Cómo afecta a Rusia la quiebra económica de Ucrania

Fuente: TASS / Artiom Geodakián

Fuente: TASS / Artiom Geodakián

A principios de junio, entró en vigor en Ucrania una ley que permite al país aplicar una moratoria al pago de la deuda externa. Rusia es el segundo titular de bonos ucranianos por detrás de la fundación Rothschild y podría dejar de cobrar 3.000 millones de dólares. Sin embargo, en opinión de los expertos consultados, la quiebra supone sobre todo una amenaza para la estabilidad de los bancos rusos.

A principios de junio de 2015, se aprobó en Ucrania una ley que permite al país aplicar una moratoria al pago de su deuda externa hasta el 1 de julio de 2016, informa la agencia TASS.

La moratoria podría extenderse a los eurobonos ucranianos adquiridos por Rusia en 2013 por un valor de 3.000 millones de dólares. Por otro lado, la parte rusa está dispuesta a acudir a los tribunales para exigir el pago de la deuda en caso necesario.

“Esta decisión parece más bien un intento de asustar a los inversores extranjeros para conseguir unas condiciones de reestructuración más favorables, pero no podemos excluir la posibilidad de que el gobierno aproveche la ley recién aprobada tal como está prevista”, afirma el analista del fondo de inversión Finam, Antón Soroko.

Según sus palabras, la ley aprobada para aplazar el pago de la deuda externa aumenta la tensión entre Rusia y Ucrania, de modo que las consecuencias podrían agravarse aún más.

Riesgos para Rusia

De acuerdo con la información aportada por Pável Shipanov, director de la agencia analítica Romanov Cap, Ucrania está preparándose para una quiebra inminente y para hacer frente a largas disputas judiciales con sus acreedores internacionales.

“En esencia, se trata de una quiebra. Nosotros aún no tenemos una base sobre la que presentar alguna queja contra Ucrania, pero en junio finaliza el plazo de un pago de 75 millones de dólares”, anunció a la agencia TASS el ministro de Finanzas de Rusia Antón Siluánov. Según sus palabras, si el pago del 20 de junio no se efectúa, las autoridades rusas acudirán a los tribunales.

A finales de 2013, el gobierno ruso asignó al entonces presidente de Ucrania, Víktor Yanukóvich, un préstamo de 15.000 millones de dólares  hasta finales de 2015, aunque solo dio tiempo a entregar el primer tramo, que equivalía a 3.000 millones de dólares.

Además, una de las condiciones para la concesión del crédito era la de poder solicitar la devolución del préstamo en caso de que la deuda externa ucraniana superara el 60 % de su PIB. En el tercer trimestre de 2014, la deuda externa de Ucrania ya alcanzó ese límite (actualmente asciende a 42.000 millones de dólares o el 70 % del PIB).

No obstante, las autoridades rusas no han exigido aún la devolución de los fondos prestados. Es más, según las previsiones del Banco Nacional de Ucrania, la deuda del Estado alcanzó en 2015 el 93 % del PIB.

“Indudablemente, la declaración de quiebra por parte de Ucrania afectará gravemente a la situación económica de Rusia. Aunque muchos de los vínculos económicos entre Rusia y Ucrania se han cortado, aún se mantienen algunos acuerdos de colaboración”, comenta el profesor de la facultad de Ciencias Económicas y Sociales, Alisen Alisenov.

Según sus palabras, una parte significativa del trabajo conjunto realizado por investigadores rusos y ucranianos se centró en el sector de la producción aeroespacial y de la aviación con un alto valor añadido. En su opinión, las consecuencias económicas y políticas serán impredecibles y muy graves tanto para la propia Ucrania como para sus vecinos más cercanos, incluida Rusia.

“Buena parte del riesgo procede de la deuda contraída por las empresas, los bancos y el gobierno de Ucrania con los bancos nacionales rusos. Según las estimaciones, podemos estar hablando de 25.000 millones de dólares, cuyo impago podría provocar una importante falta de capital en las entidades crediticias rusas”, añade.

En abril de 2015, las autoridades rusas llegaron a un acuerdo con otros tenedores de bonos ucranianos para la anulación de la parte principal de la deuda, según informa el periódico ruso Védomosti. Así lo decidió, por ejemplo, el Comité de Acreedores Privados de Ucrania, que reúne a cinco de los principales acreedores del país (Rusia no está entre ellos), titulares de bonos por un valor aproximado de 10.000 millones de dólares. El principal acreedor de Ucrania es Franklin Templeton, de la familia Rothschild, que posee, según Bloomberg, bonos ucranianos por un valor equivalente 7.600 millones de dólares.

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