Crisis económica en varias dimensiones

Corbis / East News
La caída de los precios del petróleo ha sido el factor con mayor peso en la crisis económica que atraviesa Rusia. Además, ha subido la inflación y los tipos de interés. Las sanciones no han tenido tanto peso en el estancamiento y se estima que puedan impulsar la producción nacional.

La crisis ha obligado al gobierno a cambiar su enfoque sobre los presupuestos. En lugar de la habitual planificación a tres años, se ha decidido ajustar un plan presupuestario urgente que abarca solo el  2016.

La principal novedad es que se ha decidido abandonar la estricta vinculación que había entre los gastos e ingresos y el precio del petróleo. “Esto permitirá al gobierno reducir los gastos federales (en comparación con el presupuesto trianual anterior), y reaccionar de forma adecuada a la caída de los precios del petróleo”, explica Maxim Petronevich de Gazprombank.

Por otro lado, la crisis ha provocado un impulso del desarrollo de la producción propia. En la primera mitad de 2014, tras la introducción de las sanciones occidentales, se hizo oficial el llamado “reemplazo de la importación”. Según el pronóstico del Ministerio de Economía, la producción industrial crecerá un 0,6% en 2016. En el Ministerio ven como uno de los factores principales de la recuperación la producción de bienes de consumo, sobre todo alimentación, ropa y calzado.

“En este momento, solo se da un crecimiento activo en el sector industrial agrario, la producción textil, química y plásticos; estos sectores conforman alrededor del 7% del PIB”, dice Maxim Petronevich.

El especialista señala que la vía más probable para conseguir la estimulación económica se encuentra en los grandes proyectos de infraestructuras y materias primas. Estas inversiones tendrán rápidos efectos sobre la economía. Rusia apuesta sobre todo por la cooperación con los países de la región Asia-Pacífico. Con el fin de atraer inversores, el gobierno ruso decidió en septiembre de 2015 celebrar en Vladivostok el “Foro económico oriental”, donde se firmaron más de 80 grandes contratos de inversión por un valor total de más de 1,3 billones de rublos (alrededor de 19.500 millones de dólares).

Según Antón Sorokó, analista de Finam, Rusia puede salir del actual estado de estancamiento económico si establece nuevas relaciones comerciales con los países asiáticos. “Los flujos financieros se mueven gradualmente desde la UE y EEUU hacia la zona del Pacífico asiático, donde existen los recursos necesarios y hay pocas barreras administrativas. La ampliación de las operaciones comerciales externas con Rusia es muy importante para el inversor interno”, considera.

La “maldición del petróleo”

La economía rusa no ha sido arrastrada hasta la crisis actual por las sanciones, como podría suponerse. “A corto plazo estimaría el efecto global de las sanciones en menos de un punto porcentual dentro de la caída del 3,6% del PIB”, afirma Maxim Petronevich.

En el estudio conjunto realizado por el Banco Central de Rusia y Agustin Roitman, economista del Fondo Monetario Internacional, se estima que el efecto de las sanciones ha supuesto una caída del  0,5-0,6%, mientras que la principal causa de la la recesión son los bajos precios del petróleo.

Desde mediados de 2014, los contratos a futuros del Brent (a los que está vinculado el precio del ruso Urals) comenzaron a bajar de manera constante y, hacia finales de diciembre, habían caído desde los 115 dólares a los 60 dólares por barril. En el primer semestre de 2015, las cotizaciones oscilaron en un rango entre los 60 y 50 dólares por barril. El 17 de agosto se registró el precio mínimo: 45,8 dólares.

La principal causa de esta caída de los precios en el mercado de materias primas es el exceso de oferta. Los expertos internacionales estiman que en el mercado hay de dos a tres millones de barriles de más al día. Según la Agencia Internacional de la Energía esta situación se mantendrá también el próximo año, sobre todo a causa de la desaceleración de la economía china, que necesita en torno al 12% del consumo mundial de petróleo, y la previsible aparición del crudo iraní en el mercado.

Además, la caída en las cotizaciones de materias primas hizo que comenzara también a abaratarse el rublo. Como señala Valeri Mirónov, director adjunto del Centro de Desarrollo de la Escuela Superior de Economía, en ningún otro país orientado hacia las materias primas la moneda nacional reacciona tan bruscamente a los cambios de las cotizaciones petrolíferas. Los expertos ven en la rápida devaluación una influencia parcial de las sanciones.

En opinión de Maxim Petronevich, el abaratamiento del rublo ha sido desproporcionado y las sanciones han llegado a tener un efecto en esta caída del 10-15%. Según explica, estas han provocado un alto grado de inflación: un 9,4% en el primer semestre del año, según cifras oficiales, de los que entre 1,5 y 2 puntos porcentuales corresponden a los efectos de las sanciones.

El dinero caro afecta a los bancos

Las tasas de interés aumentaron siguiendo la tasa de referencia del Banco Central de Rusia. A finales de 2014, a causa de la brusca devaluación del rublo, el Banco Central se vio obligado a aumentar la tasa de interés hasta el 17%, pero posteriormente la redujo hasta el 10,5%.

Debido a ello se interrumpieron los créditos a las empresas y a la población. Al combinarse este hecho con las sanciones, que limitaban la financiación proveniente de Occidente, para los bancos se hizo cada vez más acuciante cómo conseguir dinero. Según datos del Banco Central de Rusia, el beneficio del sector bancario en los cinco primeros meses de 2015 fue de 9.000 millones de rublos (135 millones de dólares) . En comparación, el beneficio de 2014 se calculó en 589.000 millones de rublos (cerca de 9.000 millones de dólares). Esta diferencia abismal se explica porque los bancos deben reponer sus reservas a costa de los beneficios.

La reducción también afectó a las filiales de bancos extranjeros, para las cuales el mercado ruso fue durante un tiempo uno de los más rentables. El banco UniCredit, por ejemplo, tuvo en 2013 unos beneficios de 19.400 millones de rublos (cerca de 300 millones de dólares), en 2014 fueron de 8.800 millones de rublos (unos 150 millones de dólares) , y durante el primer trimestre de este año, tan solo alcanzaron los 2.600 millones de rublos (40 millones de dólares).

Como resultado, estos bancos reducen su presencia en Rusia. Han cerrado parte de sus oficinas el banco escandinavo Nordea Bank, la filial del banco checo Bank Home Credit y Raifeissen Bank. Según las estadísticas del Banco Central, en 2014 la cantidad de oficinas se redujo en un 3,7%, y durante los primeros cuatro meses de 2015, la red del sector bancario ya se había reducido en un 5%.

 

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