Cómo ha reemplazado Rusia los productos importados de Europa y EE UU

Fuente: Vostock Photo.

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Los productores de alimentos objeto de las sanciones rusas han sido sustituidos por empresas serbias, georgianas, armenias y de países de América Latina. Sin embargo, para algunos tipos de alimentos, como espárragos, fruta o queso, aún no se han encontrado proveedores alternativos. Los mayores daños por las sanciones rusas recaerán sobre Polonia, Lituania y Finlandia.

“Los principales beneficiados por la prohibición son los países de América Latina, Turquía, Armenia y Georgia. No hay que olvidar tampoco los productores nacionales, que han intensificado su política de inversiones para tratar de llenar a tiempo los nichos de mercado que han quedado libres”, explica Alexéi Kozlov, analista principal de la sociedad de inversiones UFS. Según este experto, para la mayor parte de los productos se han encontrado rápidamente alternativas, pero la consecuencia general ha sido que los precios de compra al por mayor se han duplicado, y, por lo tanto, también los precios de venta al público.

Según Antón Soroko, analista de la sociedad de inversiones FINAM, se han beneficiado de las sanciones los países de Centro y Sudamérica, Turquía, Israel y algunos estadoss africanos y, así como Nueva Zelanda. “Entre los principales beneficiarios de la prohibición de importar productos europeos y estadounidenses están las empresas rusas que elaboran los mismos alimentos. Sin embargo, los productores rusos no pueden remediar completamente, por volumen y variedad, la reducción en las importaciones de ciertas mercancías”, afirma el experto. 

La lista de productos cuya importación se suspende durante un año fue publicada el pasado 7 de agosto e incluye mercancías de los EE UU, Canadá, la UE, Noruega y Australia: carne, pescado, leche, embutidos, fruta y verdura, frutos secos y otros alimentos.

Según los datos del Servicio Federal de Aduanas, la trucha irisada procedente de Finlandia y Noruega está siendo sustituida por la de producción rusa y la carne de ternera australiana por la uruguaya. La gran cadena de supermercados O'Key ha firmado un contrato con Turquía para el suministro directo de fruta y verdura. Según los datos del Servicio de Aduanas, no se ha podido, por el contrario, encontrar una alternativa a los frutos del bosque que hasta ahora se importaban de Polonia, Grecia, España y Holanda, a los espárragos que venían de Bélgica y Francia y a la gamba de agua fría de Canadá.

Son numerosos los países latinoamericanos interesados en aumentar su suministro a Rusia. La Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios de Argentina (Copal) se reunió con representantes del país eslavo a finales de agosto para preparar una serie de propuestas concretas para la exportación de alimentos a Rusia. Las frutas y la carne son algunas de la prioridades. Además, el queso del país austral tiene buenas perspectivas y fue uno de los protagonistas en la última una importante feria de alimentación celebrada en Moscú. 

 

Al mismo tiempo, el ministro de Exteriores venezolano, Rafael Ramírez, que se reunió con su homólogo ruso la semana pasada ha declarado que el país busca aumentar las exportaciones. Venezuela estaría en capacidad de exportar mandarinas, naranjas, guayabas, mangos y pasta de cacao. Asimismo, Chile podría convertirse en un importante exportador de salmón. Brasil, Ecuador y los países centroamericanos también se están abriendo camino en el mercado ruso.

“Para nosotros, las sanciones han acarreado grandes cambios. Las importaciones de carne de cerdo fueron prohibidas de facto por motivos sanitarios ya en febrero, y desde entonces los precios no han hecho más que aumentar. En nuestro sector no es posible incrementar bruscamente el volumen de ventas en toneladas; se trata de un producto vivo, con su ciclo vital y sus tiempos de crecimiento”, explica a RBTH Alexander Kostikov, representante del grupo Cherkizovo, uno de los mayores productores rusos del sector ganadero.

Polonia y Finlandia, los mayores afectados

En conjunto, según los datos del Servicio Federal de Aduanas, a finales de agosto las importaciones de productos alimentarios y materias primas para la industria alimentaria procedentes de países extranjeros sin frontera con Rusia se han reducido en un 7,5 % con respecto al mismo periodo de 2013. Las importaciones de leche y lácteos han disminuido un 57 %; las de carne porcina, un 45 %; las de verdura, un 44 % y las de carne de ave un 39 %. El único tipo de mercancía perteneciente al grupo afectado por las sanciones cuyas importaciones han experimentado una subida es la carne vacuna: en el mes de agosto se ha importado un 47 % más. 

 

Según los resultados de una investigación del Centro para el Comercio Internacional de Moscú, la cuota de los países objeto del embargo en el total de las importaciones de las mercancías sancionadas era algo más de un 37 %, donde un 30 % lo copaba países de la UE. De los EE UU procedía el 4 % de los suministros y de Canadá un 2 %; de Australia y Noruega, un 1 % cada uno. El total de las pérdidas potenciales de todos los países afectados se calcula en 8.300 millones de dólares.

Polonia podría sufrir las mayores pérdidas; su déficit comercial podría aumentar un 52 % debido a las sanciones. Después de Polonia, la más afectada es Lituania, cuyos suministros al mercado ruso representaban un 4 % del total de las exportaciones. El saldo de su balanza comercial podría descender en un 47 %, rozando un déficit de 3.800 millones de dólares. Finalmente, el país más vulnerable es Finlandia, que prevé un descenso del 12 % en su balanza comercial, con lo que llegaría a un nivel de pasivos de 3,4 millones de dólares. Los más perjudicados desde el punto de vista económico serán los productores de carne porcina y de lácteos, según esta encuesta del Centro para el Comercio Internacional.

Por su parte, se estima que las pérdidas para España podrían alcanzar los 338 millones de euros. La medida ha afectado sobre todo a los productores de frutas y hortalizas. Solicitan ayudas al gobierno y a la UE ya que se ven como víctimas de una política de la que no son responsables.

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