El equipo ruso de hípica: a galope por Río de Janeiro

Fuente : Legion Media

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Inessa Poturaieva, amazona experimentada, varias veces campeona de Rusia, vencedora de la Copa del Mundo de la Liga de Europa Central, participante habitual en la final de la Copa del Mundo, ha sido nombrada recientemente primera entrenadora del equipo nacional ruso en doma clásica y tiene la intención dar mejorar la situación de Rusia en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro de 2016.

Inessa, ¿por qué los caballos rusos son, por así decirlo, torpes?

Nuestro país, a excepción de los Juegos Olímpicos de 1980, no ha obtenido medalla alguna durante 40 años. Antes teníamos jinetes de talento, campeones, durante las competiciones mundiales quedábamos en los primeros puestos o recibíamos premios. Pero con el desmoronamiento de la Unión Soviética el nivel cayó drásticamente: los atletas se fueron a trabajar al extranjero y el entrenamiento de los caballos se deterioró. Pero durante los tres últimos años se han producido progresos evidentes. Se han comenzado a crear numerosas bases ecuestres, los jinetes han vuelto del extranjero. Incluso si no compiten, preparan a la joven generación.

Es usted la primera entrenadora, así que habla con conocimiento de causa. ¿Ha encontrado la receta mágica del sistema de formación?

Cuando empecé a trabajar, en nuestro equipo había un potencial muy bajo de caballos. Decidí retirar a los caballos viejos y criar a jóvenes. Mi decisión fue muy impopular. Hubo muchas discusiones, críticas, preguntas. Por ejemplo, ¿cómo puedo determinar lo que un caballo joven será capaz de hacer en el futuro en competiciones internacionales y que no responde a las normas internacionales? Pero debo decir que hasta ahora todos mis pronósticos se han cumplido. Los caballos ya han comenzado a mostrar resultados. Era necesario romper con el sistema vicioso. Si se quiere una selección nacional, hacen falta buenos caballos.

 

Hablamos todo el rato de los caballos. ¿El jinete tiene un papel secundario?

No, se divide a un 50%. Depende tanto del caballo como del jinete.

Por tanto, hace falta un tándem. Si ya es duro entre dos deportistas formar un equipo, ¿cómo será entre un hombre y un caballo?

Tiene razón, el jinete y el caballo pueden tener un buen nivel por separado, pero si no hay contacto entre ellos, si no hay comprensión mutua, el equipo no funcionará. Qué felicidad cuando el animal comienza a comprender, a comunicarse contigo, sólo hay que saber escuchar. Hay caballos muy inteligentes: tú tienes la idea en la cabeza, ni siquiera has dado la orden de mando, y él ya sabe lo que tiene que hacer. ¿Sabe? Las Olimpiadas sólo se pueden ganar con un caballo así.

En paralelo a la preparación de los Juegos Olímpicos, usted asesora a los jinetes aficionados del proyecto “A galope por Río de Janeiro”. ¿Cómo surgió esta idea?

Actores y celebridades rusas se han implicado en diferentes proyectos: patinaje sobre hielo, danza y circo. Ahora, es el turno del espectáculo ecuestre. Al principio, estaba nerviosa pero resultó que los artistas están muy motivados y son muy trabajadores. Creo que el proyecto ha sido un éxito.

 

Los jinetes soviéticos participan en los Juegos Olímpicos desde 1952. La medalla de oro de los Juegos Olímpicos de Roma (1960) la obtuvo Serguéi Filatov y su caballo de nombre Absinthe. Iván Kizimov se llevó dos medallas de oro olímpicas: en 1968 en solitario y en 1972 conjuntamente con el equipo de la Unión Soviética en doma. Durante los Juegos de Moscú, el equipo soviético de deportes ecuestres se llevó tres medallas de oro, tres de plata y dos medallas de bronce.

 

 

Al crear el espectáculo queríamos que la gente comprendiera que el deporte ecuestre es hermoso, que puede aportar diversión además de esfuerzo. Y, a juzgar por nuestra página de Facebook, donde tenemos 15.000 visitas por semana, lo estamos consiguiendo. Además, recibo llamadas telefónicas de holandeses, alemanes y americanos  que siguen de cerca el proyecto. Están entusiasmados. Y una escuela de élite francesa ha invitado a nuestras estrellas a dar una clase magistral.

¿Cómo percibe el público ruso el deporte ecuestre?

Siempre me dicen que es una disciplina poco popular, que no tiene espectadores. No estoy de acuerdo. Simplemente falta publicidad, una promoción adecuada. Recientemente se ha celebrado el festival Spasskaia bashnia.  Toda la Plaza Roja estaba atestada de gente, en ningún momento decayó el interés del público. Después la gente se tomó fotografías con nosotros, nos pidieron autógrafos sin dejar de exclamar: “¡Vuestros caballos parecen sacados de un cuento de hadas!”

¿Nuestras expectativas deportivas para los Juegos Olímpicos de 2016 están fundadas o son ciencia ficción?

Están fundadas. Tengo confianza y soy optimista sobre la manera en que en la actualidad se está desarrollando el deporte ecuestre. El caballo se prepara para este programa durante 6-7 años. Requiere tiempo, pero creo que en Río podremos tener una actuación digna.

¿También montará usted a caballo en Brasil?

La doma es un estilo de vida. Paso más tiempo en la silla que de pie. Las sesiones de entrenamiento son muy largas. ¿Sabe? En la final de la Copa del Mundo, el segundo puesto lo obtuvo una amazona de 71 años. En Río, tendré 52. Si Dios quiere, aún participaré en varios Juegos Olímpicos, si la salud me lo permite.

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