Cinco datos sobre el rugby en Rusia

Jugador de Krasni Yar, en verde, en un partido de la Supercopa de Rusia contra Yeniséi-STM.

Jugador de Krasni Yar, en verde, en un partido de la Supercopa de Rusia contra Yeniséi-STM.

Stanislav Krasilnikov/TASS
Rusia no se clasificó para la Copa del Mundo de Rugby, que se celebra estos días en Inglaterra y Gales, tras perder ante Uruguay en el play-off. RBTH da a conocer algunos de los datos más relevantes sobre este deporte en Rusia

Stalin contra el rubgy

El rugby podría haber sido tan popular en Rusia como el fútbol si no hubiera sido por Stalin: en 1949, en plena campaña de lucha contra el cosmopolitismo, se estableció que este deporte no se ajustaba a los principios morales del hombre soviético. El campeonato del país fue interrumpido de un plumazo, aunque desde los años 1930 el fútbol y el rugby se estaban desarrollando en la Unión Soviética de forma paralela. Las grandes sociedades deportivas, como el Dínamo y el CSKA de Moscú, también tenían sus equipos de rugby.

Fuente: Ria Novosti

No se acordaron del rugby hasta el año 1957 cuando durante el Festival mundial de la juventud y de los estudiantes en Moscú se celebró un torneo para los amantes del balón ovalado. Sin embargo, se había perdido el tiempo y el rugby no se convirtió en un deporte popular.

Victoria sobre Inglaterra con las graderías vacías

Si en los partidos entre Inglaterra y Gales del Campeonato del Mundo no cabe ni un alfiler en las gradas, los moscovitas prefirieren ir a descansar fuera de la ciudad antes que ir a contemplar a las estrellas mundiales del rugby. Aunque hay ocasiones en las que hay sorpresas y realmente algo que ver: los deportistas rusos no consiguieron clasificarse pero descargaron su furia contra los japoneses  y obtuvieron el premio de consolación para el equipo que ocupó el noveno puesto en las rondas clasificatorias.

Fuente: TASS

En el torneo de grupos femenino las deportistas rusas alegraron al público con una brillante victoria sobre la selección de Inglaterra que, sin exagerar, se puede calificar de histórica.

Las contiendas finales terminaron con la victoria de los favoritos: la selección masculina y femenina de Nueva Zelanda revalidaron su clase. Para la sorpresa de los triunfadores solo disfrutaron de esos espectáculos unas 2.000 personas extraviadas en un estadio gigante con capacidad para 90.000 personas.

Foco siberiano

El Krasni Yar de la ciudad siberiana de Krasnoyarsk, alimentado con sangre polinesia, es el club con más títulos del país. Esta temporada el equipo se enfrenta en la serie final del campeonato con los vecinos de Krasnoyarsk STM.

Krasnoyarsk es la ciudad más importante para el rugby ruso. Los equipos de ambas orillas del río Yeniséi se intercambian el primer puesto: sólo tres equipos han ganado el campeonato de Rusia, y dos de ellos son de Krasnoyarsk.

El cohete ruso de Northampton

La selección rusa de rugby no es un participante habitual en las competiciones internacionales, pero en el año 2011 consiguió clasificarse para el torneo más importante que se celebra cada cuatro años. Uno de los mejores jugadores en ese equipo fue el ala Vasili Artémiev, que se convirtió en el primer ruso que se abrió paso en Inglaterra cuando el 2011 firmó un sensacional contrato con el club Northamtpon Saints.

Vasili Artémiev. Fuente: Getty Images

Conocido como el “cohete ruso”, ya había conocido el rugby de las Islas británicas en 2007, cuando era estudiante universitario en Dublín y animaba regularmente al equipo local. Tras jugar dos años en Inglaterra, Artémiev regresó a Rusia donde ahora es el líder del KrasniYar.

Desembarco de Oceanía

Los equipos de rugby rusos no pueden alardear de tener una presencia extranjera significativa y se apuesta, sobre todo, por los jugadores locales. Sin embargo, al club Krasni Yar no le dan miedo los experimentos. Después de que en 2013 el entrenador Yuri Nikoláev dejara el equipo por una enfermedad grave, tras muchos años trabajando en él, los siberianos ficharon al entrenador Siua Taumalolo, del lejano reino Tonga del Océano Pacífico. Este profesional, de un país exótico donde el rugby en realidad es el único tipo de deporte, se llevó consigo a Rusia todo un grupo de compatriotas.

Los deportistas de Oceanía fueron bien aceptados y no se asustaron por los fríos ni por los sueldos en la inestable divisa rusa. La caída del curso del rublo obligó al club a despedir a unos cuantos jugadores neozelandeses, que recibían el sueldo en euros, así que los deportistas de Tonga, además de reforzar el equipo ayudaron al club a ahorrar.

 

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