En qué lugares del mundo compran casa los rusos

Fuente: Servicio de prensa

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Hace cinco años, sólo los ricos podían permitirse una “casa con vistas al mar” fuera de la antigua URSS. Hoy día muchos ciudadanos de clase media se sienten atraídos por la idea.

Cada vez más, los rusos adquieren propiedades para su segunda residencia en el extranjero, incluso aunque para ello tengan que endeudarse. Muchos de los nuevos compradores ven en ellas una inversión. La crisis financiera en la zona euro ha provocado que los precios inmobiliarios en Francia, España, Portugal y Chipre caigan en picado, pero los inversores creen que, en última instancia, los precios se recuperarán.

Bulgaria goza de especial popularidad como destino en el que comprar una segunda residencia. Según el Ministerio de Justicia del país, unos 340.000 rusos ya poseen casas allí. Algunas fuentes estiman que los rusos se encuentran en la quinta posición por volumen de inversión en propiedad en Europa Occidental.

Ventas en España

En 2013 la rusa se ha convertido en la segunda nacionalidad que más inmuebles ha comprado en España, tras los británicos, y es la que más está creciendo. Según datos del Ministerio de Fomento supone el 8,81 %  de las adquiridas por los extranjeros y un 1,2 % del total. La recién aprobada Ley de emprendedores pretende reducir el stock de viviendas vacías. Los extranjeros que inviertan en una propiedad inmueble por un importe igual o superior a medio millón de euros, pueden pedir permiso de residencia. La Costa Brava, Mallorca y Málaga son los lugares con mayor demanda.

Sin embargo, los expertos creen que los nuevos compradores se embarcan en una quimera. Rara vez coincide el tipo de vivienda considerada propiedad inmobiliaria para la inversión con la propiedad inmobiliaria vacacional, opina Guennadi Gudov, director de una agencia inmobiliaria especializada en el mercado extranjero.

“Es primordial que el potencial comprador tenga en mente si la inversión en esa propiedad inmobiliaria llegará a ser rentable algún día, pues seguramente deberá tener mucha paciencia.”

La crisis financiera global ha convertido lo que fuera una mina de oro en una burbuja inmobiliaria. Los mercados inmobiliarios de Bulgaria, Montenegro, Croacia, Chipre, Tailandia, España, Turquía y los Emiratos Árabes Unidos, donde los rusos especialmente están comprando de manera activa estas “casas con vistas al mar” se han congelado. Hay muchos edificios por vender y por terminar y, aunque comprar propiedades en estos países no es un problema, será imposible venderlas con rapidez en caso de necesitar el dinero.

Los mercados inmobiliarios secundarios se ven afectados por la baja demanda, en parte debido a las cada vez más nuevas y mejores ofertas de los promotores. Un apartamento de una sola habitación con vistas al mar Negro en Bulgaria se puede conseguir por 20.000 dólares. Las ventas de propiedades valoradas en hasta 61.000 dólares suponen el 80 % del mercado inmobiliario búlgaro, por lo que la compra de una segunda residencia en el país resulta altamente atractiva.

¿Por qué no comprar en el mar Negro?

La costa rusa del mar Negro tiene poca demanda debido a los precios excesivamente elevados y a una política de inversiones desequilibrada. Además, los complejos vacacionales rusos no ofrecen el mismo nivel de comodidades y servicios que se ha convertido en un estándar en los complejos extranjeros.

No obstante, si la crisis en Europa sigue desarrollándose, los precios de la propiedad continuarán cayendo, tal y como apunta Oleg Repchenko, jefe del Centro de Análisis de los Índices del Mercado de la Propiedad.

“Los propietarios de viviendas en el extranjero sufrirían enormes pérdidas si los países de la UE regresaran a sus respectivas monedas, puesto que ello las devaluaría momentáneamente frente al euro y al dólar”, afirma Repchenko. “Y los precios inmobiliarios se desplomarían hasta la mitad”. Según los analistas, el valor de la vivienda en Francia podría disminuir otro 20 % para el cierre de 2013.

Otro de los lugares que parecía tener gran potencial era Indonesia, aunque los resultados han sido relativamente malos. En el país asiático hay una creciente demanda pero algunos factores obstaculizan el crecimiento del mercado inmobiliario. Hay restricciones a los propietarios extranjeros, altas tasas de interés hipotecario y demasiada burocracia.

Aunque, para los interesados en adquirir una propiedad vacacional, existen multitud de oportunidades, y los rusos han sido rápidos a la hora de aprovecharse de ellas. Recientemente, el número de rusos con deseos de invertir hasta 25.000 dólares en propiedades en el extranjero ha aumentado de manera significativa.

Al mismo tiempo, la fracción de potenciales compradores con intención de invertir entre 60.000 y 120.000 dólares se ha reducido.

Esta tendencia se desarrolla desde 2007, según expertos de la rama rusa de la Federación Internacional de la Propiedad Inmobiliaria. Se trata de un signo de que la clase media de Rusia ha empezado a comprar vivienda en el extranjero para su uso personal, más que como símbolo de prestigio.