“Todo ocurre mucho más lentamente de lo que nos gustaría”

Arkadi Dvorkóvich. Fuente: RG

Arkadi Dvorkóvich. Fuente: RG

El vice primer ministro de Rusia, Arkadi Dvorkóvich, habla de los problemas de la economía rusa, el acceso de las empresas extranjeras a las plataformas petrolíferas y de los récords del Foro Económico Internacional de San Petersburgo.

No se critica a quien no hace nada. Los gobiernos de otros países también están expuestos a las críticas, porque la búsqueda de un modelo de crecimiento con unas condiciones presupuestarias restrictivas requiere la toma de decisiones difíciles y, a veces, controvertidas. El primer año de trabajo me propuse construir, en los sectores que superviso, el entorno jurídico estable necesario para su desarrollo (Dvorkóvich ha logrado consolidar cuestiones relativas al desarrollo de los sectores energético, de las comunicaciones, el transporte, la agricultura y otros [nota de Rusia Hoy]).

Aún se está trabajando en algunos de estos temas. Estamos hablando, en primer lugar, de la utilización del subsuelo, los requisitos ecológicos y también de las condiciones fiscales del sector de las energías fósiles. Para poder llevar a cabo grandes inversiones, las empresas que trabajan en estos ámbitos deben entender cuáles serán las condiciones de trabajo los próximos años.

¿Es difícil ejercer su cargo de vice primer ministro con empresas privadas que ya tienen su propia postura? Sobre todo con empresas como Rosneft, cuyo director, Ígor Sechin, desempeña un importante papel en la industria energética y sostiene opiniones completamente contrarias a las suyas.

No creo que al ministro de Asuntos Energéticos de los EE. UU., por poner un ejemplo, le resulte fácil trabajar con los gigantes estadounidenses. También ellos cuentan con el apoyo de poderosos lobbies y también defienden sus intereses. Mi tarea consiste en conseguir que el sector funcione. Existen algunas cuestiones espinosas aisladas, que tienen que ver con el desarrollo de la plataforma. Se ha tomado la decisión de asignar la mayor parte de las licencias a las empresas Rosneft y Gazprom. Y sin embargo, aún no está claro qué se hará con las áreas en las que no están interesadas: se podrían transferir a empresas privadas o quizá sería mejor mantenerlas en un fondo común, como reserva estratégica para las generaciones futuras. Se está discutiendo mucho al respecto, lo cual es perfectamente normal. Sin embargo, en lo que respecta a otras muchas cuestiones, el presidente del consejo de dirección de Rosneft coincide conmigo. Por ejemplo, en los asuntos que conciernen a China actuamos al unísono.

En caso de que Rusia permita a empresas privadas gestionar plataformas petrolíferas, ¿facilitará esto también el acceso de empresas extranjeras a estos yacimientos?

En última instancia, los extranjeros solo podrán trabajar allí como socios minoritarios de las empresas rusas.

En una entrevista que concedió en 2011 al periodista televisivo norteamericano Larry King, usted afirmó que “en la economía rusa el Estado ocupa demasiado espacio y deja poco para el auténtico negocio privado”. ¿Ha cambiado algo en dos años?

En cierta medida, sí. Se ha aprobado un programa de privatización de los activos del Estado con plazo hasta 2018 que se está aplicando con éxito. En septiembre del año pasado, se vendió el 7,58% de las acciones de Sberbank por 5.200 millones de dólares (uno de los principales bancos de Rusia [nota de Rusia Hoy]). Este año, seguiremos con el proceso por el que las grandes empresas dejarán de estar en poder del Estado. Se están preparando para salir al mercado de valores el banco VTB, los Ferrocarriles de Rusia (RZHD), la productora de diamantes ALROSA y la empresa naviera Sofkomflot.

Las fechas exactas de la subasta aún no se han determinado, porque las empresas se venderán teniendo en cuenta las condiciones del mercado. Así pues, consideramos la privatización como una herramienta para mejorar la competitividad y la eficacia de las empresas, aunque, como objetivo secundario, también servirá para aumentar el presupuesto. Los fondos que se obtengan se destinarán a programas de inversión a largo plazo.

Los últimos años el Gobierno ha hablado mucho de la necesidad de diversificar la economía. Sin embargo, según los datos del Servicio Federal de Aduanas, el volumen total de exportaciones no petroleras en 2012 incluso se ha reducido un 4%. ¿Por qué?

A pesar de que la tasa de exportación del sector petrolero en este momento es la más alta de la historia, su ritmo de crecimiento es significativamente menor que el de otros sectores de la economía. Nuestra industria de manufacturas está experimentando un rápido desarrollo, también el sector de las TI, que ha registrado un crecimiento anual de entre el 15% y el 20% en los últimos 10 años.

En realidad, es cierto que la participación económica del sector petrolero ha aumentado en términos monetarios, pero esto también se debe a que los precios del petróleo han subido. Si el precio del barril fuera de 70-80 dólares en lugar de los 105-110 dólares actuales, la balanza quizás se inclinaría hacia otros sectores ajenos a las materias primas. Pero como puede comprobar, los precios no están cayendo precisamente (ríe).

¿Cuándo se librará Rusia de su dependencia del petróleo?

Para que eso ocurra se tienen que reducir los sectores menos eficientes de la economía y organizar nuevos sectores de producción. Es un proceso lento. Pero estamos intentando crear unas condiciones que favorezcan la actividad empresarial y la inversión. Ofrecemos incentivos fiscales a determinados ámbitos de la economía (por ejemplo, las tecnologías de la información) y también estamos creando parques tecnológicos para fomentar la producción en zonas económicas especiales.

Hace cinco años, casi no existían interés por los proyectos innovadores en Rusia, pero ahora en el país hay cientos de empresas emergentes en pleno desarrollo. Hemos creado el parque tecnológico de ‘Skólkovo’, gracias al cual hemos entrado en contacto con empresas extranjeras, que además ya no solo trabajan en Moscú, sino que se han extendido hasta ciudades como Novosibirsk, San Petersburgo, Rostov, Kazán y otras.

¿Qué impide a los inversores extranjeros relajarse en el mercado ruso?

La inversión en Rusia no siempre resulta competitiva en comparación con la inversión en otros países, por muchas razones. El presidente del Gobierno y el primer ministro se han marcado el objetivo de cambiar esta situación; concretamente, se está intentando que en el año 2018 Rusia esté entre los veinte primeros países en el ranking ‘Doing Business’ del Banco Mundial.

Nos estamos moviendo en esta dirección: por poner un ejemplo, se ha simplificado considerablemente el procedimiento para el registro de empresas. En un año hemos logrado subir en este ranking del puesto 120 al 112 y, en algunos de sus indicadores, el crecimiento registrado es aún más sorprendente.

¿Qué factores compensan nuestras carencias?

Tenemos un mercado gigantesco: 150 millones de personas, más nuestros vecinos, en total entre 250 y 300 millones de personas. Este factor resulta muy atractivo para los productores de bienes de consumo. Mire, por ejemplo, el desarrollo de la industria automovilística en Rusia.

Hace 6 o 7 años los líderes mundiales del sector (Ford, Toyota, VW) solo empezaban a abrir en el país sus cadenas de montaje; ahora se está produciendo la segunda ola de localización, con la construcción en Rusia de fábricas de componentes. En marzo de 2013 el Ministerio de Desarrollo Económico de Rusia firmó el acuerdo n.º 31 sobre el ‘montaje industrial de medios de transporte’ con las principales empresas automovilísticas del mundo, responsables de más del 90% de la producción mundial de coches. A pesar de esto, por supuesto, en otros sectores el desarrollo va mucho más lento de lo que nos gustaría.

En junio, San Petersburgo acogerá el mayor foro económico de Rusia y Europa del Este. Este foro registró un volumen de transacciones récord en 2010, por un valor equivalente a los 15.000 millones de euros. ¿Cree que este año la cifra será aún mayor?

Ciertamente, se trata de uno de los eventos más importantes que se celebran en nuestro país, pero en mi opinión, el objetivo del Foro Económico de San Petersburgo no es el de establecer récords. El foro es una plataforma de comunicación para facilitar el encuentro entre los dirigentes de las empresas rusas con sus homólogos internacionales.

Los principales acontecimientos normalmente tienen lugar en los pasillos, durante las negociaciones sobre proyectos concretos o para la toma de decisiones de inversión. Pero las transacciones no se producen en los foros, sino al cabo de un mes de su celebración, o incluso de medio año. Este año recibiremos la visita de importantes delegaciones procedentes de Alemania y Holanda, ya que 2013 es el año de las relaciones cruzadas entre Rusia y estos dos países. Creo que el foro estará muy concurrido.

¿Se ha fijado ya la agenda del Foro Económico de San Petersburgo?

En general, se va a discutir el futuro de la economía mundial, pero los objetivos que se suelen plantear en este foro son dos: uno, explicar cuáles son nuestros planes, qué soluciones se van a aplicar, si ya se han decidido o si se decidirán próximamente y a qué se atienen nuestros socios; y el segundo objetivo consiste en presentar una plataforma para el desarrollo de las discusiones y de las negociaciones.