Cataluña y Omsk, un ejemplo de cooperación regional

La mayoría de las grandes empresas españolas están presentes en el mercado ruso desde hace tiempo y básicamente concentran su actividad en las ciudades del occidente del país eslavo. Pero la colaboración regional a pequeña o mediana escala más allá de los Urales también es posible y hasta deseable, como lo demuestra el convenio firmado por el gobierno de la región de Omsk y la asociación PIMEC (Pequeña y Mediana Empresa de Cataluña).

 

La delegación catalana de PIMEC durante la reciente visita a Omsk. Fuente: PIMEC

Una delegación de la provincia siberiana visitó hace pocos meses Barcelona y,  a partir de esta visita, se estableció la colaboración. Ahora le ha tocado el turno a la parte catalana quien, abrigo en mano, se ha desplazado a Omsk y ya se prepara una nueva expedición para la primavera próxima. 


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El hecho de que estemos hablando de compañías y territorios más o menos pequeños no quiere decir, ni mucho menos, que lo sean los proyectos que llevan entre manos.

Y es que el gobierno de Omsk ha abierto la puerta a las instituciones y las empresas catalanas para que colaboren en proyectos estratégicos de la región, como la construcción del metro de la capital o la ambiciosa zona logística que incluye puerto (fluvial) y aeropuerto. 

Omsk en cifras

Situada a 2.200 kilómetros al este de Moscú. Tiene 141.100 kilómetros cuadrados (un 0,8 % del territorio de la Federación Rusa). Un 44,7 % del terreno es rural y una tercera parte es bosque. Hay más de 4.000 ríos y 16.000 lagos. Incluye seis ciudades y 1477 asentamientos rurales. La población no llega a los dos millones de habitantes –más de un millón, vive en la capital, Omsk-, correspondientes a 120 nacionalidades y etnias diferentes, siendo la rusa la mayoritaria (86 %). El sector económico con mayor peso es el industrial, con un 36 % del Producto Interior Bruto, seguido del comercio, transporte, agricultura y construcción.

Precisamente, las autoridades de Omsk, en su visita a Barcelona, tenían especial interés en conocer de cerca el modelo del Consorcio de la Zona Franca, que combina capital y gestión pública y privada, y en el que confluyen también puerto (marítimo, en este caso) y aeropuerto. 

Además, en Omsk quieren hacer valer el hecho de contar con la mayor refinería de Europa para atraer vuelos comerciales interesados en reponer y hacer el mantenimiento de los aviones, aprovechando que la región se encuentra en un punto intermedio entre Moscú y la costa del Pacífico, muy cerca de Kazajistán y de Asia Central. Así lo explicó a Rusia Hoy Jordi Muntané, responsable de relaciones empresariales de PIMEC.

En esta tarea les gustaría contar con la participación de instituciones y con empresas catalanas del sector aeronáutico como Aerolink, con mucha experiencia en formación de pilotos. O Singular Aircraft, cuyos drones pueden recorrer grandes distancias para proveer de todo tipo de mercancías a una población tan dispersa como la de Siberia, sin ningún peligro para el piloto y por un coste mucho menor que un vuelo comercial.

También estuvo presente en Omsk una representación de Mazel Ingenieros y su prototipo Valca, un vehículo con una plataforma que se eleva y que puede ser útil para protección civil o uso militar. 

En cuanto al metro, las obras entrañan grandes dificultades a causa de la naturaleza del terreno, que se encuentra en la confluencia de dos grandes ríos, por lo que la empresa Catalana de Perforacions podría aportar su dilatada experiencia en la pequeña perforación para canalizaciones, cables eléctricos, etcétera.

Y si desde Cataluña se ve con envidia la inmensidad de los recursos naturales de Omsk, como el agua o el petróleo, desde la región siberiana les gustaría emular la eficiencia energética del territorio español.

“Tantos recursos naturales a un precio tan bajo han hecho que en Rusia no exista el hábito del ahorro energético”, explica Muntané.

Las autoridades de Omsk están preocupadas por las grandes pérdidas que se producen en la canalización del agua en la región. Se trata de una infraestructura anticuada; construida toda ella al aire libre –por tanto, expuesta a las inclemencias del tiempo y a la mano del hombre- y que requiere un sistema de contadores eficiente. La firma Domini Ambiental ya ha propuesto soluciones para todo ello.

Cooperativismo agrario

Otro de los sectores en el que Omsk está especialmente interesado a aprender de la experiencia catalana es el agroalimentario.

Por eso, se ha establecido contacto con Actel, un grupo que reúne a 121 cooperativas, que dan trabajo a más de 11.500 familias y del que pretenden emular el modelo de venta y comercialización.

Más complicado será que se imite el modelo de gestión, basado en que los propietarios agrícolas se dedican a la tierra, el ganado y sus productos, pero se agrupan y dejan en manos de profesionales externos la gestión. ¿Una revisión del koljós?

Lo que sí que parece que “llegará a buen puerto” es la colaboración con el clúster del cerdo de Cataluña y la venta de aceite de oliva de Actel. “Introduciremos en Siberia la dieta mediterránea”, asegura Muntané.