Tarjetas de crédito para luchar contra el 'dinero negro'

El gobierno pretende reducir el volumen de rublos en efectivo en el comercio interior. Fuente: ITAR-TASS

El gobierno pretende reducir el volumen de rublos en efectivo en el comercio interior. Fuente: ITAR-TASS

La medida, según el gobierno, reduciría el volumen de dinero en efectivo y haría que saliera a la luz una parte del “dinero negro”. Algunos expertos consideran que la incipiente clase media sería la gran perjudicada en un país donde las tarjetas de crédito no son tan populares como en occidente.

Es posible que a partir del 2015 en Rusia se prohíba pagar en efectivo compras superiores a 300.000 mil rublos (9.800 dólares). Esta decisión aumentará el volumen de activos en circulación de los bancos pero será un golpe para el bolsillo de la gente de clase media.

Con esta medida Moscú planea matar dos pájaros de un tiro: sacar al terreno legal una parte de los ingresos “no declarados” de la población y aumentar el volumen de los activos en circulación de los bancos.

El gobierno mandará los próximos días el correspondiente proyecto de ley para que el parlamento lo examine, el Ministerio de Finanzas preparó el documento y ya ha sido examinado y aprobado por el gobierno.

La limitación de la circulación del dinero en efectivo se realizará en dos etapas. A partir del 2014 se planea prohibir pagar con en efectivo compras superiores a 600.000 rublos (casi 20.000 dólares) y a partir del 2015 el listón se bajará hasta los 300.000.

Además, el documento estipula la obligatoriedad de pagar los sueldos a los trabajadores en nómina y no en efectivo. La excepción se realizará únicamente para las pequeñas empresas, donde trabajen no más de 35 personas (y si se trata de empresas comerciales, no más de 20).

Tras la quiebra del socialismo y el inicio de las obligadas reformas económicas en Rusia se realizaron algunos intentos para crear un sistema de tarjetas bancarias propio (STB-cart, Union-card), pero la crisis del año 1998 perjudicó fuertemente su estatus y solo las utilizaban ciudadanos muy acomodados.

Las primeras tarjetas bancarias, Diners Club, aparecieron en Rusia en tiempos del socialismo (en el año 1969) pero las aceptaban únicamente en tiendas especiales, pensadas para los extranjeros y para aquellos ciudadanos de la URSS que habían vuelto de fuera con divisas. Tras la caída del socialismo solo las utilizaban personas muy acomodadas.

No había ningún sentido que la clase media y las capas de la población con pocos ingresos poseyesen tarjetas ya que las tiendas se fueron equipando muy lentamente de aparatos de lectura de tarjetas y, por ejemplo, uno de los gigantes de la venta al detalle en la capital, el francés Auchan, durante mucho tiempo no aceptó tarjetas a parte de las que la propia tienda emitía.

Incluso ahora, cerca de un 85% de todas las operaciones bancarias realizadas a través de los cajeros automáticos son para sacar dinero en efectivo después de recibir el sueldo. Más aún, del 2005 hasta el 2011 el volumen de circulación de dinero en efectivo se multiplicó por más de cuatro. Según datos del Banco de Rusia, más de un 90% de todas las relaciones de intercambio de mercancías y dinero se atienden con el uso de efectivo. 

Ahora el gobierno intenta limitar la economía en negro, aumentando los ingresos en la tesorería del Estado, estima la analista de Investkafe, Yekaterina Kondrashova. Según ella, tras la entrada en vigor de las nuevas normas que ha elaborado el Ministerio de Finanzas, aquellos que utilicen esquemas un poco grises para pagar los salarios se encontrarán con una serie de dificultades, aunque no se descarta que se acaben encontrando las maneras de rehuir esta ley.

Según las valoraciones del Ministerio de Interior y del Comité Nacional Anticorrupción, el volumen del mercado que legaliza de ingresos delictivos y de retirada en efectivo se sitúa en una cantidad que equivale a cerca de un 60% de todo el presupuesto federal. Según valoraciones oficiales de Rosstat, el sector de la economía en negro supone como mínimo un 15% del Producto Interior Bruto.

Se trata precisamente del dinero negro: evasión de impuestos, “sueldos en sobres”, violación de la legislación sobre divisas y comercio exterior, destaca el analista de IK Rikom Trust, Vladislav Jukovski. Según este analista, si además a esta cifra se le añade la actividad abiertamente criminal y la actividad empresarial ilegal (como el tráfico de armas), la proporción de la economía en gris y en negro en el PIB de Rusia ya es de más de un 50-65%. Recientemente incluso el jefe del Banco de Rusia, Serguéi Ignatev, se vio obligado a reconocer que sólo durante el 2012 se sacaron de Rusia de forma ilegal cerca de 50.000 millones de dólares.

Pero la verdad es que esta medida del gobierno también tiene otra cara. El paso al pago sin efectivo inevitablemente comportará que se encarezcan una serie de productos y servicios. En primer lugar sufrirá la clase media, ya que en el grupo de riesgo se encontrarán las transacciones inmobiliarias y de automóviles, y también ejercerá un efecto negativo sobre un segmento de productos de lujo, entre los cuales están los viajes turísticos individuales.

El hecho es que en las transferencias de personas físicas a jurídicas los bancos se quedan con una comisión que suele ser de entre el 2% y el 4%.

Por ejemplo, Sberbank se queda con un 2%, explicó la secretaria de prensa de la Unión de tour-operadores rusos, Irina Tiurina. Por su parte, Svetlana Kostromina, jefa del centro concesionario de Volkswagen de la empresa AVILON, está convencida que el paso a la forma de pago sin efectivo se reflejará de forma negativa en el volumen de ventas al por menor de automóviles, ya que el banco que se ocupe de estas operaciones se quedará con 1,8%. No es casual que de las, aproximadamente, trescientas ventas de automóviles mensuales solo uno o dos se realicen en efectivo.

En el caso de la inmobiliaria estos porcentajes representan una cantidad muy considerable y prácticamente duplican la comisión de la agencia que paga el comprador del piso en el mercado de segunda mano.

En cuanto a los tour-operadores, como propuso Tiurina, si lo desean podrán evitar la nueva normativa, dividiendo el coste del paquete turístico individual en partes que no superen el límite establecido por el Ministerio de Finanzas.