En Rusia no entienden por qué se adhirieron a la OMC

Alekséi Kúdrin, exministro de finanzas. Fuente: Alexey Filippov / RIA Novosti

Alekséi Kúdrin, exministro de finanzas. Fuente: Alexey Filippov / RIA Novosti

Durante la celebración del Foro Gaidar, que trata sobre economía, se habló de la situación económica por la que atraviesa el país. Si el primer día, el primer ministro Dmitri Medvédev, dijo que el crecimiento económico no es satisfactorio, el segundo día se reconoció que a pesar de la larga preparación y las negociaciones, Rusia se ha unido irreflexivamente a la Organización Mundial del Comercio.

No sabemos cuáles son las reglas del juego, dijo el presidente del Sberbank, German Gref, en la sesión plenaria del Foro Gaidar. "La mayoría de los ministros ni siquiera sabe en qué consiste la principal tarea de la OMC por no hablar de sus reglas", se quejó. 

Según él, la fuerte posición de Rusia en el mercado internacional se debe exclusivamente a las exportaciones de materias primas; en el resto de las esferas el país sufre pérdidas. 

"Al unirse a la OMC, Rusia conservaba la posibilidad de elegir diferentes formas de integración en la economía global”, intentaba consolarse el director general de la OMC, Pascal Lamy. 

La adhesión a la OMC

El 22 de agosto de 2012, Rusia se convirtió oficialmente en el 156º miembro de la Organización Mundial del Comercio. El proceso duró casi 19 años. Rusia es la última gran economía mundial que se adhiere a esta organización. La mayoría de los expertos cree que, dadas las circunstancias, la adhesión por sí sola no impulsará la economía.

Rusia tiene tres elementos importantes para el éxito de la integración en la economía mundial: materias primas, recursos humanos y finanzas. La cuestión es cómo combinar estos tres elementos para salir del viejo modelo económico y encontrar su nicho competitivo". 

Al mismo tiempo, se sorprendió un poco porque hasta ahora se sigue oyendo a los funcionarios rusos preguntar si el país debe seguir las reglas generales del comercio. 

Recordó que el largo proceso de adhesión de la Federación a la OMC ya ha concluido y el país es desde hace cinco meses miembro de pleno derecho. 

Por lo tanto, la cuestión del  cumplimiento de las obligaciones por parte de Rusia ante la Organización ya no tiene vigencia, y Moscú debe seguir las normas generales del comercio, dijo. Según Lamy, Rusia ya no puede elegir si cumplir o no cumplir con sus obligaciones, simplemente tiene que hacerlo. 

Mientras tanto, el presidente de la junta directiva de la Comisión Económica de Eurasia, Víctor Jristenko, declaró que después de la crisis, el proceso de regionalización se había convertido en algo común en todo el mundo. 

Sin embargo, se apresuró a asegurar a Lamy que “no hay nada que discutir en cuanto a cumplir o no cumplir con las obligaciones de la OMC. La cuestión es, cómo aprovecharse de ser miembro de esta Organización,” dijo Víctor Khristenko, haciendo hincapié en que es importante profundizar en la integración con los países de la CEI en el marco de la Unión Aduanera y el Espacio Económico Común. 

Por otra parte, recientemente ha aumentado el número de fabricantes que se quejan acerca de las consecuencias negativas de la adhesión de Rusia a la OMC. 

El primero en plantear este tema fue el presidente de la Unión Carnicera de Rusia, Mushegh Mamikonian, que dijo que la Unión estaba preocupada por la reducción de los aranceles a la importación de productos de su sector,  determinados por la adhesión de Rusia a la OMC. Tal y como explicó, esto podría causar la pérdida de competitividad de la mayoría de los fabricantes nacionales. 

Al mismo tiempo, en una reunión en apoyo a la industria de neumáticos en Rusia, iniciada por el RSPP (Unión Rusa de Industriales y Empresarios), los fabricantes  pidieron apoyo en relación a la adhesión de Rusia a la OMC. Según datos de la firma Kama, en el 2012, el volumen de las importaciones de neumáticos en Rusia aumentó un 17%, y las exportaciones se redujeron un 3%. Se pronostica una saturación del mercado y una creciente competencia para el 2013. 

Artículo publicado originalmente en ruso en la revista Expert.