Las nuevas sanciones de EE UU afectan a bancos, empresas de energía y armamento

Se trata de las medidas más duras impuestas contra Rusia en los últimos años. Fuente: AFP / East News

Se trata de las medidas más duras impuestas contra Rusia en los últimos años. Fuente: AFP / East News

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha incluido en la lista de las sanciones a las principales compañías rusas, entre ellas la principal institución de desarrollo, VEB (Vneshekonombank), la mayor compañía de gas y petróleo, Rosneft, y varias empresas del sector de la industria militar. Según los expertos, estas son las sanciones más duras que se han impuesto contra Rusia recientemente.

Además de Rosneft y VEB, en la lista figuran la mayor compañía extractora de gas privada de Rusia, Novatek, y la compañía estatal Gazprombank. Estas compañías no podrán atraer fondos de inversores y acreedores estadounidenses con plazos superiores a tres meses. No obstante, la propiedad de estas compañías no será bloqueada y a los empresarios estadounidenses no se les prohíbe trabajar con ellas.

“El nuevo paquete de sanciones de Estados Unidos contra las compañías y personas físicas rusas es mucho más contundente que los dos anteriores. En la lista figuran las compañías con participación estatal más importantes del país”, comenta el analista macroeconómico de UFS IC Vasili Ujarski.

Según el experto, las nuevas sanciones impuestas contra Rosneft, Novatek, VEB y Gazprombank les privan del acceso al mercado del capital de obligaciones de Estados Unidos. En cuanto a las empresas del sector militar, se detendrá totalmente la cooperación y sus cuentas en bancos estadounidenses serán congeladas. Entre ellas figura el consorcio Almaz-Antei, el consorcio Kaláshnikov y la fábrica Izhmash, entre otras, así como las importantes empresas KBP Instrument Design Bureau y NPO Mashinostroenia.

Entre los nuevos miembros de la lista de sanciones, Rosneft es la compañía más integrada en la economía de Estados Unidos. En particular, su socio clave es la compañía estadounidense ExxonMobil, ambas llevan a cabo, entre otros, proyectos de extracción de petróleo en una plataforma del Extremo Oriente. Además, recientemente la compañía rusa expresó su deseo de comprar una subdivisión destinada al comercio del petróleo de Morgan Stanley.

“Rosneft tiene un colchón financiero de 20.000 millones de dólares, aunque esto es poco para una compañía de su envergadura. Por esta razón, se verá en una situación difícil, esto influirá en primer lugar en el valor de sus acciones y en sus costes de financiación”, señala Veniamin Vutianov, profesor del departamento de regulación estatal de economía de la Academia Rusa de Economía Nacional y Administración Pública.

Según Vutianov, los abogados de Rosneft y ExxonMobil ya están negociando modos de resolver el problema de la financiación de los proyectos conjuntos.

Grigori Birg, analista de Investcafé, cree que ExxonMobil no podrá ofrecer una nueva financiación de la deuda adicional para los proyectos conjuntos con Rosneft, ni tampoco aumentar su participación en ellas o adquirir participación en las nuevas empresas filiales.

En el caso de Novatek, según comenta el experto, el impacto directo de las sanciones consiste en que las empresas estadounidenses no podrán ofrecer financiación a la propia compañía o al proyecto Yamal LNG. Tras la apertura de la Bolsa de Moscú, el valor de las acciones de Rosneft cayó en un 5,4% y las acciones de Novatek se abarataron en un 8,87%. Además, el principal índice de la bolsa, el RTS, cayó en un 4,7%. 

El sector financiero ruso, afectado

Las sanciones podrían influir mucho más seriamente en el sector bancario. “El porcentaje de los fondos recibidos de mercados abiertos del VEB asciende a un 60%, el 40% restante proviene de fondos estatales”, comenta Vasili Ujarski. De ellos, el banco atrae hasta un 80% de fondos procedentes del mercado estadounidense y del europeo, y únicamente un 20% proviene de China y otros países. Además, el dinero estadounidense es la base de los recursos a largo plazo del banco (más de 10 años).

Las sanciones estadounidenses influirán directamente en la posibilidad de atraer fondos mediante préstamos de obligaciones. “Las obligaciones monetarias de VEB ascienden a un 10-12% del total de sus créditos, y las de Gazprombank son de un 7%. Las sanciones no influirán en su estabilidad operacional, pero estas sanciones crearán una gran incertidumbre a los empresarios rusos”, explica el investigador del Centro de Análisis del Sistema Financiero de la Academia Rusa de Economía Nacional y Administración Pública, Aleksander Abrámov.

En particular, según Abrámov, ahora para poder entrar en el mercado de los eurobonos el mayor banco ruso, Sberbank, deberá reescribir el capítulo sobre los riesgos del país en su memorándum de inversión. Por su parte, Gazprombank es el principal asesor de underwritingg que ayuda a los emisores rusos de capital a distribuir eurobonos. “Por esa razón, las sanciones podrían afectar a otros proyectos de organizaciones que no tienen ninguna relación ni con VEB ni con Gazprombank”, añade Aleksander Abrámov.

Los países europeos, por su parte, no han tomado todavía la vía de Estados Unidos y no han ampliado sus sanciones. Sin embargo, el Consejo Europeo ha ordenado al Banco Europeo de Inversiones y al Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo que detengan la firma de nuevas operaciones con Rusia. En 2013 la financiación de proyectos por parte de este último banco ascendió a unos 2.460 millones de dólares, y la financiación por parte del Banco Europeo de Inversiones fue de 1.400 millones de dólares. Estos fondos fueron destinados en su mayor parte a la realización de los principales proyectos de inversión de Rusia.

El gobierno ruso por ahora ha preferido no dramatizar con la situación. Según declaró Vladímir Putin tras la cumbre de los BRICS, las sanciones contra Rusia afectan de igual modo a las compañías estadounidenses.

“Las medidas que está tomando la administración (estadounidense, nota de redacción), en mi opinión, van en contra de los intereses nacionales de Estados Unidos. Las principales compañías estadounidenses quieren operar en Rusia pero, al toparse con determinadas restricciones, perderán su competitividad frente a otras compañías energéticas de relevancia mundial”, declaraba el presidente ruso.

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