Rusia centra la atención en aumentar las inversiones

Uno de los temas principales de la cumbre será la desaceleración del crecimiento económico. Fuente: RIA Novosti / Grygory Sysoev

Uno de los temas principales de la cumbre será la desaceleración del crecimiento económico. Fuente: RIA Novosti / Grygory Sysoev

La próxima cumbre del G20 en San Petersburgo acapara la atención por los últimos acontecimientos relacionados con el 'caso Snowden'. Al margen de ello, Rusia prepara las líneas maestras de la agenda.

La próxima cumbre del G20 en San Petersburgo tiene que establecer definitivamente las formas de abordar el principal reto de la comunidad internacional: la estimulación del crecimiento económico. Rusia, como país que preside actualmente el grupo, sitúa en primer plano el debate sobre la ampliación de las inversiones.

Mientras las autoridades de San Petersburgo se dan prisa para terminar de construir las carreteras para los participantes de la cumbre, prometen solucionar el problema de la inmigración ilegal, y los medios de comunicación especulan sobre si el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anulará su visita a Rusia a causa del conflicto alrededor de Snowden, los líderes políticos mundiales también se preparan al máximo para las reuniones del G20.

El encuentro del G20 financiero, celebrado en Moscú a finales de julio, fue una etapa preparatoria muy importante para establecer la orden del día de la cumbre de septiembre. En el comunicado final los ministros de finanzas anunciaron tres planes de acción: un plan para estudiar las posibilidades de aumentar las inversiones a largo plazo, un plan para la lucha contra la evasión fiscal y también, el más importante, el plan de acción de San Petersburgo. En septiembre, este último ya estará finalizado, y se presentará para ser debatido en el marco de la cumbre. El comunicado reza que el plan global deberá contribuir a un crecimiento equilibrado de la economía mundial a través de la creación de puestos de empleo.

El tema principal de la cumbre será la desaceleración del crecimiento económico. Este problema afecta a Europa, que se encuentra en una época de prolongada recesión, y a Estados Unidos, que lucha contra el problema de la baja ocupación, pero también a los países en desarrollo cuyos índices de crecimiento del Producto Interior Bruto han descendido significativamente. “La cumbre se focalizará en la desaceleración que se ha registrado durante los últimos años de crecimiento económico de los países en desarrollo líderes. En parte, esto se debe a procesos cíclicos y en parte también a la falta de reformas estructurales”, opina el experto en macroeconomía de IHS Global Insight, Nariman Beravesh.

En julio el Fondo Monetario Internacional (FMI) rebajó la previsión del crecimiento de la economía mundial para este año de un 3,3% a un 3,1%. La previsión para los países desarrollados en general no fue revisada y se mantuvo en el anterior y muy bajo nivel (+1,2%). El FMI prevé una situación más sombría que la que se esperaba para los países en desarrollo: el PIB de China no crecerá en un 8% como se preveía, si no en un 7,8%, Brasil crecerá en un 2,5% (la previsión anterior era del 3%), India en un 5,6% (se preveía un 5,7%). En Rusia también hay señales de alerta: en julio el Índice de Gestores de Compras (PMI, por sus siglas en inglés) cayó por primera vez desde agosto del 2011 en 50 puntos llegando al mínimo desde diciembre del 2009. Anteriormente el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial habían expresado su pesimismo hacia la economía rusa reduciendo la previsión de crecimiento del PIB en 2013 hasta un 2,5% y en 2,3%, respectivamente.

Rusia ha centrado su atención en la necesidad del crecimiento de las inversiones para la recuperación de la economía global. Yevsei Gurvich, jefe del Grupo de expertos en economía, destaca que “el tema general de la recuperación económica incluye dos objetivos: cómo hacer arrancar el motor de desarrollo, el proceso inversor, y cómo reducir los riesgos a través de la construcción de una arquitectura financiera internacional y de la prevención de desequilibrios que podrían conducir a una nueva crisis”.

El economista jefe de Deutsche Bank, Yaroslavl Lisovolik, considera que un reto muy importante para los países miembros del G20 es la creación de instituciones que pudieran asimilar las inversiones. Según el economista del banco ING Dmitri Polevoi, es imprescindible reforzar los instrumentos de control sobre la efectividad de las inversiones y también llevar a cabo cambios en la política de los estados de apoyo a los inversores.

Otra cuestión muy importante que será tratada en el G20 será la necesidad de desvincular la economía de los paraísos fiscales y de coordinar medidas para luchar contra la evasión de impuestos. Lisovolik considera que “es muy importante que no haya países que se queden al margen y atraigan parte de los flujos financieros”.

La lucha contra la evasión de impuestos está estrechamente relacionada con las medidas contra la corrupción que se prevé que también se discutirán en la cumbre. El plan correspondiente, que fue iniciado bajo la presidencia de Rusia y continuará después bajo el liderazgo de Australia, prevé acciones coordenadas para garantizar la independencia de las agencias anticorrupción, la lucha contra el blanqueo de dinero e ingresos recibidos a través de actividad corrupta, restricciones de movimiento de los funcionarios públicos implicados en actos delictivos corruptos. Los políticos también consideran que el mundo de los negocios tampoco tiene que quedar al margen de la lucha contra la corrupción.

Además de los mencionados, hay una serie de temas heredados de otros países que han ostentado la presidencia del G20, y que serán tratados en la cumbre. En concreto, se trata de continuar con las reformas de la arquitectura financiera mundial y la regulación financiera. Por ejemplo, la revisión de las cuotas del Fondo Monetario Internacional a favor de los países en desarrollo fue aprobada por los países del G20 en el 2010, pero la reforma quedó encallada, lo que preocupa en primer lugar a los países BRICS.

En cambio, el asunto de las batallas de divisas, que fue un tema importante en los encuentros del G20 en el 2011 y el 2012, ha perdido actualidad. Hasta la presidencia de Moscú del G20 el conflicto entre China y Estados Unidos y también las intervenciones monetarias de Brasil provocaron la alerta general. En cambio, la flexibilización de la política monetaria de Japón no provocó críticas importantes por parte de los políticos en las anteriores cumbres, lo que a la práctica significa que se permite a los países aplicar una política monetaria flexible para lograr el principal objetivo, la estimulación del crecimiento económico.