La pasión por el fútbol lleva a Damasco a jugador ruso

El club Al Jaish de Damasco.

El club Al Jaish de Damasco.

Servicio de prensa
Básel Abdulfattakh nació y creció en Rusia. En enero de 2016 decidió cambiar de país e ir a vivir a Siria para jugar en el Al Jaish de Damasco. En sus declaraciones a medios rusos explica cómo es la vida en el país árabe.

En enero de 2016 tuvo lugar uno de los fichajes más extraños de los últimos años. Y no se trata de la llegada al fútbol ruso de estrellas como Hulk o Samuel Eto´o. El antiguo jugador de las categorías inferiores de la selección rusa, Básel Abdulfatakh, antiguo jugador del Dinamo de San Petersburgo de la segunda división ha fichado por el Al Jaish de Damasco.

Por una parte, la decisión del futbolista es comprensible. Su padre es sirio y llegó a Rusia en los años 80 para estudiar ingeniería. Se casó con una mujer rusa y se quedó en su nuevo país. A pesar de sus raíces sirias, Básel se considera ruso; nació en San Petersburgo y creció como un niño ruso más; de hecho, apenas habla árabe. Además, no deja de resultar extraño decidir mudarse a un país que vive una sangrienta guerra civil.

Básel explica que la mayor motivación ha sido la oferta para jugar en la selección de fútbol de Siria. Tras pasar por las categorías inferiores de la selección rusa, Básel, procedente de la cantera del Zenit de San Petersburgo-uno de los clubes más fuertes de Rusia-, ha jugado los últimos años en clubes de segunda categoría.

Básel Abdulfattakh. Fuente: PhotoXPressBásel Abdulfattakh. Fuente: PhotoXPress

"Hace dos-tres años surgió la variante siria. Entonces se acercó a mí el seleccionador sirio Anas Mahluf. Me comuniqué con él y me preguntó si me veía en la selección. Hablé con mi padre y nos preguntamos por qué no dar un giro de 180 grados a mi carrera futbolística. La primera vez que fui a Siria fue en verano de 2015, con mi padre, sin saber lo que podría pasar".

Sin embargo, la cuestión de la nacionalidad se dilató y en verano del 2015. Básel no pudo encontrar trabajo y tuvo que mantenerse en forma sin ninguna ayuda, pero en enero d 2016 recibió una oferta del  Al Jaish de Damasco, uno de los clubes más fuertes de Siria.

La vida cotidiana en Damasco

Básel explica que desde verano del 2015 la vida en Damasco ha mejorado. "Cuando volamos la primera vez, daba miedo. Había muchos puestos de control, por todos lados había gente vestida de militar, te miraban los documentos todo el rato y no se podía ir a ningún lado sin pasaporte. La situación era realmente candente. Cada diez minutos volaban a Damasco aviones de guerra, había disparos y se oían las explosiones. Ahora, después de que Rusia se uniera a la operación en Siria, la situación cambió mucho. Ahora no hay ni aviones ni disparos. Hay un silencio absoluto".

Según las observaciones de Básel, en las ciudades que no están en la línea de frente la vida sigue su curso normal, como en tiempos de paz. "Es un momento difícil. La mitad del país está en guerra pero dos ciudades, Latakia y Damasco, son seguras. En Siria vive gente muy positiva, siempre dispuesta a bromear y reír. Los chicos del club me invitaron a tomar té y me enseñaron la ciudad. El centro de Damasco es como una ciudad europea, con boutiques, cafés y centros comerciales".

Fútbol de guerra

Hay 20 equipos de fútbol en el campeonato de Siria. En estos momentos solo hay partidos en Latakia y Damasco. "Hay poca gente en los estadios aunque vi fotografías de antes de la guerra y todo era diferente. Por ejemplo, en 2007 construyeron en Alepo un estadio para 75.000 personas. Es el mayor estadio de Oriente Próximo y el el tercero más grande de Asia. Desgraciadamente no se puede jugar allí ahora"; explica Básel.

Su club, el Al Jaish de Damasco, pertenece al Ejército sirio. "Los campos de entrenamiento están en territorio militar. A veces vienen los mandatarios del club, vestidos de militar, generales".

El contrato de Abdulfattaj termina en julio y el jugador no sabe lo que ocurrirá después, aunque espera poder jugar con la selección de Siria. "En otoño entrené con la selección. La mitad juega en otros países asiáticos, en Catar, en los Emiratos Árabes. Hay gran demanda de jugadores sirios porque se considera que la escuela de fútbol local, junto con la de Irán, como una de las mejores de Asia”.

Si la selección siria es capaz de superar el grupo de clasificación de Asia, sería posible ver a Básel en el campeonato del mundo de fútbol 2018, que tendrá lugar en Rusia.

En base a materiales de sports.ru y R-Sport

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