La relación con el deporte de los mandatarios rusos

Vladímir Putin. Fuente: Photoshot/Vostock-Photo

Vladímir Putin. Fuente: Photoshot/Vostock-Photo

Lenin era un apasionado del ajedrez, Stalin prefería un deporte tradicional ruso llamado “gorodkí”, Brézhnev nadaba espléndidamente y Putin comenzó hace poco a patinar y ya juega partidos de hockey. Bastó con que el líder del país comenzara a practicar este deporte para que se convirtiera en un fenómeno a nivel nacional y la selección de Rusia comenzara a alcanzar éxitos internacionales.

El fundador del Estado Soviético, Vladímir Lenin, era un gran aficionado al ajedrez. A nuestros días ha llegado una serie de fotografías tomadas en Italia que datan del año 1908 en las que aparecen jugando al ajedrez Lenin y otro bolchevique, Aleksander Bogdánov, y junto a ellos el conocido escritor ruso Maksim Gorki, observando con interés la partida. Por cierto, Lenin se encontraba de visita en casa de Gorki.

Durante su exilio forzado a Europa, Lenin se dedicó también a montar en bicicleta, algo que en aquella época requería una gran valentía: las bicicletas no eran tan fáciles de conducir y las calles París eran peligrosas. En 1910, durante uno de sus paseos habituales en bicicleta, tuvo un grave accidente.

Más tarde describía el incidente de este modo: “Regresaba en bicicleta de Juvisy y de pronto un automóvil se llevó mi bicicleta por delante (tuve tiempo de saltar a tierra). La gente me ayudó a apuntar el número de la matrícula y algunas personas aceptaron ser testigos. He podido identificar al propietario del vehículo (es un vizconde, mal rayo lo parta) y ahora he abierto un proceso contra él… Espero ganar”. Y, efectivamente, Lenin ganó el proceso, recibió una indemnización del vizconde, compró una nueva bicicleta y continuó sus peligrosos paseos.

Ni que decir tiene que, tras la Revolución de Octubre, los primeros deportes que recibieron promoción estatal fueron el ciclismo y el ajedrez. En 1918 se celebró el primer torneo importante de ciclismo y en 1920 el primer campeonato de ajedrez de la RSFSR (lo ganó el futuro gran campeón Aleksander Aliojin). 

“El gobierno opinaba que el ajedrez formaba parte del sistema educativo, que con su ayuda se podía incrementar el nivel cultural de la nación y luchar contra el analfabetismo en un país empobrecido”, comenta el campeón del mundo de ajedrez Anatoli Kárpov en el documental Los tres pilares del deporte soviético.

Muchos otros deportes (excepto el tenis, considerado un “entretenimiento burgués”, y otras disciplinas menos afortunadas) recibieron también apoyo del Estado y se popularizaron con una intensidad sin precedentes en la época zarista: el país había apostado por la creación de una nación sana.

Las aficiones de Stalin

Iósif Stalin tampoco era ajeno a la práctica del deporte. Sus contemporáneos recuerdan que al líder soviético le gustaba jugar a gorodkí, un juego tradicional ruso parecido a los bolos. El conocido constructor de aviones Serguéi Iliushin escribía en sus memorias: “… Stalin escuchaba sin decir una palabra. Así pasó cerca de una hora. Habiéndose hecho a la idea, al parecer, de que iba a ser difícil alcanzar una solución, interrumpió la discusión con la siguiente propuesta: ‘Mejor vayamos a jugar a gorodkí’. Todos accedieron con gusto. Y durante unas cuatro horas, en la pista de gorodkí, reinó un ambiente muy alegre. Stalin resultó ser un jugador excelente, era hábil tumbando bolos y se burlaba de los perdedores”.

Nikita Jruschov, que remplazó en el poder a Stalin, no era muy aficionado al deporte, pero sí dejó su huella en la historia del deporte soviético. Con su beneplácito se organizó el proceso judicial contra el campeón olímpico Eduard Streltsov que manchó los ocho años de brillante carrera de este gran futbolista. Además, fue durante el mandato de Jruschov cuando se celebró la primera Espartaquiada de los pueblos de la URSS, el análogo soviético de los Juegos Olímpicos.

Leonid Brézhnev. Fuente: ITAR-TASS

Leonid Brézhnev, que llegó al poder después de Jruschov, era un magnífico nadador y piloto de carreras, aunque como espectador prefería el hockey y el patinaje artístico. Durante su gobierno estos deportes alcanzaron su “edad de oro”. Como es sabido, Brézhnev era hincha del CSKA (Club Central del Ejército Soviético) y, por consiguiente, los equipos de hockey y de patinaje del club fueron en aquella época los mejores del país (y en ocasiones del mundo).

En el diario personal de Brézhnev se puede leer: “1978. 9 demarzo. ReunióndelPolitburó. HerecibidoaArafat. Heidoalverelhockey… 1 demayo. Desfile en la Plaza Roja. Por la noche he visto el partido de hockey URSS – Finlandia, 10-2”.

El voleibol sin dedos y la hora estelar del bádminton

Fuente: Photoshot/Vostock-Photo

El primer presidente de Rusia, Borís Yeltsin, recordaba de este modo sus años en la escuela: “El voleibol en seguida me cautivó, podía jugar días enteros sin parar. Me gustaba cuando la pelota me obedecía y que podía salvar el balón más desesperado con un salto increíble… Me faltan dos dedos en la mano izquierda, por lo que tenía algunas dificultades en la recepción de la pelota, por lo que trabajé en una recepción propia, con una posición especial de la mano izquierda, y mi recepción es algo peculiar”. 

Aunque la afición más conocida de Yeltsin era el tenis. Gracias al interés del presidente, este deporte recibió la financiación que necesitaba y la atención por parte de la televisión. La selección masculina del país, que anteriormente no había contado con ninguna estrella, ganó la Copa Davis, el trofeo por equipos más prestigioso del mundo del tenis, en dos ocasiones, en 2002 y 2006.

El expresidente ruso Dmitri Medvédev era aficionado en su juventud a la halterofilia y al kayak. Durante su gobierno hizo una gran propaganda del bádminton y sus esfuerzos no fueron en vano: en los Juegos Olímpicos de Londres Nina Vislova y Valeria Sorókina ganaron la primera medalla olímpica de la historia de Rusia.

El actual presidente de Rusia, Vladímir Putin, es maestro de judo y sambo (fue campeón de Leningrado en varias ocasiones), y es cinturón negro de karate, judo y taekwondo. Putin también es aficionado al esquí de fondo.

Recientemente, Putin ha comenzado a practicar el hockey. En 2011 se puso los patines por primera vez y ahora juega regularmente en partidos de exhibición junto con los veteranos de la selección de la URSS. El último ejemplo del interés que despierta el deporte en Putin fueron las pasadas Olimpiadas de Sochi. Conseguir ser el país anfitrión de los Juegos Olímpicos era una prioridad para el presidente de Rusia.

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