Las nuevas sanciones de la UE contra Rusia afectan a empresas del sector financiero y a la tecnología de extracción de petróleo

Aunque resulta difícil hablar de consecuencias a largo plazo hay preocupación en algunos ámbitos. Fuente: ITAR-TASS

Aunque resulta difícil hablar de consecuencias a largo plazo hay preocupación en algunos ámbitos. Fuente: ITAR-TASS

La Unión Europea ha publicado oficialmente una nueva lista de sanciones contra Rusia. Se congelarán los activos y las cuentas de las empresas rusas vinculadas con Crimea. Sin embargo, los expertos creen que las sanciones contra las empresas sectoriales son más graves: los bancos estatales de Rusia no serán capaces de obtener los préstamos a largo plazo en Europa, y existe el riesgo de que las compañías petroleras pierdan la tecnología para la extracción de tecnologías de petróleo en la plataforma del Ártico.

Las nuevas sanciones europeas contra Rusia se han introducido en dos etapas. Primero se publicó el 30 de julio una lista de personas físicas y jurídicas cuyos activos en Europa se congelarán. Los responsables de la Unión Europea consideran que las personas incluidas en la lista son responsables de la integración de Crimea en la Federación de Rusia. 

Según las cifras que maneja la CE, entre 2004 y 2012 las empresas con sede en Rusia lograron capital por un valor de 48.000 millones de dólares (unos 35.885 millones de euros) a través de bonos o acciones, de los que 16.400 millones de dólares (12.260 millones de euros) fueron emitidos por instituciones financieras en manos del Estado.

En concreto, la lista comprende el grupo Almaz-Antei, que fabrica equipamientos de defensa utilizados para garantizar la seguridad en la península, la compañía aérea de bajo coste Dobrolet, que conecta a precios bajos Moscú con la capital de Crimea, Simferópol, y el Banco Nacional de Comercio ruso, que se ha convertido en uno de los mayores actores del mercado financiero de la península.

En segundo lugar, la Unión Europea publicó en la tarde del 31 de julio una segunda lista en la que figuran las empresas afectadas por las sanciones sectoriales.

En particular, se prohíbe a los inversores europeos realizar, directa o indirectamente, operaciones con bonos, obligaciones, acciones o instrumentos financieros similares emitidos por cualquiera de los grandes bancos rusos (Sberbank, Rosseljozbank, VTB, Gazprombank y VEB), así como transferir tecnologías destinadas a la extracción de petróleo en aguas profundas a las compañías rusas.

La prohibición se aplica concretamente a la venta de maquinaria perforadora y de torres móviles, bombas de aceite y plataformas de perforación en alta mar.

Según los expertos, es difícil estimar los daños que las nuevas sanciones pueden ocasionar a la economía rusa. “Las posibilidades de financiarse en los mercados extranjeros es sin duda un aspecto importante de las relaciones económicas, pero la deuda rusa no supera el 40% del PIB”, explica Dmitri Bedenkov, director del departamento de  análisis de la agencia financiera RUSS-INVEST. El experto considera que este índice constata la disponibilidad de reservas internas.

A principios de este mes de agosto, el volumen global de reservas en divisas del Banco Central ruso ha alcanzado los 370.000 millones de euros. Sin embargo, Vadim Vedérnikov, director del departamento de análisis y gestión de riesgos de UFS IC, cree que la nueva ola de sanciones podría ralentizar el crecimiento del PIB debido a la fuga de capital y a la reducción de inversión extranjera.

No obstante, el experto señala que la sustitución de importaciones estimulará la demanda interior. El analista de Investcafé Timur Nigmatullin estima que durante uno o dos años el impacto de las sanciones se traducirá en un aumento de los costes crediticios para las compañías rusas. Les resultará  más difícil, sobre todo, emitir eurobonos, y en algunos casos será incluso imposible.

La reducción de las inversiones de las empresas en activos fijos llevará a una ralentización del crecimiento de la economía rusa. “En mi opinión, a medio plazo, el nivel actual de las sanciones desacelerará la economía rusa en un 0,3 anual”, dice el especialista.

Influencia a largo plazo

Para las grandes compañías rusas, el coste de los créditos es prácticamente el mismo tanto si recurren a los países occidentales como a China. Por ejemplo, para comprar acciones de la empresa conjunta TNK-BP, la empresa Rosneft pidió un crédito sindicado en bancos occidentales con un tipo de interés medio anual del 3% y unas condiciones similares ha obtenido con los bancos del gigante asiático para la venta de petróleo a China, esto es, un 3% anual. Además, las sanciones impuestas por la Unión Europea no se aplican en los bancos suizos, que pueden seguir financiando a las entidades de crédito rusas.

Por lo demás, como señala el analista del holding de inversión FINAM, Antón Soroko, la capacidad del mercado financiero asiático no es comparable con la del mercado norteamericano o europeo. Por eso es muy probable que el volumen de fondos necesarios sea sustituido, de una u otra forma, por el Banco Central.

“Las sanciones contra Sberbank tendrán un impacto adicional en el Banco Central, porque el mercado de deuda asiático será incapaz en los dos próximos años de absorber la refinanciación en el mercado de capitales de los Estados Unidos y Europa”, indica Vadim Vedérnikov.

Conforme a las estimaciones del Banco Central, los bancos que sufren sanciones deben atraer entre 6.000 y 7.000 millones de dólares en 2014 y entre 10.000 y 15.000 millones de dólares en 2015. El Banco Central tiene capacidad suficiente para abastecer esta demanda.

Mucho más graves, según los expertos, son las sanciones que restringen la venta a Rusia de tecnología de extracción petrolífera en aguas profundas, pues significa que los proyectos de extracción petrolífera de Rusia en aguas del Ártico  pueden quedar en suspenso. Asia todavía no domina la tecnología de perforación en aguas profundas y, en Rusia, el desarrollo de estas tecnologías todavía se encuentra en fase inicial.

“Las posibles dificultades de importación de estas tecnologías pueden tener un impacto negativo. De todas formas, aún es muy pronto para evaluar los efectos negativos, sobre todo para los proyectos estratégicamente importantes en el sector de la energía”, declara Dmitri Bedenkov.

Además, según los expertos las nuevas sanciones no afectan a la tecnología de licuefacción de gas, ni tampoco representa un problema para los proyectos rusos de construcción de terminales GNL (gas natural licuado). Por ejemplo, el principal socio de la empresa rusa de gas Novatek en el megaproyecto Yamal GNL es el grupo francés Total.

El proyecto prevé la construcción de unas instalaciones para la producción de gas natural licuado en el norte de Rusia, cuya capacidad será de 16,5 millones de toneladas de GNL al año. La empresa Total ya ha expresado preocupación por las nuevas sanciones e incluso ha dejado de comprar acciones de Novatek, pero continúa siendo un gran accionista de la empresa rusa, de la que posee el 18% de las acciones.

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