Club de fútbol salva a un enfermo de cáncer

Fuente: Said Tsarnáev / Ria Novosti

Fuente: Said Tsarnáev / Ria Novosti

Grisha Simonián, jugador del Térek Grozni—club de fútbol de la Liga Premier rusa—, voló el 7 de abril a Alemania para someterse a un tratamiento por cáncer. El contrato con el Tarak le dará a Grisha Simonián la oportunidad de vivir.

La solidaridad humana ha desempeñado un papel crucial en la vida de Grisha Simonián. Esto ha quedado patente durante la campaña ‘Salva a Grisha’, impulsada por el portal ruso de información deportiva Chempionat.com y por una fundación asociada a este, 'Oránzhevoe Nebo' (El cielo naranja), a partir de un llamamiento lanzado en las redes sociales por la periodista deportiva Yekaterina Kirílcheva.

Durante un mes y medio, el portal mantuvo un botón rojo con el mensaje ‘Salva a Grisha’ en la página principal de su página web. Dos veces al día se publicaba información sobre dónde se podía hacer una aportación económica y el total recaudado hasta el momento. 

Grisha Simonián

“Se han recaudado 3.333.000 rublos (93.000 dólares)”, cuenta el redactor de la sección de fútbol de Chempionat.com, Samuel Avakián. “Es una cifra inesperadamente bonita, justo lo que se había recaudado en la cuenta cuando el Térek anunció que asumiría los costes del tratamiento de Grisha y los dirigentes del club nos dijeron que podíamos detener la recaudación de fondos.

La respuesta al llamamiento ‘Salva a Grisha’ ha sido multitudinaria: cerca de 100.000 personas aportaron dinero. Hubo ingresos de medio millón, algunos de 100 y 200.000 rublos, pero también recibimos numerosas transferencias de 300 e incluso de 30 rublos”.

La escuela N.º 258, en la que él estudió, logró recaudar 100.000 rublos, y otros 200.000 se obtuvieron mediante un concierto benéfico. Así se alcanzó el medio millón necesario.

“No ha dado tiempo a realizar muchas de las actividades propuestas”, señala Samuel Avakián. “A finales de marzo se iba a celebrar una subasta benéfica, que habíamos organizado con Yulia, la mujer del futbolista Alexander Samedov. Nos pusimos de acuerdo con muchos futbolistas de la Liga Premier de Rusia, de la Serie A italiana y de la Primera División española que nos han dado sus camisetas para que obtuviéramos fondos con ellas en la subasta para Grisha. Desde el extranjero respondieron Javier Pastore, Ricardo Álvarez, Éver Banega y Fabián Rinaldi. Aquí conseguimos las camisetas del jugador de Román Shirokov y de muchos otros. No les hemos pedido dinero, ya que suponemos que con su nivel de ingresos se enfrentarán constantemente a este tipo de peticiones. Sin embargo, eso no significa que después de darnos sus camisetas los jugadores no ingresaran dinero en la cuenta de Grisha. Simplemente no tenemos esa información. Por ejemplo, tuvimos que convencer durante mucho tiempo al futbolista ruso Alexander Riazántsev para que nos dejara hablar de su donación. Todos quieren ayudar, pero temen que su ayuda se interprete como una estrategia de marketing”.

El presidente de Chechenia, Ramzán Kadírov, quien anunció en Twitter que el Térek iba a fichar a Simonián y se iba a encargar de su tratamiento, solo pudo transferir la cantidad indispensable. Pero el contrato le ha regalado al joven algo tan importante como el dinero para su tratamiento. 

Un golpe contra la potería

Grisha fue a la clínica oncológica directamente desde el campo de fútbol. Se cree que fue precisamente un golpe que se dio en la cabeza contra la portería hace tres o cuatro años (Vardán, el padre de Grisha, no recuerda la fecha exacta) lo que causó la aparición del tumor cerebral.

“Grisha no ha jugado a otra cosa que al fútbol durante toda su vida”, cuenta Vardán. “Se ha convertido en un virtuoso, pero también le gusta mucho el juego en equipo; disfruta muchísimo con los pases, con la compenetración. En los últimos años lo llevaba a menudo a las vistas de ojeadores, estuvimos en el CSKA y en el Spartak. Pero cuando apareció la enfermedad solo rezábamos para salvar su vida y su salud”.

El fútbol quedó en segundo plano. Tenía un balón en su habitación y, a veces, Simonián hijo se acercaba a ese objeto del que no hacía tanto pasaba días sin despegarse. Pero según afirman los que estaban cerca de él, el chico se había despedido de su sueño de ser futbolista.

El primero que consiguió animar de verdad a Grisha fue Yura Movsisián, jugador de la selección de Armenia y del Spartak de Moscú, quien le regaló una camiseta firmada en su cumpleaños, el 27 de febrero. Al cabo de un mes, Grisha recibió de regalo la equipación completa del Térek, que le enviaron los jugadores del club.

“Los médicos dijeron que las posibilidades de curación dependen en un 40 % del estado emocional de la persona”, explica Vardán Simonián. “Ahora, incluso da la sensación de que Grisha no está enfermo. Y aunque a veces se lo prohíbo, mi hijo no me hace mucho caso y pasa hasta una hora y media cada día con el balón. Es un milagro, una alegría inexplicable, haber encontrado a alguien que lo entiende”.

Samuel Avakián ha visto cómo maneja el balón quien ya es el número 59 del Térek: “No veo a un paciente, veo a un futbolista preparándose para jugar”.