Rusia exige a Ucrania que cumpla los acuerdos para el pago de su deuda

El primer ministro ucraniano, Arseni Yatseniuk, durante una conferencia de prensa en Kiev.

El primer ministro ucraniano, Arseni Yatseniuk, durante una conferencia de prensa en Kiev.

AP
Los expertos consideran que esta cuestión no es solo económica, sino también política, y puede convertirse en un elemento de mercadeo para negociar el acuerdo del gas.

Rusia insiste en que Ucrania debe reenbolsar su deuda por completo y en los plazos establecidos. “La posición de Rusia sigue siendo la misma: Ucrania debe saldar su deuda por completo y en los plazos establecidos, de acuerdo con las obligaciones que contrajo en diciembre de 2013 con el Fondo Nacional de Inversión Ruso”, reza la declaración publicada el 17 de septiembre en la página del Gobierno ruso.

El primer ministro de Ucrania, Arseni Yatseniuk, había declarado previamente que, si Rusia no acepta las condiciones que Kiev propone para restructurar la deuda de 3.000 millones de dólares, no recibirá nada. “La Federación de Rusia se ha negado a participar en la comisión de acreedores y no ha aceptado el acuerdo de restructuración, quiere que se liquide la deuda íntegramente. Quiero reiterar que no habrá mejores condiciones: o acepta estas o la Federación de Rusia no obtendrá mejores condiciones”, dijo Yakseniuk en la sesión de la Rada Suprema del 17 de septiembre.

La deuda se emitió en eurobonos por valor de 3.000 millones de dólares y vence en diciembre de 2015. Los eurobonos fueron emitidos por Ucrania en diciembre de 2013 con una tasa de bono al 5% anual, se colocaron en la bolsa de Irlanda, y Rusia los recompró con recursos del Fondo Nacional de Inversión. En junio de 2015, dentro del plazo previsto, Ucrania transfirió en concepto de eurobonos un rendimiento por valor de 75 millones de dólares.

Entre otros motivos, Ucrania insiste en la cancelación de la deuda contraída con Rusia porque en agosto Kiev acordó con acreedores particulares una restructuración de la deuda por 18.000 millones de dólares. Se espera que estos condonen el 20% de la deuda inicial y concedan una prórroga de cuatro años más para los plazos de vencimiento de la cantidad restante.

Tal como ha declarado en diversas ocasiones el ministro de Finanzas ruso, Antón Siluánov, Moscú no seguirá el ejemplo de los acreedores y no negociará con Kiev una regularización de la deuda. Rusia está dispuesta a acudir a los tribunales si Ucrania no liquida su deuda de acuerdo con las obligaciones que contrajo, con lo que Ucrania se verá amenazada por los intereses de demora, y además deberá hacerse cargo de una compensación por los costes judiciales.

El conflicto de la deuda

Los expertos consultados consideran que la cuestión de la deuda tiene un carácter tanto económico como político. “La probabilidad de que Kiev se niegue a liquidar la deuda es alta, es una posibilidad que los políticos ucranianos contemplan a diario”, dice Dmitri Polevói, economista jefe de ING Bank en Rusia y la CEI.

En lo que se refiere al aspecto financiero, Ucrania debería tener fondos para liquidar la deuda porque cuenta con la ayuda del FMI.

Con todo, el problema de la deuda también puede influir en el acuerdo del gas que hay que cerrar antes de finales de año. “Ucrania ya ha admitido que no tiene medios para comprar gas, por eso el endeudamiento de Kiev puede convertirse en un elemento de mercadeo en la cuestión del gas”, señala Polevói.

Según él, las relaciones con Ucrania podrán complicarse aún más porque se acerca la entrada en vigor del Acuerdo de Asociación con la Unión Europea, cuya parte económica Ucrania se dispone a aplicar a partir de enero de 2016.

“Ucrania ha intentado conseguir que Rusia adopte una posición consolidada con el resto de acreedores para aplazar el pago o condonarlo parcialmente. Como cualquier otro acreedor, Rusia no está obligada a tomar como referente a los demás acreedores, y puede adoptar su propia posición (que, en este caso, sería inflexible)”, ha dicho el director de la Agencia de Comunicaciones Políticas y Económicas, Dmitri Orlov. “Los recursos proceden del Fondo Nacional de Inversión Ruso y su valor es superior al de los recursos de las fuentes habituales”, explicó.

“Rusia necesita estos 3.000 millones de dólares para invertirlos en infraestructuras. Pero la cuestión es que el país, ni durante la negociación para conceder créditos ni posteriormente, no ha admitido la posibilidad de conceder plazos”, destaca Orlov.

Según él, durante la década de los 90 y los 2000, las relaciones entre Moscú y Kiev eran mejores, y entonces cabía la posibilidad de aplazar el pago de las deudas, pero no sería correcto extrapolar esta situación al momento actual.

 

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