Un método científico para obtener campeones olímpicos

Algunos de los deportistas rusos que participarán en Sochi 2014 han seguido este método de entrenamiento. Fuente: Mijaíl Mordasov.

Algunos de los deportistas rusos que participarán en Sochi 2014 han seguido este método de entrenamiento. Fuente: Mijaíl Mordasov.

El profesor Mijaíl Shestakov, director de Centro de Análisis “Centro de Entrenamiento Deportivo de las Selecciones de Rusia”, explica las claves de un sistema de base científica para entrenar a los equipos olímpicos que no existe en ningún otro lugar del mundo. ¿Puede la ciencia entrenar a un campeón olímpico?

En la URSS selecciones deportivas utilizaron por primera vez equipos de científicos que, en gran parte, aseguraron al país los primeros puestos en la clasificaciones generales. Pero la ciencia rusa moderna, ¿puede competir con la que se emplea para entrenar a los deportistas extranjeros?

Actualmente en Rusia se ha creado un sistema de base científica para entrenar a las selecciones olímpicas que no existe en ningún otro lugar del mundo. En pocas palabras, consiste en lo siguiente: en Occidente los científicos entregan los resultados de sus investigaciones a los entrenadores de las selecciones, o bien son los propios entrenadores quienes envían a sus alumnos a un laboratorio donde se examinan a fondo sus características. Pero ¿qué se hace después con todas esas cifras? Al final el entrenador se queda solo ante los datos que se han obtenido.

Nosotros hemos planteado un enfoque completamente diferente. Los científicos están en contacto permanente con el entrenador. Junto a él, se consideran los resultados de las pruebas que caracterizan el estado de los deportistas, y sobre esta base se construye todo el proceso de entrenamiento.

Se lo ilustraré con el ejemplo de dos laboratorios científicos de nuestro Centro de Análisis que se han creado en Moscú y Sochi. Allí se concentra el equipamiento más moderno del mundo, que permite estudiar al deportista en su conjunto, no por puntos, y controlar todos los parámetros necesarios paralelamente.

Y lo más importante: ver cada día cómo interactúan los unos con los otros dependiendo del esfuerzo del entrenamiento. Porque el organismo del deportista es un único grupo formado por muchos “solistas”, por eso es muy importante hacer un seguimiento paralelo de cada uno. Este seguimiento continuado es un enfoque completamente nuevo en el entrenamiento de deportistas.

En base a los datos recopilados se construye un modelo matemático del organismo del deportista, teniendo en cuenta sus particularidades individuales y sus posibilidades. También se inicia el entrenamiento para alcanzar un alto rendimiento en el futuro tras considerar el modelo con el entrenador, propiamente.

Es decir, ¿el modelo muestra que con determinados datos el deportista alcanza determinados resultados?

Eso no es suficiente. Además de la información sobre el atleta, el modelo tiene en cuenta a sus principales rivales y la dinámica de sus resultados. ¿En qué consiste su principal ventaja? En que no solo valora el estado del deportista en un momento determinado, sino que también nos permite mirar hacia el futuro, es decir, pronosticar cuál debe ser el conjunto de parámetros para una persona concreta, con tal de que al cabo de tantos días alcance unos resultados determinados. Además, con este modelo se puede pormenorizar todo el recorrido, concretar cómo llegar a la meta. Sobre esta base se construye todo el proceso de entrenamiento.

Pero si la ciencia lo ha pormenorizado por días, ¿para qué se necesita al entrenador?

No es tan sencillo. Hay diversas vías para llevar a un deportista hacia un estado de forma óptimo. En base a un cálculo exacto podemos mostrarlas todas y calibrar sus riesgos. Pero ¿qué opción hay que elegir? Esta decisión solo la puede tomar el entrenador.

Y los entrenadores ¿están dispuestos a aceptar su modelo científico? Después de todo, ellos tienen su bagaje: una vasta experiencia en el entrenamiento de campeones, sus secretos, sus métodos... ¿Cómo se establece la relación con los mentores?

No es fácil. Se trata de especialistas con mucha autoridad en su ámbito. Pero prácticamente todos comprenden que, hoy en día, los conocimientos entorno al deporte de alto rendimiento están cambiando drásticamente.  Actualmente hay que estar permanentemente al día de las innovaciones, entender su sentido y reaccionar ante ellas con rapidez. Hoy estas exigencias se plantean ante todos los entrenadores de las selecciones olímpicas.

Además, la experiencia de los últimos años nos muestra que el entrenamiento de un deportista no es un derecho exclusivo del entrenador, ni siquiera si en el pasado éste hubiera obtenido excelentes resultados. Lo que ayer aseguraba el éxito, hoy ya no funciona, y son las nuevas tecnologías y metodologías, principalmente, las que impulsan los descubrimientos. 

Pero para nosotros es imprescindible que los entrenadores y los deportistas se interesen por trabajar con nosotros de forma conjunta. Y aquí las palabras no sirven, necesitamos resultados. Empezamos nuestro trabajo hace tres años prácticamente con una hoja en blanco. Se nos requirió que hiciéramos un examen profundo de los principales enfoques de la interacción entre la ciencia y el deporte. Porque tratamos con gente inusual, los deportistas trabajan al límite de sus posibilidades durante toda la temporada. En este caso se plantean requisitos particulares para el organismo, se requieren métodos de trabajo particulares.

Durante todo el año hemos ido reuniendo información de primera mano sobre qué clase de deportista era cada atleta olímpico. Y cuando los participantes de las selecciones vieron que, colaborando con nosotros, alcanzaban aquellos resultados que los científicos habían pronosticado, nos granjeamos nuevos adeptos y la opinión sobre la ciencia en el deporte cambió drásticamente.

De cara a los Juegos de Sochi, ¿no es tarde para incorporar ese sistema científico en los entrenamientos?

Creo que no. La simbiosis “ciencia-deporte” que se ha creado funciona de verdad. Para nosotros Sochi es el primer experimento. Los resultados que ha dado el sistema de seguimiento muestran que es imprescindible seguir empleando el proceso de entrenamiento, perfeccionarlo e ir más allá.

Artículo publicado originalmente en ruso en Rossíyskaya Gazeta.