La pequeña empresa llamada a trabajar en defensa

Fuente: ITAR-TASS

Fuente: ITAR-TASS

Cada vez son más las pequeñas empresas que participan en la producción de los pedidos de defensa del Estado ruso (según las últimas cifras oficiales, el 37% de la producción total ya se alcanza gracias a empresas de entre cien y doscientos trabajadores. Pero la situación todavía deja mucho que desear; por ejemplo, las pequeñas empresas representan el 50% de los contratos públicos de defensa Estados Unidos. Como demuestra la práctica mundial, el trabajo en la industria de defensa puede dar un buen impulso al desarrollo de la tecnología, así como un aumento en la participación de las pequeñas y medianas empresas en el PIB del país. Y, dado el hecho de que casi todas las pequeñas empresas que ahora trabajan en "defensa" antes estaban asociadas de todos modos con los departamentos militares y centros de investigación, una iniciativa de las autoridades parece bastante lógica.

"Hoy en día, el 37% de los contratos públicos de defensa van a parar a pymes. Pero esta cifra no crece a grandes rasgos ya que, en 1997, suponía un 23%. La mitad de las empresas que operan en la industria de la defensa fueron fundadas por anitguos empleados del Instituto de Investigación Científica; la otra mitad son compañía que tienen buenas relaciones con el Ministerio de Defensa”, apunta Ígor Skachkov,socio y director de Advisor Partner Group Strategy , consultoría que forma parte del banco Sberbank. 

Los propios empresarios aseguran que estarían más dispuestos a entrar en este sector tan específico si mejorasen las condiciones de trabajo en el Estado. La mayoría de las empresas lamentan la falta de transparencia de las relaciones con el cliente, es decir, con el Ministerio de Defensa, la falta de reglas claras para el cumplimiento de los pedidos y la incertidumbre sobre los condiciones, que ya se han convertido en la comidilla. 

"El mercado de los contratos de defensa del Estado es muy específico, pero no así los mecanismos de su regulación. Además, no existe ningún tipo de apoyo para las empresas que trabajan en él; y me refiero a las pymes. Tomemos, por ejemplo, un concurso público para desarrollar un nuevo producto: el ganador paga todos los costes de desarrollo, el perdedor lo hace todo su costa. En occidente, por ejemplo, todas las empresas que participan en el concurso pagan los costes de desarrollo. ¿Por qué no hacer lo mismo en Rusia?”, propone Vladislav Shipilov, director de Integral, empresa dedicada al desarrollo de la ingeniería en el sector industrial, cuyo 60% de producción corresponde a la participación en los contratos de defensa estatales.

Según datos de los organismos oficiales rusos, la suma de pedidos de defensa por parte del Estado en 2009 fue de alrededor de 31.400 millones de dólares; en 2010, 34.500l millones; en 2011, algo más de 22.000 millones en 2011; y, en 2012, 27.600 millones de dólares.

Aparte de la falta de reglas claras, hay un problema de adjudicación tardía de los contratos. El calendario estándar para las fábricas de "defensa" señala que los contratos se firman en mayo y junio. Sin embargo, la empresa no puede estar parada los seis meses antes del contrato, y hacer todo lo que se le exija durante los seis meses restantes. Este calendario conlleva despidos a principios de año para la posterior contratación de nuevos empleados, o al crédito, que supone un costo adicional. Por lo tanto, cuando el Ministerio de Defensa dijo que los fabricantes exageraban el valor del producto, no acertaba. 

Por todas estas razones, en 2009, según estimaciones de la Cámara de Cuentas, las empresas no habrían conseguido la mitad de los contratos previstos por el Ministerio de Defensa, porque simplemente no lograron finalizarlos. Unos años más tarde, en 2011, la situación no había cambiado mucho para mejor, y los contratos de determinados tipos de armas se firmaron en noviembre del mismo año. Los industriales reclaman al Ministerio de Defensa contratos por un período de no menos de tres a cinco años, y que precio contemple la inflación, el aumento de las tarifas de electricidad y otros factores. Cabe señalar que el gobierno apoya todos estos requisitos, y tiene la intención de cumplir con ellos. 

"Tenemos que mejorar el marco normativo de los contratos de defensa, para que prevea plazos de término más largos. Hay que elaborar un nuevo sistema de contratos a largo plazo, con el que las empresas consigan un nivel de justificación económica rentable. Sí, ocupamos una posición importante en el mercado mundial de armamento (el segundo lugar en términos de ventas), pero mantenerla es cada año más y más difícil. Por lo tanto, la conclusión es la misma: es necesario moverse constantemente hacia adelante, desarrollar los nuevos productos de la competencia. Lamentamos que nadie lo haga: si nos relajamos, el resto de países pasarán por encima de nosotros, usted sabe que los tenemos pegados al cogote”, dijo el primer ministro ruso, Dmitri Medvédev, en la última conferencia militar-industrial.  

Los propios industriales valoran positivamente los esfuerzos de las autoridades para solucionar los problemas existentes y trabajar de cara al futuro. "No sabemos en qué dirección seguir trabajando, qué puede querer el gobierno en los próximos cinco a seis años. En este sentido, sería de gran ayuda una base de datos del Ministerio de Defensa con los requisitos para los nuevos tipos de armas y tecnología. Nos gustaría saber en qué dirección van para llevar a cabo la investigación y el desarrollo”, resume Vladislav Shipílov. 

Por otra parte, los expertos señalan que, una vez recibidas unas directrices de trabajo claras, los antiguos empleados del Instituto de Investigación Científica tomarán de nuevo las riendas del desarrollo tecnológico, y este proceso contribuirá a la reactivación de la industria rusa de manera mucho más eficaz que con la creación de parques industriales que atraigan empresas extranjeras.