Isinbáyeva decide irse con la cabeza alta

Yelena Isinbáyeva ya ha intentado dejar el deporte más de una vez. Fuente: Flickr/markopako

Yelena Isinbáyeva ya ha intentado dejar el deporte más de una vez. Fuente: Flickr/markopako

Yelena Isinbáyeva ya ha intentado dejar el deporte más de una vez. Una vez más, ella anunció su intención de retirarse en julio, durante el campeonato de atletismo de Rusia. La reina del salto con pértiga pretende abandonar el deporte con la cabeza alta, por lo que en los campeonatos del mundo de agosto en Moscú habrá algo que ver.

La aparición de Yelena Isinbáyeva en Moscú se ha convertido en un evento. ¿Qué hizo que la dos veces campeona olímpica de salto dejara pasar la  Liga de Diamante en Londres y actuar en el campeonato nacional, al que faltó durante 11 años consecutivos? Todo esto con el fin de probar el sector en el Luzhnikí, donde el 10 de agosto comienza el Campeonato del Mundo de Atletismo.

En los dos últimos torneos de verano - en Berlín 2009  y Daegu 2011 - Isinbáyeva se quedó sin medalla, rompiendo el mito de la campeona invencible y poseedora del récord. A esta lista se puede añadir el fracaso en el campeonato del mundo de invierno en pista cubierta en Doha-2010.  Pero las competiciones de Moscú serán un intento de poner fin a su carrera como debe ser.

Aunque aquí, ante los ojos se levanta el ejemplo de Serguéi Bubka - el campeón olímpico de Seúl 88, plusmarquista mundial 36 veces, el inspirador de Yelena para sus logros. En el 2000, a los 37 años, se fue a los Juegos Olímpicos en Sydney y salió de Australia sin alcanzar siquiera una altura inicial.

Otra famosa atleta rusa, campeona olímpica en el salto de longitud, Tatiana Lébedeva, que no pudo clasificarse para la Copa Mundial y cumplir su sueño - terminará su carrera precisamente en el Luzhnikí, y muy acertadamente dijo: "Uno siempre quiere dejar el deporte de una forma bonita. Pero es muy difícil de hacer. Ya tienes muchos años y la cabeza recuerda todos los movimientos, hay una motivación loca, pero no hay capacidad física. Y el deporte es toda tu vida. Así que, a veces, no puedes simplemente decidirlo y salir a tiempo".

Isinbáyeva, al hablar con reporteros después de ganar el campeonato de Rusia con una puntuación de 4,75 m, confundió las declaraciones. A uno le dijo que después de la Copa Mundial tomaría una pausa, daría a luz a un hijo y posiblemente regresaría al sector en los Juegos Olímpicos de Río 2016. A otros les dijo que no volvería a sostener una pértiga. El corresponsal de Rusia Hoy escuchó la segunda versión, la que se considera oficial.

Las técnicas de Isinbáyeva

Durante las competiciones, Isinbáyeva sigue tácticas especiales: el primer salto es de calentamiento, el segundo, para ganar, y el tercero, para marcar un récord. A petición de Yelena, la firma que fabrica pértigas para los deportistas está haciéndolas con envolturas de colores. Para la altura inicial Isinbáyeva eligió el color rosa, para ganar, el azul y para el récord, el dorado.

Los lanzamientos de Isinbáyeva parecen una especie de montaña rusa en los resultados.  En la final del Campeonato del Mundo de 2009, Yelena no pudo superar ninguna altura, y después de algún tiempo en la quinta etapa de la Liga de Oro en Zurich estableció el 27º récord mundial (5,06 metros). En el 2011 fracasó en el Mundial de Doha. En el 2012 en el Gran Premio de Estocolmo estableció un récord mundial en el interior -5,01 m, y en los Juegos Olímpicos fue capaz de alcanzar solo la altura de 4,70, ganando la medalla de bronce.

¿Pondrá  Isinbáyeva fin a su carrera en Moscú? 

“El Campeonato del Mundo es un evento especial. Probablemente la mitad de los puestos los ocuparán mis amigos y familiares. Querrán ver mi actuación, ya que será la final del campeonato del mundo en mi carrera, dijo Isinbáyeva. Me aplaudirán y me darán las gracias por todo lo que he hecho, sin importar el resultado. Pero prometo que voy a luchar hasta el final. En los Juegos de Londres me puse muy nerviosa. Así, en Moscú iré con el lema: todo lo que no se consigue, será para mejor. Ya sabe, a los 31, no se percibe todo como a los 20. Pero yo siento que tengo un gran potencial. Lo más importante es que todo tenga sentido”.

A pesar de que en la zona mixta del Luzhniki, Isinbáyeva sonreía y bromeaba mucho,  también se mostró bastante emocional, de todas sus respuestas se puede entender que no solo entrena, sino que también piensa mucho sobre su vida deportiva y los fracasos de los años pasados (después de todo, ahora ya no es la Isinbáyeva, que fácilmente conquistaba cualquier altura). Seguramente le resultaba todo un poco triste e inquietante, aunque se ocultara tras una máscara de alegría.

"Cuando concluya mi carrera, primero lloraré hasta hartarme, y luego haré una película sobre mis victorias”, contaba Isinbáyeva a los periodistas. "Ni siquiera sé cuántas son. Después de todo, ganaba y me olvidaba, volvía a ganar y me olvidaba otra vez. Solo sé cuántos récords establecí, 28,  porque los cuentan. Y si lo pienso, las victorias fueron muchas y muy brillantes. En los mejores años marqué 8 récords mundiales al año. Con la edad, entiendes el valor de estos logros".

Aunque parezca extraño, Isinbáyeva no vigila a sus rivales: "No me interesa. Lo que están haciendo ahora, yo ya lo he hecho mucho antes. Ellos van por caminos trillados. Pero precisamente fui yo la que enseñó que todo es posible". De alguna manera, Yelena tiene razón. Si ella no hubiera establecido un nuevo récord mundial en pista cubierta de 5,01 metros, la estadounidense Jennifer Sur no podría haberlo superado. En marzo del 2013 surgió un nuevo récord de 5,02 m. Saltar 5,07 de momento no lo ha conseguido Sur. Pero el desafío está lanzado. Igual que en los Juegos Olímpicos de Pekín y Londres (donde la estadounidense ganó) en el Campeonato Mundial en Moscú, será la principal rival de las rusas. Aunque, en general, la principal rival es la misma Isinbáyeva.