Rusia y China firman importantes acuerdos económicos en rublos y yuanes

Fuente: Konstantín Zavrazhin / Rossiyskaya Gazeta

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Durante la visita oficial a Moscú del jefe de gobierno chino, Xi Jinping, los bancos chinos firmaron una serie de acuerdos para la financiación de varios proyectos rusos. A su vez, algunas empresas rusas se preparan para aumentar el suministro de gas a China, además del envío de una partida de 100 aviones de transporte de pasajeros SuperJet 100 de la empresa Sukhoi.

“Rusia y China pretenden reforzar su cooperación en el ámbito financiero, entre otras cosas, mediante un mayor uso del rublo y el yuan en sus pagos mutuos”, anunció el presidente ruso, Vladímir Putin, tras el encuentro oficial con su homólogo chino. De acuerdo con sus declaraciones, “solo en los dos primeros meses de este año el uso de la moneda nacional en los contratos bilaterales se ha incrementado en un 7 %”.

Los acuerdos conciernen, sobre todo, a la financiación de varios proyectos rusos por parte de los bancos chinos: según los expertos, este paso es crucial para las empresas rusas, que actualmente tienen cerrados los mercados de capitales occidentales como consecuencia de las sanciones.

Los bancos rusos han recibido créditos de sus socios chinos principalmente en yuanes. En concreto, el principal banco estatal ruso, Sberbank, ha abierto en el Banco Estatal de Desarrollo de China una línea de crédito por 6.000 millones de yuanes (966 millones de dólares). Los fondos se destinarán a la modernización del mayor fabricante de cemento de Rusia, la empresa Evrotsement.

A su vez, el segundo mayor banco del Estado ruso, el VTB, ha firmado un acuerdo con el Banco de Importaciones y Exportaciones de China para la apertura de una línea de crédito por 3.000 millones de yuanes (483 millones de dólares); otra entidad clave para el desarrollo del país, Vneshekonombank, ha obtenido 3.900 millones de yuanes (628 millones de dólares) del mismo banco para la fabricación de aceros especiales en un periodo de 15 años.

El director de Gazprom, Alexéi Miller, y el vicepresidente de la CNPC (China National Petroleum Corporation), Wang Dongjin, han fijado las condiciones para el abastecimiento de gas de Rusia a China a través de la ‘ruta occidental’, el gasoducto Altái (que tiene una longitud de 2700 km). Esto supone un suministro de 30.000 millones de metros cúbicos al año en un periodo de 30 años.

El coste del proyecto aún no se ha fijado, pero en 2006 se estimó que ascendería a 363.000 millones de rublos (7.100 millones de dólares). A su vez, la United Aircraft Corporation (OAK por sus siglas en ruso) planea enviar a China 100 aviones Sujói SuperJet-100 en un plazo de tres años, de conformidad con un acuerdo firmado con la parte china. Teniendo en cuenta que el precio de cada avión asciende a 36 millones de dólares, el monto total del contrato será de 3.600 millones de dólares.

A su vez, las autoridades chinas han prometido invertir 300.000 millones de rublos (5.900 millones de dólares) en la construcción del primer ferrocarril de alta velocidad de Rusia, que cubrirá el trayecto Moscú-Kazán. Este trayecto, de 770 kilómetros, se reducirá a 3,5 horas de las 11,5 horas que dura actualmente. El nuevo ferrocarril también lo construirán empresas chinas. 

Una relación desigual

Según los expertos, los nuevos contratos aumentarán la dependencia de las empresas rusas del capital chino. “China es ya la primera economía del mundo en paridad del poder adquisitivo de su PIB, además de nuestro vecino inmediato. Si se tienen en cuenta los diferentes tamaños de nuestras economías y las diferentes necesidades de recursos financieros, China ocupa una posición comprensiblemente dominante”, comenta Ilyá Balakirev. Sin embargo, según sus palabras, Rusia tratará de construir una relación entre iguales en la medida de lo posible.

“La expansión de la cooperación entre Rusia y China se ha producido por una cuestión de necesidad, aunque lo cierto es que, en general, resulta beneficiosa para ambas partes”, opina el analista del fondo de inversión Finam, Antón Soroko. Según él, este acercamiento ha sido impulsado en parte por los cambios en el escenario político mundial, además de por el deseo de los países en desarrollo de ejercer una mayor influencia en los procesos globales.

De hecho, este contexto ha acelerado la integración de las instituciones del grupo BRICS: en 2015 se celebrará la cumbre de esta organización informal en la ciudad rusa de Ufá (a 1.300 km al este de Moscú).

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Moscú planea seguir reforzando los vínculos entre Rusia y China, aunque no en detrimento de sus propios intereses. 

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