Jóvenes regatistas rusos aspiran a entrar en la élite de la vela

15 regatistas del programa Gazprom Youth Sailing Challenge participaron en la Copa del Rey celebrada en Mallorca.

Fuente: Carlo Borlenghi, Andréi Sheremétiev

El cielo estaba despejado, soplaba una suave brisa marina y se oía el ruso de fondo en Palma de Mallorca durante la primera semana de agosto. Y los turistas no tienen nada que ver con ello: este año han acudido muchos rusos a la Copa del Rey, la regata anual organizada por el Real Club Náutico de Palma.

Algunos de ellos no alcanzan los 25 años, lo que constituye una rareza en el deporte de vela.  El colectivo Tsaar Peter, que participará en la clase Swan 60, se formó hace tan solo tres meses. Los chicos llevan a sus espaldas una selección muy austera, una semana de entrenamientos y una carrera de varios días por el mar Báltico. Muchos de ellos, hace apenas un año, no podían imaginar que llegarían tan alto. 

El joven equipo sorprendió a todos el primer día de regata en Mallorca: en la primera jornada la tripulación del Tsaar Peter dejó por detrás a todos los contrincantes. Los días siguientes hubo cambios, aunque el joven equipo obtuvo buenos resultados en las diferentes etapas, acabando en el cuarto puesto de la clasificación general.

Entre los ganadores hubo también otro barco ruso, el Bronenosec, liderado por el comodoro del Club Náutico de San Petersburgo, Vladímir Liubomírov. Precisamente será en este barco donde competirán en el futuro los mejores deportistas del equipo juvenil.

Los demás habrán obtenido una importante experiencia que les servirá de apoyo en su carrera. “Los chicos son jóvenes, todos quieren trabajar y estudiar. Estoy convencido de que muchos de ellos tienen todo lo que hace falta para no perderse entre los profesionales”, dice el entrenador del equipo de Gazprom Youth Sailing Challenge, Serguéi Borodinov.

Gazprom Youth Sailing Challenge es el único programa privado de Rusia organizado en apoyo de los regatistas. Los deportistas con talento también cuentan con becas estatales y municipales para viajar a las competiciones, aunque para obtenerlas hay que superar una serie de formalidades burocráticas. La vela profesional depende casi por completo tanto del patrocinio de otros regatistas independientes como de equipos completos.

Los mejores 15

“Cuando me enteré de que se estaba reuniendo una tripulación para un yate de 60 pies decidí presentarme, ya que no tengo otra oportunidad de competir en barcos tan grandes”, dice Marat Jairov, natural de Dolgoprudni, un municipio situado a las afueras de Moscú.

Marat es uno de los 15 finalistas del programa Gazprom Youth Sailing Challenge, organizado por el Club Náutico de San Petersburgo. “El proyecto fue iniciativa nuestra, pero después recibimos apoyo de Gazprom”, comenta la relaciones públicas del Club Náutico de San Petersburgo, Anastasía Grácheva.

“Por distintas razones, entre otras la barrera comunicativa, muchos regatistas rusos no pueden entrar en el mercado profesional, dominado por los ingleses, norteamericanos, australianos y alemanes. Nosotros queremos ayudar a los chicos a subir de nivel, a mejorar su imagen para que puedan estar más demandados”.

Un nivel superior

Iván Izmestev, natural de Toliatti (en la región de Samara), llegó al programa Gazprom Youth Sailing Challenge desde el deporte olímpico. “Antes he competido en yates de clase Finn. Se trata de una pequeña embarcación en la que uno lo hace todo: te encargas del timón, del rumbo y controlas las velas. En un yate grande las cosas son diferentes, eres miembro de un equipo y sigues una táctica completamente diferente. En el deporte olímpico hay poco futuro: después de la etapa amateur o finalizas tu carrera, o bien te haces entrenador. La participación en un programa como este es una gran oportunidad para los atletas olímpicos como yo. La preparación del equipo es impresionante: la base de entrenamiento, el programa de ejercicios... está todo pensado.  Y lo más importante es que con esta experiencia tengo posibilidades de realizarme en el deporte profesional”, señala Iván.

“Cuando se es aficionado, hay pocas posibilidades de unirse a los profesionales”, coincide el colega de Marat Jairov. “Aquí tenemos la posibilidad de trabajar con yates grandes, interactuar con un equipo... es otro nivel. Al finalizar la temporada, seleccionarán a los mejores deportistas; creo que es lo justo”.

Un impulso para la vela rusa

El programa de apoyo a los jóvenes regatistas tiene un significado social además del deportivo, según cree el comodoro del Club Náutico de San Petersburgo, Vladímir Liubomírov: “En los años 90, en el Club Náutico de San Petersburgo ya pensamos en el problema de la rehabilitación social de los deportistas olímpicos.

Tras varios ciclos olímpicos (y en el caso de la vela estos deportistas ya superan la treintena), se les acaban las salidas laborales: es imposible combinar el deporte de competición con los estudios para poder acceder a una profesión diferente. Estos regatistas tienen una oportunidad real en el deporte profesional, donde pueden ejercer durante bastante tiempo y ganar buenos honorarios.  Pero hasta hace poco no había rusos entre los profesionales. Incluso los equipos rusos preferían seleccionar a regatistas extranjeros. El objetivo de Gazprom Youth Sailing Challenge es encontrar a los mejores regatistas rusos menores de 25 años, enseñarles, mostrarles el mundo real y darles la oportunidad de encontrar un trabajo”. 

Vladímir Liubomírov está convencido de que, si el programa Gazprom Youth Sailing Challenge tiene éxito, contribuirá al fomento de la vela entre los niños. “Muchos chicos de 14-15 años (así como sus padres) que se están planteando si seguir o no en el deporte tendrán una motivación adicional: todos pueden ver a donde se podría llegar.  El mundo profesional de la vela es muy grande. No estamos hablando de unos honorarios equiparables a los del fútbol o el tenis, pero se puede ejercer durante mucho tiempo. Aquí nadie se queda sin trabajo”. 

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