Nuevas posibilidades para los BRICS

Se aceleran los vínculos financieros y energéticos. Fuente: ITAR-TASS

Se aceleran los vínculos financieros y energéticos. Fuente: ITAR-TASS

La actual crisis alrededor de Ucrania puede reforzar todavía más los vínculos económicos entre Rusia y el resto de países de los BRICS. El primer paso en esta dirección podría ser la mejora de una política coherente en el ámbito financiero.

Los miembros de este bloque ya han acordado la creación de su propio Banco de Desarrollo y los acontecimientos en Ucrania no han hecho más que intensificar la lealtad a esta decisión, según indica Vladímir Lupenko, socio de la compañía consultora FCG. Ahora, los miembros de los BRICS podrán ir más allá y acordar entre ellos el uso de cuentas en divisas, lo que incrementará sus posibilidades de proteger sus divisas en posibles guerras monetarias, asegura Mijaíl Krilov de United Traders.

BRICS es un término que alude a Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Fue creado en 2001 por el economista Jim O´Neil de Goldman Sachs, en base a su previsión de que estas cuatro economías (Brasil, Rusia, India y China) serían las dominantes en el año 2050. En 2011 se añadió el país africano. Tienen en común una gran población, un enorme territorio e importancia geoestratégica. La quinta cumbre del grupo se celebró en Durban, Sudáfrica, en marzo del 2013.

Según valoraciones de Vasili Yakimkin de FIBO Group, los recientes acontecimientos alrededor de Rusia han demostrado que el uso por parte de los BRICS del dólar o el euro con códigos SWIFT en sus cuentas les hace depender de Occidente.

En cualquier momento se les puede privar de estos códigos y hacer imposibles las transferencias bancarias. Esto significa que los países del bloque deben tomar el camino de la creación de un análogo de SWIFT y, al mismo tiempo, pensar en la creación de un sistema de pagos propio.

La inesperada decisión de VISA y MasterCard  de bloquear las operaciones con las tarjetas de algunos bancos rusos sometidos a las sanciones estadounidenses han puesto de relieve la gran dependencia que este tipo de operaciones tiene de Estados Unidos.

Otro paso adelante, en opinión de Vladímir Rozankovski, director del departamento analítico de la compañía inversora Nord Capital, podría ser la creación de una bolsa de comercio para toda Eurasia y de una bolsa de divisas al margen del dólar que pudiera dar el esperado empujón al desarrollo de los sistemas financieros en la región.

Nuevas oportunidades para el comercio y la energía

Andréi Stoyánov, director de acciones de BCS Premier, también asegura que China e India podrían convertirse en intermediarias en la demanda de inversión por parte de Rusia si la importación de maquinaria de Europa y Estados Unidos se ve limitada. “Esto podría ampliar en cierta medida la cartera de proyectos de las empresas que se encuentren con una caída de la demanda por culpa de la ralentización de las economías nacionales”, señala Stoyánov.

Según el socio de Rusenergy Mijaíl Krutijin, el país más beneficiado por el empeoramiento en las relaciones entre Rusia y Occidente podría ser China. “Las sanciones podrían dificultar el acceso de las compañías estatales rusas a las fuentes de financiación y China, que posee enormes recursos económicos, tendrá la oportunidad de exigir, a cambio de préstamos e inversión en Rusia, la participación real en los proyectos de extracción y transporte de hidrocarburos rusos”, señala Krutijin.

En la economía real, los países socios del bloque tendrán también muchas oportunidades de reforzar su cooperación. Según el profesor Borís Eliséiev, experto de la Cámara Pública de Aviación Civil, los países miembros de los BRICS podrían invertir en la creación de un régimen de cielos abiertos. “Esto contribuiría a la cooperación entre los países y al desarrollo del transporte de pasajeros”, señala el experto.

La principal ventaja, sin duda, será la ampliación de la colaboración en el ámbito de la industria energética. Curiosamente, Europa y Estados Unidos en la actualidad no son especialmente necesarios a Rusia en la extracción de petróleo y la explotación de nuevos yacimientos.

"En Rusia han aprendido a fabricar sus propios oleoductos, compran maquinaria a China o la fabrican por sí mismos, y las plataformas se construyen en Corea y China”, comenta Mijaíl Krutijin.

La reorientación de la exportación del petróleo hacia Asia será posible en uno o dos años. En el caso del gas, esto será más complicado, ya que para su desarrollo es necesario un gran volumen de inversión, aunque incluso este problema podría solucionarse si China e India acceden a convertirse en los compradores del gas procedente de Siberia Oriental.

En cuanto a otros ámbitos, Brasil es perfectamente capaz de ampliar su cooperación con Rusia en el ámbito de la agricultura y, al parecer, esto sucederá en un tiempo récord, ya que Europa no puede exportar a Rusia carne de cerdo debido a la propagación de la peste porcina africana.

China e India podrían involucrarse en proyectos rusos de desarrollo y de producción de una energía nuclear más barata y resistente al desgaste. Además, China e India podrían conseguir la ampliación de la cooperación técnico-militar con Rusia y un mayor volumen de acceso a las tecnologías rusas en el ámbito del armamento.

Según Vasili Yakimkin, China podrá reforzar sus posiciones de liderazgo en el ámbito del diseño y la producción de productos electrónicos, India hará lo propio en el sector farmacéutico y Brasil superará a los países de la UE y se aproximará a Estados Unidos en el ámbito del desarrollo de la biotecnología y la ganadería.

Sudáfrica, China y Rusia también podrán aspirar al papel de abanderados en algunos sectores agrícolas si nadie se lo impide. “En un futuro próximo, los BRICS promoverán sus prioridades estratégicas comerciales y económicas intentando alcanzar, mantener  y reforzar sus logros económicos. Esto no será posible si no se liberan de sus ataduras financieras”, asegura el experto.

El analista financiero de FxPro Aleksander Kuptsikévich opina que, además del comercio, los países emergentes más fuertes deberán pensar en comenzar a invertir entre ellos.

“El crecimiento de los BRICS durante los últimos años se ha fundado en gran medida en las inversiones de capital de los países desarrollados, y ahora el lugar del capital de los países desarrollados podría ser ocupado por el capital de los países emergentes. En mi opinión, las compañías en Rusia y en China se han fortalecido lo suficiente como para intentar su expansión a mercados externos. Sus tímidos intentos deberían volverse más activos”, señala el analista.