El rublo se somete a una presión récord por parte de los especuladores de divisas

Tras un anuncio de Bloomberg sobre la posible intervención del Banco Central en la venta de dólares, la moneda rusa cayó a un mínimo histórico contra la estadounidense. Fuente: Reuters

Tras un anuncio de Bloomberg sobre la posible intervención del Banco Central en la venta de dólares, la moneda rusa cayó a un mínimo histórico contra la estadounidense. Fuente: Reuters

El rublo ruso ha alcanzado su mínimo histórico en relación al dólar estadounidense (39,65). Sin embargo, el Banco Central ruso no ha realizado ninguna intervención a gran escala ni ha vendido dólares estadounidenses para estabilizar el tipo de cambio. La caída del rublo favorece a los exportadores rusos, pero daña a los participantes del mercado interno.

El 30 de septiembre el rublo ruso alcanzaba su mínimo histórico en relación al dólar estadounidense, al caer el tipo de cambio hasta 39,65. Sin embargo, a pesar de esta presión récord sobre la moneda rusa, el Banco Central no ha comenzado a vender dólares estadounidenses. En casos anteriores, este organismo regulador utilizaba un mecanismo de intervención en el mercado de divisas para estabilizar el tipo de cambio.

Aunque según fuentes en el periódico ruso Védomosti, el Banco Central podía haber vendido en el mercado “varias decenas de millones de dólares”, fuentes del periódico RBC Daily, este organismo no participó en las subastas.

El rublo ha perdido un 13% desde el comienzo del año frente al precio de referencia de dólar y el euro, y la caída se ha acelerado en los últimos días.

“La información sobre las intervenciones del Banco Central en el mercado de divisas se publica siempre con retraso, ya que las cuentas se liquidan el día posterior. Sin embargo, si ha habido algún tipo de intervención, esta ha sido insignificante, inferior a los 350 millones de dólares necesarios para cambiar los límites del intervalo de fluctuación del rublo”, explica a RBTH Mijaíl Jrómov, investigador del Centro de Investigaciones Estructurales del Instituto de Investigación Económica Aplicada de la Academia Rusa de Economía Nacional y Administración Pública.

Según Jrómov, en marzo de 2014, en el contexto de una situación política agravada por el asunto de Crimea, el Banco Central llevó a cabo una intervención de 11.000 millones de dólares en un solo día. Según los expertos, esta primera verificación fue descrita por el gobierno de Rusia como una transición hacia un tipo de cambio flotante. 

El Banco Central se mantiene al margen

Según el analista del consorcio de inversión FINAM Antón Soroko, estas últimas operaciones de apoyo al tipo de cambio del rublo datan de principios de mayo de 2014. Tras esto, el organismo regulador se vio obligado a vender rublos, aunque no durante mucho tiempo.

“La tendencia a la debilitación del rublo de los últimos meses ha sido igual de intensa que a principios de año, pero por ahora no ha habido ninguna intervención del Banco Central. No creo que lleguemos a una intervención análoga en volumen a las del pasado mes de marzo”, declara el experto.

El ataque contra el rublo, según los participantes del mercado, ha sido récord desde la primavera de 2014. En esta ocasión ha sido provocado por un comunicado de la agencia Bloomberg que aseguraba que en Rusia se planea tomar el control de los movimientos transfronterizos de capital. Sin embargo, posteriormente el Banco Central desmintió esta información.

“Por ahora es pronto para decir que hemos logrado repeler el ataque contra el rublo”, asegura el analista principal de UFS IC, Alexéi Kozlov. Según este, los participantes del mercado saben que el continuado abaratamiento del petróleo ejerce presión sobre el rublo y esto les provoca para jugar a debilitar la moneda rusa. “La débil dinámica de la economía de Rusia, la inestabilidad del rublo en sí y el endurecimiento forzado de la política crediticia y de divisas del Banco de Rusia no añaden atractivo a la inversión, sino que contribuyen a la salida de capital”, comenta el experto. 

La influencia sobre la economía

Para muchas empresas rusas, la caída del rublo resulta realmente beneficiosa: el debilitamiento del tipo de cambio de la divisa local favorece a los exportadores.

En particular, según comenta a RBTH el servicio de prensa de la mayor compañía de aluminio del mundo, Rusal, gracias al debilitamiento del rublo la compañía ha incrementado los pronósticos para sus indicadores financieros. En el contexto de una subida de los precios del aluminio durante el primer semestre, Rusal logró tras el segundo trimestre obtener beneficios por primera vez en más de un año. Además, la compañía también prevé beneficios durante el tercer y cuarto trimestres.

Por otra parte, la mayor empresa metalúrgica de Rusia, el Complejo Metalúrgico de Magnitogorsk, opera en el mercado interno (al que corresponde el 82,2% de su volumen comercial total) y, aun así, la devaluación del rublo beneficia también a esta empresa.

“Únicamente el 50% de los gastos de la empresa se realizan en rublos. Por esta razón, si el rublo se devalúa en relación con el dólar estadounidense, se disminuyen los gastos en rublos y se incrementan los gastos en dólares”, aclara a RBTH un representante de la empresa. En particular, en la compañía calculan que, con una devaluación del rublo del 2,5%, el EBITDA de la empresa crece en un 0,9%, mientras que con una caída de la divisa nacional del 15%, crece en un 4,9%.

Para los representantes de los sectores destinados únicamente al mercado interno, el efecto de la caída del rublo ya no es tan inequívoco. “El precio se encarece, por lo que el consumidor opta por los productos nacionales. Nuestra compañía se encuentra en la zona del rublo: nosotros no tenemos créditos en divisas, por lo que la devaluación no nos provoca demasiado daño”, comenta a RBTH Alexander Kóstikov, representante del grupo Cherkízovo, uno de los líderes del mercado ruso de ganadería. Sin embargo, según Kóstikov, un factor negativo es que parte de las materias primas, incluidos los fármacos veterinarios, se compran en el extranjero.

Los analistas financieros se muestran bastante más cautelosos en sus valoraciones. “Por ahora es difícil asegurar que el nuevo paso del Banco Central hacia el tipo de cambio flotante del rublo haya sido un éxito: al fin y al cabo, la volatilidad del rublo es relativamente alta y la caída anual del poder adquisitivo de la divisa nacional parece bastante fuerte”, comenta Antón Soroko.

Según este, es necesario esperar a que la presión política sobre el rublo se debilite y entonces su dinámica será más estable y predecible. “En teoría, es posible que el Banco Central entre al mercado para eliminar la presión sobre el rublo, aunque no se ha informado en qué condiciones podría suceder esto”, advierte Mijaíl Jrómov.

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