Visa y MasterCard: 2.900 millones de dólares para poder operar en Rusia

Se cambia la legislación en un ambiente marcado por las sanciones. Fuente: DPA/Vostock-Photo

Se cambia la legislación en un ambiente marcado por las sanciones. Fuente: DPA/Vostock-Photo

La nueva normativa obliga a los sistemas internacionales de pago a depositar en el Banco Central de Rusia una suma equivalente a la facturación de dos días en Rusia. Según las estimaciones de Morgan Stanley, MasterCard y Visa tendrán que pagar 2.900 millones de dólares entre los dos. Este dinero servirá de seguro en caso de que los sistemas de pago dejen de ofrecer sus servicios a las tarjetas rusas como resultado de nuevas sanciones.

Las enmiendas introducidas en la ley rusa “sobre el sistema nacional de pagos” obligan a los sistemas internacionales a depositar una cuota de seguridad en cuentas especiales del Banco Central de Rusia. Según las estimaciones de Morgan Stanley, los gastos de MasterCard se acercarían a los 1.000 millones de dólares y los de Visa a los 1.900 millones.

“Además, los sistemas de pago tendrán que crear centros de servicio en Rusia y pagar multas de hasta el 10 % de los recursos depositados en el Banco Central si deciden renunciar a prestar sus servicios de manera unilateral”, según se indica en un análisis del banco de inversión.

Estas medidas constituyen la respuesta de las autoridades rusas al bloqueo de tarjetas impuesto —en el marco de las sanciones de EE UU— a aquellos empresarios rusos  que, en opinión de la administración norteamericana, forman parte del círculo más cercano al presidente Vladímir Putin.

En particular, se han bloqueado los pagos realizados con las tarjetas registradas a nombre del magnate de los medios de comunicación Yuri Kovalchuk (del banco Rossia) y las del empresario Arkadi Rotenberg (del banco SMP).

MasterCard y Visa dejaron de prestar servicios sin aviso previo a las tarjetas emitidas por estos bancos, cuyos usuarios no han podido acceder a su dinero desde el extranjero. De acuerdo con la nueva ley, en caso de que se repita esta situación, los sistemas de pago tendrán que afrontar importantes multas: 100 millones de dólares en el caso de MasterCard y 190 en el de Visa.

“Para este tipo de negocio se trata de una suma considerable, sobre todo si se tiene en cuenta que en este momento no existe ningún mecanismo de recuperación de tales gastos del fondo de reserva, lo que reduce automáticamente los beneficios netos de los operadores; es decir, que estos pagos pasarán directamente a formar parte de los gastos de la empresa”, explica Antón Soroko, analista de la empresa de gestión de activos Finam Management.

A modo comparativo, las estimaciones de Morgan Stanley sitúan el rendimiento neto de MasterCard en Rusia en unos 160 millones al año, y los de Visa entre los 350 y los 470 millones. Los sistemas de pago ya han expresado su disconformidad con la nueva normativa. MasterCard afirma en sus declaraciones oficiales que “algunas disposiciones de la nueva ley no solo pueden provocar serias dificultades para nuestro trabajo en Rusia, sino también dañar al mercado ruso de los pagos electrónicos a largo plazo”. 

Probabilidades de marcha

Las nuevas normas se aprobaron en un trasfondo de presión política sobre las empresas. La víspera de su adopción, el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, anunció en una entrevista concedida a la agencia Bloomberg que Rusia podía encontrar un sustituto de Visa y MasterCard en el supuesto de que estos dos operadores decidan abandonar el mercado ruso.

“Se trata de dinero y transferencias virtuales. Todos los servicios virtuales —y más hoy en día— se pueden ‘reproducir’ en Rusia y en otros países. Hay muchos expertos que conocen su funcionamiento”, declaró el ministro, quien además señaló que Visa y MasterCard ya están ‘perdiendo mercado’.

Antes de esto, el presidente de Rusia Vladímir Putin sugirió que los sistemas de pago norteamericanos Visa y MasterCard podrían perder posiciones en el mercado ruso como consecuencia de las restricciones que ellos mismos han impuesto a los bancos del país eslavo.

No obstante, Antón Soroko asegura que, objetivamente, Rusia no dispone de proveedores alternativos para este tipo de servicios. Al mismo tiempo, según señala en analista, Visa y MasterCard no se pueden permitir la pérdida de un mercado tan interesante a largo plazo: el pago con tarjeta en Rusia empieza ahora a ganar impulso.

Según los datos aportados por el Banco Central de Rusia, el número de transacciones realizadas con tarjeta bancaria en 2013 en el país eslavo superó por primera vez el número de retiradas de efectivo. Los resultados de los nueve primeros meses de 2013 revelan que la facturación correspondiente a los pagos realizados con tarjeta durante ese periodo en Rusia fue solo de 1 billón de rublos, mientras que la facturación total en efectivo alcanzó aproximadamente los 8 billones de rublos.

Según los datos aportados por Mijaíl Kuzmin, el volumen de pagos de bienes y servicios con tarjeta está creciendo a un ritmo de más del 40 % anual. De hecho, el 90 % del crecimiento del mercado de las tarjetas de crédito le corresponde a Visa y MasterCard.

Una solución alternativa para los sistemas internacionales de pago podría ser el desvío del negocio ruso a estructuras separadas registradas en Rusia. De este modo, estas empresas no tendrían que someterse a las exigencias de la administración estadounidense con respecto a las sanciones.

De manera paralela a la introducción de esta nueva regulación de los sistemas internacionales de pago, se está creando en Rusia un sistema de pagos propio. A principios de mayo de 2014, Putin firmó la ley federal para “la introducción de enmiendas en la ley federal sobre el sistema nacional de pagos”, la cual prevé la creación de un sistema nacional de tarjetas de pago.

Actualmente, el Banco Central está estudiando las distintas opciones existentes.

En concreto, dicho sistema podría basarse en la tecnología empleada por Sberbank, el principal banco de Rusia. No obstante, tal como señala el presidente del banco VTB24, Mijaíl Zadórnov, “la creación de un sistema completamente válido requiere una inversión de cientos de millones e incluso de miles de millones de dólares”.