Sochi, unos juegos hechos con vista de futuro

Fuente: Servicio de prensa

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Las acusaciones llueven sobre “los Juegos Olímpicos más caros de la historia”. Pero la preparación de los Juegos de Invierno de 2014 pavimenta el camino del indispensable desarrollo regional.

Las críticas son numerosas y a veces justificadas. Antes de evocar los beneficios de los Juegos, es necesario recordad que sí, gastos de 36.000 millones de euros en infraestructura olímpica pueden parecer desmesurados visto desde el presupuesto inicial de 10.000 millones de euros de otras ediciones como en Pekín, que poseía hasta ahora el récord, los Juegos de verano de 2008 costaron 26.000 millones de euros.

Otras críticas señalan que algunos habitantes habrían sido desalojados sin indemnización y la población de esa estación balnearia relata a los periodistas que están hartos de seis años de obras ininterrumpidas, que han provocado importantes y numerosos problemas a los automovilistas.

Pero los Juegos Olímpicos no solo recogen críticas, puesto que más allá de la calidad deportiva esperada de las competiciones en febrero y marzo de 2014, Sochi y su región disfrutan hoy día de un nivel de desarrollo que difícilmente habrían podido alcanzar sin el paso de la ola olímpica.

Encontramos en primer lugar el aeropuerto de Sochi, cuya obra estaba paralizada desde 1989. Con su candidatura olímpica, la ciudad caucasiana prometió su renovación y puesta en servicio: desde 2007, la Terminal B comenzó recibiendo a compañías aéreas para vuelos domésticos en fase de prueba. En febrero de 2010, el aeropuerto fue inaugurado oficialmente y en otoño del mismo año la Terminal C comenzaba a enlazar con destinos internacionales. El 19 de noviembre de 2013 finalmente, la inauguración de la Terminal A permitió aumentar la capacidad total del aeropuerto.

En relación con el desarrollo de Sochi y  su región, las inversiones olímpicas en energía y telecomunicaciones están lejos de haber sido inútiles: 193 instalaciones eléctricas han sido construidas o están en vías de finalización, para permitir a la red urbana pasar de una potencia total de 440 MW a 1.000 MW (un poco menos que el consumo de París).

A propósito de las telecomunicaciones, las empresas Rostelecom y Megafon instalaron especialmente una red 3G que cubre el conjunto del territorio de la ciudad y las sedes olímpicas.

Sin olvidar que Sochi será en Rusia una ciudad ejemplar en materia de accesibilidad para personas minusválidas, puesto que 1.801 emplazamientos en la zona de la entrada internacional corresponderán a las normas de accesibilidad de aquí a febrero de 2014, además de 300 calles, paradas de autobuses y zonas peatonales de la estación balnearia.

“Han sido instalados pavimentos táctiles en las aceras para la comodidad de invidentes, la altura de las mismas se ha rebajado por zonas con el fin de facilitar el desplazamiento de personas en sillas de ruedas. Se han instalado nuevas paradas de autobuses cubiertas en la ciudad, equipadas con carteles especiales y concebidas para el confort de personas con movilidad reducida”, especifica Yanna Grigorieva, directora del departamento olímpico del Ayuntamiento de Sochi.

Este desarrollo beneficiará directamente a los habitantes y visitantes de la estación balnearia. Pero, ¿el quid de las instalaciones deportivas después de los JJ OO de Sochi va a parecerse a las numerosas ciudades-fantasma que conocieron su hora de gloria y cayeron en ruina después de las competiciones?

No está en el programa. El estadio Fisht por ejemplo, que acogerá las ceremonias de apertura y clausura de los Juegos Olímpicos, servirá igualmente para la Copa del Mundo de Fútbol de 2018.

La pista de hielo de Shaiba, que albergará las competiciones de hockey sobre hielo, será reconvertida en centro de educación deportiva para niños. Y la lista es larga: el pabellón Adler se convertirá en un parque de exposiciones; el complejo Sanki y Rosa Joutor lo serán para el bobsleigh y el snowboard.

Paralelamente a estas realizaciones olímpicas, es preciso señalar por último que una universidad deportiva realizó su primera entrada en Sochi en septiembre de 2013. Allí se forman a especialistas de la industria deportiva con cursos de diplomacia, de administración e incluso derecho del deporte.

En el momento de su inauguración el gobernador de la región de Krasnodar, Alexánder Tkatchev, señaló que gracias a la universidad Sochi se convertirá en un centro mundial de enseñanza, negocios y deporte. “Es muy importante para nuestra región. La universidad va a formar a profesionales de talla olímpica y estos diplomados van a crear una verdadera base para desarrollar el deporte en nuestro país”.

Entonces sí, estos Juegos Olímpicos han costado caro. Pero, seguramente, no para nada.