El corredor cubano Orlando Ortega desertó en los mundiales de atletismo

El atleta cubano Orlando Ortega (a la izda) y el estadounidense Aries Merritt. Fuente: AP

El atleta cubano Orlando Ortega (a la izda) y el estadounidense Aries Merritt. Fuente: AP

Se confirma la huida del atleta cubano, que fue finalista en las Olimpiadas de Londres y en Moscú quedó fuera de competición a las primeras de cambio. Repasamos algunos otros casos de deportistas que abandonaron su país.

El cubano Orlando Ortega, finalista de la carrera de 110 metros vallas en las Olimpiadas de Londres, huyó de la concentración de su equipo durante el campeonato del mundo de atletismo de Moscú. Ortega, de 22 años, no tuvo éxito en la pista, quedando fuera de la competición en las carreras de clasificación y probablemente tuvo miedo de ser represaliado en su país.

La Federación Cubana de Atletismo condenó al corredor por su actuación.

Desde 1991 un mínimo de 80 deportistas han abandonado Cuba. El récord fue en los Juegos Panamericanos de 1999 en Winnipeg, Canadá. En aquella ocasión no volvieron a casa 13 deportistas cubanos.

"Actitudes como la suya nada tienen que ver con los principios que nos inspiran y este tipo de atletas siempre serán juzgados por quienes consideramos la lealtad como un componente insustituible para un deporte genuinamente popular",  publicó la agencia rusa ITAR-TASS el comunicado de la Federación cubana.

Por su parte, RIA Novosti informa que la embajada de Cuba en Moscú declaró ayer no disponer de ninguna información adicional exceptuando la difundida por la Federación. La oficina de prensa de la policía de Moscú comunicó a su vez a RIA Novosti que la delegación cubana no denunció la desaparición de Ortega ni solicitó su búsqueda. Su paradero actual se desconoce.

En los campeonatos del mundo de Moscú, Cuba obtuvo una medalla de plata y dos de bronce, lo que supone el peor resultado del país desde 1987. 

Este no es el primer caso en el que un deportista cubano abandona repentinamente al equipo durante una competición internacional. 

Otros casos de huida

Una de las historias más famosas fue la de los conocidos boxeadores Guillermo Rigondeaux, doble campeón olímpico, y Erislandy Lara campeón del mundo amateur. Los dos se escondieron de su equipo en Río de Janeiro, donde había ido la delegación cubana para participar en los Juegos Panamericanos en 2007. Ambos fueron capturados pero huyeron de nuevo y comenzaron una carrera en el boxeo profesional.

En ese mismo campeonato, Cuba perdió también al balonmanista Rafael Capote y al entrenador de gimnasia Lázaro Ramírez.

En marzo de 2008 decidieron huir a la vez siete futbolistas durante un torneo de clasificación para las Olimpiadas de Pekín que tenía lugar en los EE UU. Dos de ellos, el defensa Yendry Díaz y el centrocampista Eder Roldán, no llegaron siquiera al primer partido. Otros se dieron a la fuga una vez acabado el encuentro.

Inmediatamente, los siete fueron declarados traidores a la patria y el resto del campeonato los cubanos salieron al campo con jugadores de menos y sin reservas. 

Deportistas que abandonaron la URSS

Las huidas deportivas más conocidas se dieron en hockey, ajedrez y patinaje artístico.

Por ejemplo, el famoso jugador de hockey del CSKA y de la selección soviética, Serguéi Fedorov, abandonó el equipo en 1990 para irse con con los Detroit  estadounidenses. Sin embargo, en Rusia esta huida fue aceptada y el jugador pudo competir con el equipo de la URSS y posteriormente ha participado varias veces con el equipo nacional.

Con Alexander Moguilni, jugador del mismo equipo que Fedorov, hubo una reacción completamente distinta. Se marchó un año antes, después del campeonato del mundo de Estocolmo. Moguilni pidió rápidamente asilo político en los EE UU y obtuvo un permiso de trabajo, mientras en la URSS le abrían una causa por desertor.

Y aunque un par de años después se produjo una llegada masiva de jugadores rusos a la NHL, Moguilni tardó aún mucho tiempo en volver a su país. 

Ese mismo año, en 1989, también se quedó en los EE UU el ajedrecista Gata Kamski que posteriormente pelearía por el campeonato del mundo.

Otro conocido gran maestro, Víctor Korchnoi, había desertado un poco antes, en 1976. Dos años después ya competía con Anatoli Kárpov por la corona del ajedrez como representante de Suecia y en 1981 repitió el intento. El conocido ajedrecista no lo pudo conseguir en ninguna de las ocasiones.

Pero la huida más sonada de la Unión Soviética probablemente sea la de la pareja de patinaje artístico formada por Liudmila Belousova y Oleg Protopopov. Fueron varias veces campeones del mundo y de la URSS y se quedaron en Suiza donde estaban de gira, dando así un fuerte golpe a la imagen del deporte soviético. 

Artículo publicado originalmente en ruso en Gazeta.ru.