La fuga de capitales, el mayor impacto de las sanciones económicas de Occidente

La Planta de Laminación de Tubos de Cheliábinsk se prepara para la producción de tubos de gran diámetro que hasta ahora se exportaban de Alemania. Fuente: ITAR-TASS.

La Planta de Laminación de Tubos de Cheliábinsk se prepara para la producción de tubos de gran diámetro que hasta ahora se exportaban de Alemania. Fuente: ITAR-TASS.

Ante la incorporación de Crimea a Rusia, la UE y los Estados Unidos han impuesto sanciones contra oficiales y empresarios rusos y han suspendido la cooperación en la esfera militar y el sector espacial.

El mayor impacto sobre la economía rusa procede de las sanciones financieras y el deterioro del clima de inversiones que, en particular, han generado una salida de capitales.

Hasta ahora, las sanciones oficiales de Occidente contra Rusia han afectado a un número limitado de políticos y empresarios, considerados parte del círculo de amistades de Vladímir Putin. Hoy mismo, el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, informó de las medidas contra siete cargos gubernamentales, "incluidos dos miembros del círculo más estrecho del presidente (Vladímir) Putin", así como contra diecisiete empresas ligadas también a él".

Anteriormente se sancionó a los magnates del transporte, los hermanos Arkadi y Borís Rotenberg, Guennadi Timchenko, el expropietario de Gunvor Oil Trading Company, y el multimillonario Yuri Kovalchuk. 

Rusia envió un comunicado a la OMC acusando a EE UU de no cumplir con sus obligaciones comerciales e indicando que presentará una demanda. Según Rusia, los compromisos de la OMC no permiten que los EE UU emprendan ninguna acción que pueda socavar los derechos de los proveedores de servicios rusos

El Gobierno de EE UU también ha aplicado sanciones al banco Rossiya, propiedad de Kovalchuk.

Debido a esto, Master Card y Visa bloquearon sin previo aviso el acceso a sus redes a los titulares de tarjetas del banco Rossiya.

Como consecuencia, estos empresarios empezaron a centrar su trabajo en Rusia. En vísperas de la entrada en vigor de las sanciones, Guennadi Timchenko vendió su participación en Gunvor (el 44%) a sus socios.

A su vez, el banco Rossiya y sus filiales cesaron cualquier tipo de transacción en divisas.

En esas circunstancias, otros bancos también empezaron a limitar sus transacciones en moneda extranjera. Así, el mayor banco de Rusia, el estatal Sberbank, empezó a rechazar solicitudes de emisión de préstamos denominados en moneda extranjera.

Sin embargo, según Mijaíl Zadórnov, presidente y presidente del consejo de VTB 24 Bank, las transacciones en moneda extranjera son parte integrante del sistema financiero ruso.

“Los ciudadanos rusos tienen un 21% de sus depósitos en moneda extranjera, todos los pagos por importaciones se efectúan en moneda extranjera y hay transacciones en divisas imputadas por la economía”, dice el experto.

Fuga de capitales

Las sanciones contra Rusia han provocado una importante salida de capitales del país. Según el Ministerio de Hacienda, a finales de 2014 esta salida alcanzará los 70-80.000 millones de dólares.

Durante el primer trimestre de 2014 el sector privado ya ha retirado de Rusia 50.600 millones de dólares, en comparación con los 27.500 millones del año anterior.

“Por ahora no se han aplicado sanciones importantes contra las empresas rusas, solo contra personas concretas. Por lo tanto, no ha habido consecuencias importantes”.

“Cabe esperar que los más afectados sean el sector manufacturero, el complejo militar industrial y el sector ganadero”, dice Vasili Yakimkin, profesor asistente del Departamento de Banca y Finanzas de la Academia Presidencial Rusa de Economía Nacional y Administración Pública.

Según sus declaraciones, para hacer frente a las sanciones Rusia ha elaborado nuevos reglamentos para que la industria química rusa de Yaroslavl y Kazán se encargue de la producción que sustituirá las importaciones.

A su vez, la Planta de Laminación de Tubos de Cheliábinsk asumirá la producción de tubos de gran diámetro que la industria rusa compraba anteriormente a Alemania y Ucrania.

En lo que se refiere al Gobierno, como principal consecuencia de las sanciones se ha promovido una iniciativa gubernamental para establecer un sistema financiero independiente.

Concretamente, Rusia está planeando poner en marcha un sistema de pago nacional y su propia agencia de calificación, e incluso está considerando varias opciones para cooperar con empresas chinas.

Qué cabe esperar

Según Antón Soroko, analista en Finam Investment Holding, la sanción más negativa para la economía rusa a la que pueden recurrir los EE UU y la UE sería reducir la cooperación comercial.

“Por otro lado, no hablaría de una paralización completa de las negociaciones entre empresas privadas”, dice el experto.

Sin embargo, según Basil Yakimkin, si se imponen sanciones más severas, los pagos en dólares se podrían complicar (si se cancelan los códigos SWIFT para las organizaciones de crédito rusas), ya que prácticamente la totalidad de la infraestructura bancaria rusa está basada en servidores y software extranjeros.

“El complejo militar industrial ruso notará el efecto dentro de dos o tres años. Nuestras tropas ya están experimentando reducciones en el suministro de armas y accesorios procedentes de Francia, Gran Bretaña y Alemania”, advierte el experto.

En una reunión en Washington entre gerentes de fondos de inversión y fondos de cobertura, los representantes del Departamento del Tesoro y el Consejo Nacional de Seguridad de EE UU ya han anunciado preparativos para imponer nuevas sanciones. 

Y, de acuerdo con las declaraciones de la representante permanente de EE UU en la ONU, Samatha Power, el presidente Barack Obama también está considerando aplicar sanciones contra Rusia en los sectores bancario, energético y minero.

A su vez, las empresas rusas ya han advertido a sus socios europeos que cualquier sanción adicional podría ejercer un impacto negativo sobre sus economías.

Concretamente, la empresa rusa NLMK (que produce más de 17 millones de toneladas de acero al año) ha enviado una carta a la Comisión Europea informando de las devastadoras consecuencias que sufriría la industria del acero europea en caso de que la UE imponga sanciones contra Rusia.

Como ejemplo se mencionaron las 2.530 personas que trabajan en las fábricas de NLMK en Europa. Si se impusieran nuevas sanciones, su futuro sería incierto.