Nieve, calidez y shopping

Las montañas de Andorra.  Fuente Flickr

Las montañas de Andorra. Fuente Flickr

El tiempo ha sido generoso este año con el Pirineo. La nieve ha empezado a caer pronto y en cantidad, cosa que augura una buena temporada. Entre los turistas que se pondrán los esquís y se lanzarán con más o menos destreza por alguna de las pistas de Andorra, se esperan entre 25.000 y 28.000 rusos.

La cifra es sin duda modesta si se compara con los más de tres millones de españoles que visitan cada año el país pirenaico o con cerca del millón de rusos que vinieron a España el verano pasado.

El director comercial de Andorra Turismo, Joaquim Tomàs, explica algunas de las razones por las que el cliente ruso es “interesante”, aunque numéricamente no sea muy significativo.

En primer lugar, está la crisis, que azota a los dos principales mercados emisores de turistas, España (sobre todo) y Francia, cosa que no sucede con Rusia. Además, el cliente ruso suele viajar en familia; hace estancias de 8 o 9 días y gasta unos 180 euros al día, es decir, por encima de la media. Y hace muchas excursiones: a Barcelona, a Carcasona y a otros lugares más o menos cercanos, es decir, “es un visitante muy inquieto”, indica Tomàs.

Por último, la progresión del turismo ruso en Andorra es constante y este año alcanzará una cifra récord, que representa un aumento del 15 al 20% respecto a la temporada anterior. Eso sin contar los 12.000 o 14.000 que vienen en verano en excursiones cortas, básicamente desde Barcelona.

¿Pero qué es lo que atrae a los turistas del país más grande y con más nieve del mundo hacia este minúsculo enclave?

Desde Andorra Turismo subrayan que en Rusia hay pocas pistas de esquí y no tienen el mismo nivel de calidad y confort que las andorranas. Hay estaciones como Vallnord, primero, y también Gran Valira, que han puesto en marcha escuelas rusas de esquí. También hoteles y establecimientos han hecho un esfuerzo para atender al cliente ruso en su idioma, cosa que este agradece en gran medida.

Por otra parte, los turistas rusos valoran “la tranquilidad y la seguridad” que ofrece el país pirenaico, así como la amplia oferta de hoteles, restauración, tiendas –recordemos que Andorra es un territorio libre de impuestos- y ocio, con un atractivo estrella: el enorme complejo acuático Caldea.

Desde Natalie Tours –operador ruso que lleva 15 años llevando turistas rusos a Andorra y que aglutina la mitad de estos visitantes-, Joan Pascual coincide con el diagnóstico y añaden otra razón: el tiempo. Es un auténtico lujo para un ruso poder esquiar con sol y con temperaturas sobre cero.

Por cierto, Natalie Tours celebró recientemente en Andorra su primer congreso en un destino invernal y estiman que esta temporada llevarán a este país un 40% más de turistas rusos que el año pasado, cuando ya registraron un incremento del 35%.

La voz de la experiencia

Thomas Chmiel hace más de 20 años que se gana la vida como guía turístico de rusos en Andorra. Desde su experiencia –que ha recogido en el libro El síndrome de l’isard- ha visto cómo ha ido cambiando el perfil de turista ruso. Los primeros visitantes –que él define como “mafiosillos”- llegaron en los años 90. Dice que “no habían salido nunca de Rusia” y tenían un altísimo poder adquisitivo, cosa que a Chmiel le iba la mar de bien. “Me daban 400 euros sólo por darles información de Andorra”.

Ahora hay muchos más turistas rusos, pero son sobre todo de clase media, “incluso media-baja”, dice. “Miran mucho los precios”, pero, eso sí, dentro de sus posibilidades, “les encanta gastar”. “Para un ruso, unas buenas vacaciones quiere decir gastarse hasta el último rublo. Si vuelve a casa con dinero sobrante, es que no han sido bastante buenas”.

Lleida tendrá que esperar

El 95% de los turistas rusos que visitan Andorra llegan por avión al aeropuerto de Barcelona y luego tienen que hacer un trayecto de no menos de dos horas de camino. Sin embargo, hay un aeródromo mucho más cercano y recién estrenado: Lleida-Alguaire. Desde aquí, además, se puede acceder a las estaciones de esquí del Pirineo ilerdense, entre las que se encuentra la considerada mejor de España, Baqueira-Beret.

El Patronato de Turismo de Lleida está trabajando para atraer turistas rusos a su tierra y a su aeropuerto después de que el año pasado fracasara un primer intento. Alguaire se estrenó sin aduana –por tanto, era no apto para vuelos de fuera de la zona Schengen- porque el permiso del Ministerio del Interior tardaba en llegar. Finalmente llegó, pero el operador que había prometido llevar turistas rusos, ante la duda, se echó atrás.

Ahora, ya con el aeropuerto en plenas condiciones, el reto consiste en ganarse la confianza de los tour operadores rusos y en conseguir que haya vuelos directos desde Rusia al aeropuerto ilerdense. Pero esta es una tarea a largo plazo, según admite Jordi Blanch, director de Turismo de Lleida, ya que conseguir estas rutas aéreas no es ni rápido ni sencillo. Paralelamente, el Pirineo de Lleida ofrece la posibilidad de hacer excursiones de uno o dos días para practicar deportes de aventura a los turistas veraniegos de sol y playa que van a Barcelona y a la costa.

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