¿Puede quedar aislada Rusia en una economía global?

El gas ruso supone el 30% del suministro europeo y este año se han firmado importantes con China. Fuente: Ria Novosti

El gas ruso supone el 30% del suministro europeo y este año se han firmado importantes con China. Fuente: Ria Novosti

Rusia está hoy mucho más integrada en la economía mundial de lo que lo estaba su predecesor soviético, por lo que las sanciones constituyen un desafío mayor que cuando la Unión Soviética se enfrentó a ellas en los años 80.

El conflicto de Ucrania ha elevado la tensión entre Rusia y Occidente a niveles nunca vistos desde el final de la Guerra Fría. Las sanciones impuestas por EE UU y Europa rememoran la estrategia de contención practicada por la OTAN durante la Guerra Fría contra la Unión Soviética. Sin embargo, hay una diferencia clave entre ambas: la Rusia actual está mucho más integrada en la economía mundial que su predecesor socialista.

Es el tercer socio comercial de la Unión Europea, y le suministra alrededor del 30 % del gas natural. Las empresas rusas tienen miles de millones de dólares en acciones cotizando en las bolsas de Londres y Nueva York, con inversores minoritarios de EE UU y Europa. El gigante norteamericano del petróleo ExxonMobil ha apostado fuerte por Rusia, intercambiando activos y formando una asociación estratégica con Rosneft, el líder de la industria petrolífera rusa. 

 

Todo esto conduce a la pregunta del millón tanto para los legisladores occidentales como para los funcionarios rusos: ¿Hasta dónde pueden llegar las sanciones contra Rusia?

“No creo en un escenario de completo aislamiento político y económico”, dijo el exministro de Finanzas ruso Alexéi Kudrin en una entrevista emitida en el canal de televisión REN-TV. “No creo que se vaya a llegar tan lejos”.

Así, mientras los políticos occidentales han advertido de que Rusia podría tener que enfrentarse a unas sanciones de gran alcance en el ámbito energético, financiero, armamentístico e industrial, los líderes rusos han tratado de restar importancia a la amenaza.

El ministro de economía ruso, Alexéi Uliukáyev, declaró en mayo a Bloomberg que las sanciones integrales contra sectores enteros de la economía son “como las armas nucleares… nadie las usa”.

De hecho, algunos legisladores occidentales han declarado que cualquier movimiento contra Rusia debería estudiarse minuciosamente. La portavoz del Departamento de Estado de los Estados Unidos, Victoria Nuland, dijo al Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes que las próximas sanciones estarían destinadas a limitar los daños a los intereses occidentales. “Se trata de usar un escalpelo en lugar de un martillo”, declaró Nuland.

El peso del petróleo y el gas

El papel más significativo de Rusia en la economía global es el de gran productor de petróleo y gas. Rusia es el primer exportador de gas natural del mundo y el segundo de petróleo, y las compañías extranjeras han trabajado mucho para poder acceder a estas reservas.

La asociación entre Exxon y Rosneft incluye la propiedad de un 30 % del proyecto de explotación de petróleo y gas Sajalín-1, así como planes para realizar prospecciones conjuntas y explotar los yacimientos de petróleo del Ártico.

Royal Dutch Shell posee el 27,5 % del yacimiento de petróleo y gas Sajalín-2, quedando asociada al exportador ruso de gas natural Gazprom.

La compañía británica BP cuenta con una participación de casi el 20 % de Rosneft y firmó un acuerdo con la empresa rusa el 24 de mayo para realizar prospecciones en el país eslavo.

Cuando en primavera se agudizó la tensión, el presidente ruso Vladímir Putin anunció que las sanciones podrían empujar a su gobierno a reconsiderar el papel que desempeñan las empresas occidentales en Rusia.

“Si se mantiene esta situación, sin duda tendremos que revisar quién está trabajando y cómo en la Federación de Rusia, en los sectores estratégicos de la economía rusa, incluido el sector energético”, declaró Putin el 29 de abril.

El golpe al crecimiento económico

Aunque la integración de Rusia en el mundo empresarial de Occidente dificulta los intentos de imponer sanciones al país eslavo, este se encuentra también en una posición más vulnerable. Por consiguiente, ambas partes tienen mucho que perder.

El exministro de finanzas ruso, Kudrin, ha calculado que las sanciones podrían reducir el crecimiento del PIB ruso entre un 1 % y un 1,5 % este año. “No es ninguna catástrofe, porque Rusia ha pasado por momentos peores no hace tanto”, afirma Kudrin.

“Aun así, a Rusia no le interesa el aislamiento”, añade. “Nosotros como país —y espero que también nuestros dirigentes— intuimos la línea a partir de la cual nuestra economía podría sufrir daños significativos”, comenta Kudrin, a lo que añade que espera que no se cruce esa línea.

El recuerdo del embargo norteamericano al cereal soviético

Las empresas soviéticas no eran empresas comerciales por definición y la economía soviética estaba orientada a la autosuficiencia.

En 1985, solo el 4 % del Producto Interior Bruto soviético dependía de la importación y la exportación. Buena parte del comercio exterior de la Unión Soviética se realizaba con países que ya formaban parte de la esfera socialista.

Cuando la Unión Soviética invadió Afganistán en 1979, el entonces presidente de los EE UU, Jimmy Carter, declaró que Norteamérica boicotearía las Olimpiadas de 1980 celebradas en Moscú y ordenó una serie de sanciones económicas. 

 

El embargo sobre los cereales tuvo un impacto insignificante en la economía soviética y aparentemente ningún efecto sobre las políticas de la URSS. América Latina y Europa intervinieron para cubrir la brecha generada y la guerra de Afganistán se prolongó durante una década.

En Estados Unidos, sin embargo, el exceso de producción de cereales provocó una importante caída en el precio del grano, lo que perjudicó a los granjeros norteamericanos. El sucesor del presidente Carter, el anticomunista Ronald Reagan, levantó el embargo en 1981.

En una edición de 1980 de la revista Foreign Affairs, el politólogo Robert Paarlberg escribió la siguiente conclusión acerca del embargo: “La política sensata rara vez se basa en un deseo de dar lecciones a alguien”.

En la actualidad, las dimensiones del comercio entre EE UU y Rusia siguen siendo pequeñas, aunque la Unión Europea es el mayor socio comercial de Rusia.

En mayo, Rusia concluyó por fin con una década de negociaciones y aceptó suministrar a China 400.000 millones de dólares en gas natural durante los próximos 30 años.

El acuerdo ha supuesto un respiro para Rusia, según ha declarado a Associated Press Keun-Wook Paik, investigador del Instituto Oxford. “Rusia —y Putin— puede demostrar que no está completamente aislada como consecuencia de la crisis ucraniana …Rusia ha demostrado que mantiene una asociación estratégica con China muy sólida”.

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