Putin rechaza el proyecto de amnistía por delitos económicos

Se trata de una medida para intentar mejorar el clima de inversión pero que puede dejar en libertad a numerosos estafadores. Fuente: PhotoXpress

Se trata de una medida para intentar mejorar el clima de inversión pero que puede dejar en libertad a numerosos estafadores. Fuente: PhotoXpress

Putin ha rechazado el borrador del proyecto de amnistía por delitos económicos. Las autoridades temen que, bajo la bandera de mejora del clima de inversión, puedan quedar en libertad auténticos estafadores y ladrones.

Hace un año, uno de los principales objetivos que se marcó Vladímir Putin cuando fue elegido Presidente fue mejorar significativamente el clima de negocios en el país y pasar en cinco años del puesto 120º al 20º en el ranking Doing Business elaborado por el Banco Mundial.

Para esto, además de resolver los actuales problemas burocráticos, el mandatario ruso decidió crear una estructura que protegiera los intereses de los empresarios de acciones ilegítimas por parte de los funcionarios.

El Instituto del Defensor del Pueblo para los Derechos de los Empresarios fue creado hace menos de un año. Como director de dicho organismo Putin nombró al jefe de Delovaia Rossia, Konstantín Titov.

A principios de mayo del presente año, el defensor del pueblo pidió al parlamento que concediera la amnistía por 50 delitos económicos a 100.000 empresarios. Según Titov, se trata de una medida necesaria para “pasar la página de una historia escrita en tiempos valientes después de la Perestroika”.

Según el defensor del pueblo, en aquel entonces los empresarios se convirtieron a menudo en víctimas de la competencia desleal y acababan siendo procesados.

La iniciativa fue apoyada por miembros de la cámara baja del Parlamento ruso, que prepararon el proyecto de ley correspondiente. Estaba previsto que el documento se discutiera en la reunión con el presidente, que debía celebrarse en Vorónezh.

Putin no apoyó el proyecto, tras haber declarado que el documento todavía era 'inmaduro'¸ que estaba poco trabajado. Argumentó que entre los grupos de condenados por delitos económicos que se beneficiarían de la amnistía hay condenados por exportación ilegal de materiales que pueden ser utilizados para fabricar armas y propuso que se siguiera trabajando sobre la base de criterios más sólidos.

“El presidente se enfrenta a una elección. Conforme a una encuesta del Centro de Estudio de la Opinión pública Rusia (VTsIOM), el 33% de la población apoya la amnistía para los empresarios, el 36% se muestra contraria a ella y el 31% no sabe o no contesta. Dado que el presidente representa a todas las capas de la sociedad, necesita encontrar una opción que satisfaga a la mayoría”, dijo Borís Titov respecto a la posición del Jefe de Estado.

No obstante, expertos independientes también se muestran ambiguos ante la idea de una amnistía por delitos económicos.

Por ejemplo, el exministro de Economía, y ahora banquero, Andréi Necháiev, declaraba que la liberación indiscriminada de todos los presos condenados por delitos económicos es incorrecta, pues de ese modo podrían quedar en libertad tanto funcionarios corruptos como estafadores y ladrones.

Cabe destacar que la legislación de los delitos económicos en Rusia poco a poco se va suavizando. Como declaró en la conferencia de Vorónezh el vicepresidente de la asociación empresarial 'Delovaya Rossia', Andréi Nazarov, si quienes actualmente se hayan presos fueran juzgados en virtud de las nuevas leyes, una parte evitaría la prisión, dado que sus actos quedarían despenalizados, mientras que otros recibirían una pena más leve.

El Director del Instituto de Problemas de la Globalización, Mijaíl Deliaguin, cuestiona la eficacia de la amnistía. Según él, sólo tendría sentido en caso de que se cambiara a la vez la relación entre la burocracia dirigente y el mundo empresarial.

Por un lado, comenzarían a respetarse las leyes y se tendría la certeza de que los emprendedores sólo deberían responder por crímenes reales, mientras que, por otro lado, desaparecería la práctica de participar en el negocio de las estructuras de fuerza y el 'terrorismo fiscal'. “Si esto no se hace, la amnistía de los empresarios simplemente será un disparate”, declara Deliaguin.