Visa y Mastercard retiran sus sanciones contra dos bancos rusos

Bloquearon las operaciones de las tarjetas, pero luego se demostró que no era legal según las propias leyes estadounidenses. Fuente: Shutterstock

Bloquearon las operaciones de las tarjetas, pero luego se demostró que no era legal según las propias leyes estadounidenses. Fuente: Shutterstock

Los sistemas de pago MasterCard y Visa han cometido errores formales imponiendo sanciones. El 21 de marzo bloquearon las operaciones de las tarjetas emitidas por los bancos controlados por Arkadi y Borís Rotenberg, que forman parte de los afectados por las sanciones de Estados Unidos. Sin embargo, al día siguiente se demostró que, según las leyes estadounidenses, no existe ninguna razón para bloquear la actividad de los bancos.

El pasado jueves, los hermanos Rotenberg fueron incluidos, junto con otros empresarios rusos, en la lista negra de la administración de Estados Unidos como objetivos de sus sanciones. El viernes, dos sistemas de pago internacionales con sede en Estados Unidos introducían las sanciones contra los activos financieros controlados por ellos. Pero dos días después, el 23 de marzo, fueron retiradas.

“La compañía Visa volvió a permitir a SMP, Investcapitalbank y a Invest Union el acceso a su red debido a que los criterios de estas organización no se correspondían con los que aplica el Tesoro de Estados Unidos para imponer las sanciones económicas”, informaban en Visa.

Según los expertos, “control” es la palabra clave en respuesta a la pregunta sobre por qué se retiraron las sanciones contra los bancos de los hermanos Rotenberg. “Se trata del porcentaje de participación en los activos financieros de las personas incluidas en la lista negra”, aclara una fuente cercana a la situación. “Las sanciones deberían introducirse contra activos en los que existe un control de iure, es decir, en los que la participación de las persona sancionadas sea de más del 50%, y en el banco SMP o en Investcapitalbank esto no ocurre”, aclara otra fuente del periódico Kommersant.

Según la información obtenida sobre la participación en estas empresas, en SMP los hermanos Borís y Arkadi Rotenberg poseen un 38,05% de las acciones cada uno y en Investcapitalbank un 40% cada uno. De modo que ninguno de los dos controla el banco de manera independiente, únicamente lo controlan juntos dentro de un grupo de personas.

El concepto de control mediante un grupo de personas existe en la legislación estadounidense, pero en general, no en la parte destinada específicamente a las sanciones. “La legislación sobre sanciones en Estados Unidos es especial, es una forma aparte de la legislación federal que no prevé el uso de las figuras existentes en otras secciones de la legislación estadounidense, como por ejemplo en el caso de un grupo de personas”, comenta Denís Uzoikin, socio del bufete de abogados de Moscú 'Uzoikin, Piskov y socios'.

“La legislación sobre sanciones especifica un control del 50% por parte de la persona afectada por las sanciones, por ello la idea del control de los bancos por parte de un grupo de personas no es aplicable en este caso”. La pregunta ahora es hasta qué punto esta situación se ha producido por error. “Por un lado, todo el mundo puede equivocarse, pero por otro no se puede descartar la idea de una presión política”, opina Uzoikin.

Indemnización por los daños materiales

Los bancos ya están calculando las pérdidas acarreadas por las sanciones: los clientes del banco SMP, justo tras la anulación de la sanción, retiraron 3.000 millones de rublos  (84 millones de dólares) de sus depósitos y 1.000 millones de rublos (28 millones) mediante tarjetas bancarias.

En total, según informes rusos con fecha 1 de marzo, las cuentas existentes en el banco SMP ascendían a unos 80.000 millones de rublos (2.200 millones) y en Investcapitalbank a unos 10.000 millones de rublos (280 millones de dólares). Todavía no queda claro si los bancos de los hermanos Rotenberg intentarán reclamar una indemnización.

“Deberán demostrar las pérdidas ante un tribunal estadounidense y, teniendo en cuenta la situación política actual, esto podría causarles todavía más problemas”, señala Uzoikin.

Texto publicado originalmente en ruso en Kommersant-Vlast.