La UE podría perder hasta 12.000 millones de euros por el veto alimentario

Rusia anunció su respuesta a las sanciones. Fuente: Shutterstock

Rusia anunció su respuesta a las sanciones. Fuente: Shutterstock

Los países de la UE podrían sufrir unas pérdidas de 12.000 millones de euros debido al embargo alimentario introducido por Rusia en respuesta a las sanciones. Los rusos temen que se vacíen las estanterías de los supermercados y de que suban los precios. Pero los expertos aseguran que el sector empresarial no se verá perjudicado y que los importadores extranjeros tendrán posibilidades de esquivar las sanciones. Además, Rusia está reorientando su importación a los países de Sudamérica y Asia.

La duración del embargo es de un año y afectará a la carne de ternera y cerdo de cualquier tipo, la carne de ave y sus derivados, las carnes ahumados y embutidos, la leche y todo tipo de productos lácteos, incluido el queso, así como el pescado, las verduras, los tubérculos, las frutas y los frutos secos. 

Pérdidas para los importadores

Las sanciones alimentarias de Rusia perjudicarán en primer lugar a los países de la UE, ya que estos son los principales importadores de productos de alimentación a la Federación Rusa.

Según afirma RTVE el veto afectará al 75% del total de las exportaciones agroalimentarias de España a Rusia. El sector español más afectado es el hortofrutícola. Según las estadísticas del comercio exterior español, datos del Ministerio de Economía  España vendió frutas y verduras a Rusia en 2013 por valor de 312 millones de euros, en línea con lo exportado un año antes.

Según el Instituto de Investigaciones Estratégicas Complejas (IKSI por sus siglas en ruso), Rusia compra a Europa un 31% de la carne, un 42,6% de los productos lácteos y un 32% de las verduras.

“Para la UE, las pérdidas podrían alcanzar los 12.000 millones de euros, ya que la producción alimentaria asciende a cerca de un 10% de lo que importamos a Rusia”, declaraba el embajador de la Unión Europea en Moscú, Vygaudas Ušackas, en una entrevista para la emisora de radio Govorit Moskva. Ušackas señaló que se trata de estimaciones preliminares, sin haber llevado a cabo ningún análisis de los prohibidos concretos.

Los expertos subrayan que Rusia depende en gran medida de la importación de productos. Según el Servicio Federal de Aduanas, en 2013 la importación de alimentos a la Federación Rusa ascendió a 43.100 millones de dólares. Según el Instituto de Investigaciones Estratégicas Complejas, la Federación de Rusia compra al extranjero un 70% de todas las frutas y cerca de un 50% de la leche y el queso.

Además de los países de la UE, la prohibición a la importación de alimentos en Rusia afectará sobre todo a Letonia, Lituania, Polonia y Finlandia. Estos países exportan a Rusia principalmente aceite, queso y requesón.

Por ejemplo, Finlandia envía un 41% de su exportación de aceite a Rusia, así como un 47% del pescado congelado. Y en Letonia y Lituania, la Federación Rusa ocupa el 43% de la exportación de embutido. Polonia y Lituania envían a la Federación Rusa la mayor parte de sus verduras, frutas y frutos secos de exportación

En lo que respecta a Alemania, Italia, Gran Bretaña y España, únicamente ciertos productos concretos podrían sufrir la influencia de las sanciones rusas, según opina el IKSI. En particular, Rusia compra únicamente un 9% de la exportación española de carne de vacuno congelada y un 6% de la italiana, así como un 6% de la carne de cerdo y de los frutos secos alemanes (según la estadística del IKSI).

Por su parte, Estados Unidos, Canadá y Australia también venden a Rusia carne, pescado, verduras y tubérculos, aunque la proporción de este segmento de la importación es muy pequeña. Por ejemplo, el producto que más se importa en Rusia de Estados Unidos es la carne, pero esta asciende únicamente a un 5%.

Debido a las sanciones indicadas, los países afectados se verán privados de uno de sus mercados de beneficios. Pero también los rusos esperan consecuencias negativas de todo esto.

¿Se vaciarán las estanterías de las tiendas rusas?

El periódico Kommersant, citando a una fuente en el gobierno, explica la lógica y los plazos de las sanciones introducidas. Por un lado, se trata de garantizar la “seguridad alimentaria”; durante los próximos meses, la Federación Rusa podía verse afectada de todos modos por limitaciones nacionales a la exportación de alimentos en estos países.

Además, el Gobierno ruso espera reorientar de la importación. Se espera que la OMC anule las limitaciones: Rusia planea cumplir las decisiones que tome este organismo. Y las disputas comerciales deberían dar al sector agrario local tiempo para ocupar los mercados que hayan quedado libres.

Sin embargo, los expertos opinan que no se logrará poner en marcha a tiempo la producción local y que seguramente habrá que buscar nuevos proveedores. “Rusia no será capaz de llenar a tiempo esta brecha con producción interna. Con una buena política estatal, dentro de un año se habrá podido sustituir un 15-20% de los productos que forman parte de las sanciones con producción local. Pero por ahora Rusia deberá recurrir a proveedores extranjeros”, declaraba a RBTH Alexéi Skopin, director del departamento de economía regional y geografía económica de la Escuela Superior de Economía.

Los candidatos principales para la importación serán los países de Asia y Sudamérica, y los cambios consistirán más bien en la ampliación de la cooperación ya existente con estos países.

“Las tiendas rusas no se verán perjudicadas de ningún modo: Turquía y los países de Latinoamérica están dispuestos a cubrir totalmente esta brecha. El único problema será un aumento de los retrasos de transporte que se verá reflejado en el precio. Estos nuevos productos tendrán una calidad inferior a la europea”, opina Skopin. Según este, la subida de los precios de los productos agrícolas será de entre un 5 y un 10%.

Los participantes del mercado entrevistados por RBTH confirman que habrá una subida de precios. Los representantes de la pequeña empresa aseguran que los proveedores, en unas condiciones de un posible déficit temporal, podrían subir los precios incluso para los productos rusos.

Peor hay alternativa. Los productos europeos podrían seguir llegando a las tiendas rusas bajo otras marcas. Según Dmitri Potapenko, de Management Dvelopment Group Inc., no hay que descartar que el suministro de productos europeos pueda continuar a través de los países de la Unión Aduanera (un territorio aduanero común entre Rusia, Bielorrusia y Kazajistán sin tasas arancelarias ni limitaciones económicas, nota de redacción).

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