Recuperar el tiempo perdido en defensa del medio ambiente

La transición a los estándares internacionales en los límites de emisión de gases de combustión también llega con retraso a Rusia. Konstantín Chalabov / RIA Novosti

La transición a los estándares internacionales en los límites de emisión de gases de combustión también llega con retraso a Rusia. Konstantín Chalabov / RIA Novosti

Las empresas rusas avanzan despacio pero sin pausa en la adopción de medidas respetuosas con el medio ambiente. Por un lado, se ven obligadas a dar este paso por la competencia con el mercado occidental; por otro, las anima el propio Estado. Así, conforme a la última iniciativa de las autoridades rusas, se dará prioridad en la concesión de encargos estatales a aquellos proveedores que demuestren su firme compromiso con el cuidado del medio ambiente.

Si las compañías rusas quieren medirse con actores globales, tendrán que dar pasos para hacerse 'más verdes' y respetuosas con el medio ambiente, tal y como hace tiempo han hecho varias compañías internacionales. 

Según informaciones divulgadas en los medios de comunicación rusos, a partir del próximo 15 de agosto se insta a los ministerios a que, a la hora de convocar concursos públicos (hay un sitio web especial con los estándares del gobierno), se fomenten “los requisitos y especificaciones ambientales” entre los concurrentes a las licitaciones.

A partir de ahora tendrán prioridad los proveedores que trabajen en conformidad con las normativas ecológicas internacionales (los principales estándares ecológicos mundiales son ISO y CERES). Esta pauta la señaló un consejo de expertos en cuestiones de política ambiental adscrito al gobierno de la Federación de Rusia. 

El pasado año se ratificó un paquete de iniciativas ecológicas con el nombre “Los fundamentos de la política de Estado en materia de desarrollo ecológico de la Federación de Rusia hasta 2030”, preparado por el Ministerio de Recursos Naturales y Ecología. 

Para entender hasta qué punto es exitoso el proceso de ecologización de los negocios en el país, Rusia Hoy ha establecido un ranking con las cinco iniciativas ecológicas más brillantes, en el que tienen cabida tanto aquellas compañías que han introducido en sus negocios normativas ecológicas como las que han aprendido a ganar dinero con esta filosofía. 

La basura 

En un momento en que en Europa está consolidada la recogida selectiva de basura, en Rusia esta cuestión sólo se ha puesto encima de la mesa. Por parte del Estado, la separación de residuos hoy por hoy no es sino una promesa y responde a iniciativas aisladas; por ejemplo, la instalación de papeleras de reciclaje en el Aeropuerto Internacional de Moscú-Vnúkovo.

No obstante, el mundo empresarial ha decidido dar pasos decididos en esta dirección. Tal es el caso de la compañía 'La esfera de la ecología', que ofrece un servicio de recogida selectiva de residuos para oficinas. “Nuestra labor principal es gestionar de una manera eficaz los residuos sobre la base de premisas económicas, jurídicas y sociales», dicen en la compañía. Y aunque quienes solicitan por el momento los servicios de 'Esfera de la ecología' son, en general, las sedes rusas de empresas extranjeras (BBC, Greenpeace, WWF, Microsoft, Intel, embajadas y centros de visados de Gran Bretaña y Alemania, los hoteles de la cadena Mariott), la compañía no pierde la esperanza de introducir la cultura del tratamiento de residuos también entre clientes rusos. 

Euro-5 

La transición a los estándares internacionales en los límites de emisión de gases de combustión también llega con retraso a Rusia, ya que el país no cumplirá la directiva Euro-4 hasta 2014. 

Pero la competencia en el mercado es tal que las compañías petroleras rusas no pueden permitirse quedarse rezagadas, por eso se dan prisa en introducir la directiva Euro-5, al margen de lo que piense al respecto el Estado. En este grupo encontramos los líderes del sector -Lukoil, Gazprom y Rosneft-, cuyos combustibles cumplen con los estándares internacionales actuales. 

La construcción sustentable 

Durante los dos últimos años, en el mercado ruso de la construcción de viviendas en zonas residenciales, ha surgido una nueva tendencia: ofrecer al cliente casas ecológicas, construidas únicamente a base de materiales naturales.

El precio de la vivienda suele encarecerse un 10% (830-980 dólares por metro cuadrado frente a los 770-925 de una convencional). No obstante, según Alexander Dubovenko, director de desarrollo de la constructora 'Good Wood', por ahora no se ha notado un interés masivo por su proyecto: “El número de clientes dispuestos a pagar un poco más por el componente ecológico crece muy lentamente”. 

El ahorro de energía

Cada vez hay más compañías rusas interesadas en el ahorro energético. Las particularidades geográficas excluyen el uso de la energía solar en la mayoría de regiones rusas. “Los paneles solares como fuente de energía alternativa para nuestro clima no son demasiado efectivos”, opina Ksenia Agapova, directora del Área de Sostenibilidad de Jones Lang LaSalle. 

En cambio, goza de mayor popularidad la iluminación de bajo consumo. “El ahorro por una iluminación de bajo consumo oscila entre 20 y 120 euros por metro cuadrado, dependiendo del diseño y la intensidad de la iluminación”, declara Serguéi Kobozev, director comercial de la empresa rusa Trinova, especialista en iluminación de bajo consumo.

Según él, una compañía puede ahorrar entre un 30 y un 70 % mediante el uso de un sistema de control moderno de la iluminación. La inversión se amortiza en un plazo de 2-5 años. 

Oficinas verdes

El compromiso con la ecología no es sólo sinónimo de ahorro, sino que también es un “valor añadido” que juega a favor de la imagen de una empresa. Para unirse al programa 'Una oficina verde' de Greenpeace, basta con declarar que se cumplen las medidas recomendadas: utilizar papel reciclado, no usar platos de plástico, separar la basura, crear zonas verdes en el espacio de trabajo. 

“Ahorramos energía eléctrica gracias a los sensores automáticos de luz, utilizamos papel ecológico, recogemos los desechos de papel y cartón”, enumera la representante del grupo Magnezit, Tatiana Gumeniuk. Según ella, Greenpeace no lleva un control de las oficinas verdes, pues confía en el carácter responsable de los propios participantes.