La entrada en la OMC “ha sido una decepción”

Olusegun Olutoyin Aganga, director de la conferencia (a la derecha), junto a Pascal Lamy, director general de la OMC (a la izquierda), aprueban la entrada de Rusia en la organización. Fuente: Reuters

Olusegun Olutoyin Aganga, director de la conferencia (a la derecha), junto a Pascal Lamy, director general de la OMC (a la izquierda), aprueban la entrada de Rusia en la organización. Fuente: Reuters

El crecimiento económico se ha ralentizado y se arrastran problemas como la burocracia y la corrupción, pero las empresas coinciden en que se mantiene el gran potencial de desarrollo. Asimismo, creen que la crisis en la Eurozona ha afectado a sus negocios y para la mayoría la entrada de Rusia en la OMC no ha supuesto ningún cambio.

Rusia ha perdido parte de su atractivo como destino para inversiones: la oleada de optimismo que siguió a la entrada de Rusia en la OMC se ha disipado, y el cambio de gobierno en 2012 no implica automáticamente una disminución de la burocracia y la corrupción en los próximos dos años.

Estos son los resultados del proyecto anual de investigación realizado por la Asociación de Empresas Europeas en Rusia (AEB), "Estrategias y perspectivas de la compañías europeas en Rusia", llevado a cabo en conjunción con GFK-Rus.

Según el director general de GFK Rus, Alexander Demidov, aunque el ritmo de crecimiento de la economía rusa se ha ralentizado, si se compara con la Europa devastada por la crisis, Rusia sigue siendo un mercado atractivo, con un gran potencial de desarrollo en el futuro.

La adhesión a la OMC

El 22 de agosto de 2012, Rusia se convirtió oficialmente en el 156º miembro de la Organización Mundial del Comercio. El proceso duró casi 19 años. Rusia es la última gran economía mundial que se adhiere a esta organización. La mayoría de los expertos cree que, dadas las circunstancias, la adhesión por sí sola no impulsará la economía.

De este modo, un 78% de las compañías que participaron en la encuesta vieron cómo aumentaban sus beneficios en 2012. Sin embargo, a principio de año este porcentaje era del 87%.

En general, las empresas que formaron parte del estudio de AEB predicen crecimiento económico, pero muestran menos optimismo que el año pasado. Por ejemplo, mientras que un 74% de los gerentes hablaban de aumentar las inversiones en 2012, este año solo un 66% están predicando con el ejemplo.

"La mayor decepción del año" fue la entrada deRusia en la OMC. Según el estudio, solo un 28% de los encuestados estaban notando los efectos positivos de la adhesión, aunque un año antes un 59% había dicho que esperaban que el ingreso en la Organización Mundial del Comercio conllevara cambios positivos. Sin embargo, aunque solo un 5% de las compañías opina realmente que la entrada en esta organización fue un paso negativo y un 8% expresase sus dudas sobre sus beneficios, la mayor parte de las empresas (66%) creen que estar o no en la OMC no significa ninguna diferencia en absoluto.

"Las puertas se van abriendo poco a poco; por tanto, los cambios conectados con la entrada de Rusia en la OMC no van a tener lugar todos al mismo tiempo. Estamos contemplando unos resultados y unas estadísticas normales en esta fase del proceso", explicó Alexéi Evtéiev, presidente de BR Group-Russland.

Pero muchos están notando los efectos de la crisis de la Eurozona: el 50% de los encuestados dice que la difícil situación económica ha tenido un impacto negativo en sus negocios.

Los analistas señalan que uno de los factores clave es el cambio en el gobierno: mientras que el año pasado un 65% confiaban en que Rusia siguiese siendo un lugar atractivo para los negocios, ahora solo un 20% cree que el gancho para inversiones es mucho menor. Solo un 8% de las compañías esperaban esta situación el año pasado.

"Por lo que respecta al impacto negativo en la actitud de las compañías extranjeras hacia Rusia, diría que las elecciones presidenciales y parlamentarias son lo primero de la lista. Tras las elecciones, las condiciones para dedicarse a los negocios en Rusia se volvieron más duras", dice Evtéiev. 

Menos intereses y lucha contra la corrupción

Pero también ha habido cambios positivos. Así, por ejemplo, si el año pasado el 40% de las compañías encuestadas se quejaban de los altos intereses de los créditos, este año la cifra cae hasta un 25%.

En cualquier caso, las restricciones legales siguen siendo uno de los mayores problemas para la productividad extranjera en Rusia, como han mencionado un 46% de los encuestados, junto con la falta de personal cualificado (29%) y una cadena de suministros poco fiable (21%).

"A pesar de que Rusia presume de tener gran cantidad de mano de obra altamente cualificada, las empresas tienen que enfrentarse a la falta de personal cualificado para trabajar en áreas de producción especializadas", señala Alexánder Demidov. Según los expertos, el problema es muy importante para las empresas, que deberían contribuir ellas mismas a la formación de sus trabajadores.

La mayoría de los miembros de AEB no prevé que la situación vaya a mejorar en lo tocante a la burocracia y la corrupción: el 56% y el 46% de las empresas, respectivamente, no creen que vaya a haber ningún avance en los próximos dos años. Por otra parte, sí se esperan algunos cambios positivos en regulación de impuestos: un 60% de los encuestados prevé pequeñas mejoras.

A pesar de haber descendido 15 puestos en el índice AEB-GFK (al 144 de 200), los analistas hablan de una tendencia positiva en general, en comparación con el año pasado.

"Cuando ves los impresionantes resultados de Q1 2012, el crecimiento económico en los primeros tres meses de este año no es tan significativo", señala Stuart Lawson, director ejecutivo de Ernst & Young para Rusia y la CEI, añadiendo que, mirando a largo plazo, la economía se desarrollará siguiendo una trayectoria de crecimiento normal.

Así pues, según los estudios, las compañías que llegan al mercado ruso tienden a obtener beneficios en uno a tres años, igual que antes. Dentro de las analizadas, un 89% espera que aumenten sus beneficios y otro 72% planea incrementarlo en los próximos tres años. En 2012, el porcentaje era de un 84% y de un 77%, respectivamente.