¿Por qué arrasan las gimnastas rusas?

Irina Víner, en el centro, entrenadora principal del equipo de gimnasia artística de Rusia durante un espectáculo por el 80º aniversario de la Federación de Gimnasia Rítmica en el teatro Mariisnki de San Petersburgo.

Irina Víner, en el centro, entrenadora principal del equipo de gimnasia artística de Rusia durante un espectáculo por el 80º aniversario de la Federación de Gimnasia Rítmica en el teatro Mariisnki de San Petersburgo.

Ruslan Shamukov/TASS
En el XXXIV Campeonato Mundial de Gimnasia Rítmica, celebrado en Stuttgart (Alemania) entre el 7 y el 13 de septiembre, el equipo ruso ha conseguido 14 medallas, ocho de ellas de oro. Italia ha sido segunda en el medallero, con dos preseas. ¿Cuál es el secreto del éxito?

1. Competencia dentro de la selección

En la selección de Rusia de gimnasia rítmica siempre ha habido un buen banquillo de suplentes. Los líderes del equipo siempre han estado tranquilos en este sentido. El más claro ejemplo de esta competitividad sana dentro del equipo es seguramente el que se dio durante las Olimpiadas de Sídney en el año 2000. La principal aspirante al oro en la prueba múltiple, Alina Kabáyeva, dejó caer el aro y se quedó con el bronce. Y la campeona fue otra rusa, Yulia Barsukova.

En cuanto las gimnastas comienzan a entrenar bajo la dirección de la seleccionadora y presidenta de la Federación Rusa de Gimnasia Artística, Irina Víner, todas deben respetar una norma.

“Si una deportista se deja llevar por su grandeza, por su estrellato, esto resulta perjudicial para todas y, en primer lugar, para ella misma, - comenta Víner al periódico Rossiyskaya Gazeta. – Así no conseguimos ningún progreso. Si te quedas en el pedestal, como un personaje de cuento lleno de dulzura, no consigues nada. Si te bajas de él y olvidas tu triunfo, comienzas a trabajar con fuerza renovada.

2. Tu principal rival eres tú misma

Margarita Mamún. Fuente: Reuters

A pesar de que las rusas muestran un gran respeto por sus rivales de otros países, durante las competiciones no intentan luchar contra nadie, sino en primer lugar dominarse a sí mismas.

Sobre ello hablaba durante una etapa de la Copa del Mundo Amina Zarípova, cuya pupila Margarita Mamún ganó la prueba múltiple, así como el oro en todas las pruebas individuales: aro, mazas, pelota y cinta.

“Me gustó la actuación de Margarita en la etapa de la Copa del Mundo en Kazán, incluido su estado mental, - cita a Amina Zarípova la agencia Ves Sport. – Su principal rival es ella misma. Debe aprender a enfrentarse a sus miedos, a su inseguridad. Y no para ganar a Yana Kudriávtseva o a cualquiera de sus rivales, sino para ganarse a sí misma”.

3. Trabajar al máximo

Alina Kabáyeva. Fuente: Reuters

Las gimnastas rusas siempre mantienen la forma. Como líderes indiscutibles, siempre marcan el ritmo, tanto en las pruebas individuales como en grupo. Incluso si el equipo se renueva casi por completo.

En los ejercicios de grupo del Mundial, Rusia ha estado representada por Anastasia Maksímova, Diana Borísova, Daria Kleschova, María Tolkachova, Sofía Skomoroj y Anastasia Tátareva. De las seis chicas, sólo Anastasia Maksímova tiene experiencia y títulos. Es tres veces campeona del mundo. El conjunto obtuvo el oro, compartido con Italia.

Pero incluso con este equipo, la conocida coreógrafa búlgara Lucy Dimitrova escogió a principios de la temporada para las gimnastas unos programas tremendamente complicados, con “unas acrobacias de locura y un ritmo endemoniado”. Y la entrenadora del grupo, Tatiana Sergáyeva, explica por qué.

“Nunca escogemos el camino fácil. La selección de Rusia siempre debe estar tres cabezas por encima. Tenemos que trabajar y actuar para que todos nuestros rivales digan: “Rusia está a un nivel estelar que somos incapaces de alcanzar”.

4. Una entrenadora mayúscula

Cuando durante los Juegos Europeos de Bakú los periodistas extranjeros volvieron a preguntar cómo lograban las gimnastas rusas dominar y ganar prácticamente todas las medallas de oro en las competiciones más importantes, Yana Kudriávtseva respondió: “tenemos la mejor escuela de gimnasia rítmica, en ella se crean todas las condiciones para ganar y crecer profesionalmente. En Rusia nos lo dan todo: vivienda, alimentación e instalaciones”.

Margarita Mamún añadía que todo esto sucede gracias a Irina Víner. Ella conoce muy bien la manera de tratar a las muchachas.

“El 70 % de mi trabajo es un trabajo psicológico, - comenta Víner. – Este trabajo no puede remplazarse por la parte física ni por una coreografía brillante. Yo intento explicarles, mostrarles ejemplos para que comprendan en qué consiste estar al nivel más alto en este arte. Se trata de mostrar una actitud buena, correcta, hacia el trabajo, de hacer el ejercicio con amor, de dejar fluir de modo que el tiempo no te domine y estar por encima de cualquier problema técnico”.

 

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