a comprar en el otro lado del Atlántico, pero otros países no lo han hecho.

Según Gazprom, el gigante energético ruso estaba suministrando a finales de febrero cantidades de récord diarias a Europa (655,2 millones de metros cúbicos el 24 de febrero) y todo ello debido a un frío poco habitual. Las exportaciones de gas también han aumentado. El director de la compañía, Alexéi Míller, declaró al diario Védomosti que en 2017 las exportaciones de Gazprom tuvieron un incremento del 8,1% respecto al 2016 y llegaron a los 193.900 millones de metros cúbicos. Además, ocupa la cuota de mercado más alta que haya tenido en el mercado europeo, un 34,7%.

Alemania es el principal importador de gas ruso. En 2017 compró 53.400 millones de metros cúbicos. Otros países como Austria, Dinamarca, Holanda, Hungría, la República Checa, Letonia, Lituania y Estonia también han aumentado sus pedidos. Mientras que el año pasado Italia, el Reino Unido y Polonia bajaron un poco en sus importaciones.

Para que haya una competencia real entre Rusia y otros países proveedores es necesario que el precio del recurso sea más o menos similar. Hasta ahora el gas ruso es uno de los más baratos del mercado. Según Védomosti, el precio del GNL de Novatek (incluyendo el transporte a Europa desde Yamal) es de 3,83 dólares por un millón de BTU (unidad térmica británica). Solamente el gas catarí es más barato, 3,19 dólares por un millón de BTU. Si lo comparamos con el GNL de EE UU, tiene un precio de 6,83 dólares por un millón de BTU.

¿Ha venido para quedarse?

En estos momentos sigue en marcha el proceso para la construcción de más infraestructuras de energía, como el Nord Stream 2, y eso permitirá a Rusia llegar a más consumidores europeos. Aunque muchos países occidentales podrían sobrevivir sin el gas ruso, lo seguirán utilizando porque supone la mejor opción en términos de relación calidad-precio, afirma Román Blinov, experto de International Financial Center.

“El consumo del gas aumenta de manera gradual en Europa lo que hace que aumenten las importaciones de gas y petróleo”, declaró a Russia Beyond. “Como resultado, Europa Central y Occidental serán más dependientes de los recursos naturales rusos. Actualmente más de un tercio de toda la energía que se consume en Europa proviene de Rusia, y no debería sorprender si en los siguientes 20 años este indicador llega hasta el 50%”.

Según las últimas previsiones de la británica BP, aunque EE UU gane terreno como productor global de gas y cuente con la mayor cuota de producción para el 2040, comparado con Rusia (24 frente a 14), es poco probable que reemplace a Rusia como el mayor exportador de petróleo y gas. Los analistas de BP declaran que las exportaciones de EE UU llegará a 360 millones de toneladas (equivalentes en petróleo) combinadas de gas y petróleo, lo que supone menos de la mitad de Rusia (780 millones de toneladas).

Al fin y al cabo, las reservas de gas natural de Rusia se encuentran entre las mayores del mundo y eso da al país una ventaja para mantenerse en posiciones de liderazgo en exportación de gas, durante los próximos 20 años, según explica Iván Kapitónov, vicedirector de la Facultad de Regulación Gubernamental de la Economía en la Academia Rusa de las Ciencias.

Durante los próximos 20 años el número de suministradores aumentará y el mercado de recursos de energía puede disminuir en volumen, argumenta el experto. “Los países que tienen grandes reservas de recursos tradiciones tendrán una oportunidad para llegar a la posición de liderazgo en el mercado. Rusia no será una excepción. Esta desarrollando activamente opciones para exportar recursos naturales y la reciente noticia de los suministros de GNL a EE UU es una muestra de ello”, explica.

Desde hace años se habla de que España podría ser una puerta de entrada del gas de EE UU en Europa. Te explicamos si es una alternativa realista.

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