La fórmula de la gasolina barata

Global RRT, una empresa de nueva creación de San Petersburgo, descubre una manera para abaratar el proceso de producción. Fuente: Kommersant

Global RRT, una empresa de nueva creación de San Petersburgo, descubre una manera para abaratar el proceso de producción. Fuente: Kommersant

La investigación de Global RRT, una empresa de nueva creación de San Petersburgo, permite abaratar el proceso de producción de combustible. La empresa Indian Oil ya ha comprado la tecnología.

“Si esas cifras son ciertas, ¡son impresionantes!”, pensó Douglas Harris, exvicepresidente de la petrolera TNK-BP y propietario de una consultora, tras ver en su portátil una presentación de la nueva empresa Global RRT, a la que había llegado de casualidad.

Unos jóvenes investigadores rusos presentaban un método que permite ahorrar en la producción de gasolina entre 0,06-0,09 dólares (2-3 rublos) por litro. Tras acabar su lectura, Harris hizo dar la vuelta a su avión y, en lugar de ir a Los Ángeles, voló directo a Moscú. Tras hablar con los fundadores de Global RRT, Oleg Parputs de 33 años y Oleg Guiyazov de 23, el alto ejecutivo accedió a ponerse al frente de su empresa.

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Paruts y Guiyazov, licenciados del Instituto Público Tecnológico de San Petersburgo, se conocieron hace cuatro años en la empresa de ingeniería Lenkor-Eng., que realizaba proyectos para refinerías chinas y coreanas. En su tiempo libre, los jóvenes investigados desarrollaron una hipótesis que Parputs había presentado varios años antes en su tesis doctoral.

Según esta, los procesos químicos de isomerización (para conseguir los componentes del combustible tipo Euro-4 y superior) pueden darse solo en una única torre y no en seis, tal como se da en el esquema de producción de las refinerías actuales.

“Este enfoque se emplea en la producción de caucho, materiales plásticos y bolsas, pero no de combustibles”, dice Alexéi Kámeshkov, jefe del taller de producción de gasolina de la compañía 'Kinef', una de las refinerías más importantes de Rusia.

En el año 2011 los socios pudieron demostrar matemáticamente la sostenibilidad de su teoría y se dirigieron con una prueba a la dirección. Recibieron un cortés rechazo, ya que los directivos estaban más interesados en adquirir objetos reales que en introducir nuevas tecnologías.

Entonces los jóvenes se dirigieron a los fondos de capital de riesgo, pero el mercado de los “ángeles” de los negocios resultó muy desconfiado y solo Forsight Ventures accedió a invertir y como algo excepcional.

Los 100.000 dólares que consiguieron fueron para registrar la empresa, para proteger la patente de cara a su desarrollo y para preparar la documentación técnica.

Año y medio después el mundo ya habla de esta tecnología. En la revista ChemicalEngineeringandProcessing y en otras publicaciones científicas han salido varios artículos de investigadores occidentales que certifican la viabilidad de la propuesta.

El proceso de isomerización desarrollado por Guiyazov y Parputs promete una efectividad récord: aplicándola, los gastos de capital disminuyen 3,2 veces, y los de recursos energéticos cinco. El ahorro de energía viene porque los inventores han podido redirigir el calor que se desprende durante las reacciones químicas hacia los procesos subsiguientes, en lugar de arrojar la evaporización a la atmósfera. En el precio de coste de la gasolina, el porcentaje de inversión en recursos energéticos es del 60%, explica Guiyazov.

El reconocimiento de los expertos ha abierto a los inventores nuevos horizontes de financiación. En primer lugar, en verano de 2011 RRT se convirtió en residente del Centro de Innovación de Skólkovo tras recibir una inversión de 40 millones de rublos (1,3 millones de dólares).

Para que el negocio se desarrolle la fundación de Mijaíl Abisov, ha invertido un millón de dólares. El proyecto gustó tanto al funcionario que invitó a los empresarios a un encuentro con quien entonces el entonces presidente Dmitri Medvédev.

En segundo lugar, Douglas Harris lidera Global RRT. “Doug se ha convertido en nuestra mejor acción –confiesa Guiyazov–. Es una máquina de hacer negocios, un tanque de refuerzo capaz de aplastar a los oponentes en las negociaciones”.

Sintiendo terreno firme bajo sus pies, los socios llevaron sus trabajos directamente a Gazprom. En esos momentos les faltaba lo principal: una plataforma donde aplicar y verificar su teoría. Según palabras de Parputs y Guiyazov, en la mayor empresa rusa han comprobado que la tecnología de Global RRT permite ahorrar 0,06-0,09 dólares (2-3 rublos) en cada litro de gasolina, pero de momento no han firmado ningún contrato.

De la misma manera, las conversaciones con Rosneft se han perdido entre el papeleo. “Después de la visita a Rosneft comprendimos que estas [las grandes empresas] son demasiado torpes –dice Parputs–. Estuvieron tres meses para levantar acta del primer encuentro”.

Sin embargo, Medvédev ya había jugado su papel en el destino de la compañía. “Nos queda la foto con él, esto siempre influye”, declara Parputs. En las negociaciones con clientes extranjeros, a menudo la fotografía suele actuar de aval bancario, aclara el empresario.

Los primeros clientes de RRT han sido los indios. La foto les impresionó, claro, pero en realidad todo sucedió casi de casualidad: para ampliar su plantilla, los socios contrataron al ingeniero indio Adarsha Tripathi, y este mostró iniciativa y organizó a los inventores un encuentro con Rajagopal Sunil, vicepresidente de la importantísima compañía Indian Oil.

Las negociaciones fueron un éxito y el gigante indio compró a RRT la licencia para utilizar su tecnología y el material correspondiente por 6 millones de dólares. Ahora muestran interés por las técnicas de RRT clientes de países en vías de desarrollo: la región del Pacífico, Oriente Próximo, Kazajistán, enumera Parputs.

La amplitud geográfica de los clientes les ha obligado a ampliar también su presencia: aparte de la base en Petersburgo, RRT ya ha abierto oficinas en EE UU y en la India.

Después de haber firmado su primer contrato y de haber participado en ferias del sector, también los clientes rusos han empezado a contactar con RRT. Desde enero de 2013 Rusia se ha pasado en su totalidad al estándar del combustible Euro-3.

Solo durante el pasado año las empresas petrolíferas gastaron cerca de 6.300 millones de dólares  en modernizar sus plantas petroleras. “Pero en el año 2014 va a modificarse la base fiscal: los impuestos al combustible inferior al Euro 4 van a subir ostensiblemente –explica Parputs–, los propietarios de refinerías tienen que elegir: o bien dejan el negocio, o bien hacen algo”.

La compañía ha cerrado contratos con dos refinerías de Asia Central. Económicamente hablando, es más beneficioso trabajar con refinerías –en Rusia hay cerca de 186–, que con las empresas petroleras estatales. Las refinerías tienen muchos menos trámites, y el dinero por la licencia es el mismo.

Hasta ahora los fundadores de RRT han estado completamente inmersos en la realización de los proyectos actuales, el plazo para la entrega se ha fijado para el año 2014. En primavera, el director ejecutivo de Global RRT Douglas Harris invitará a Parputs y a Guiyazov a los EE UU para hacer balance de los primeros resultados y, quizá, cerrar nuevos contratos.