Dos españoles conquistan la tundra rusa en moto de nieve

Debido al éxito del maratón Yamalkán de motos de nieve, el gobierno de la región ha decidido participar en los programas federales de Yamal de turismo. Fuente: Andréi Raskin

Debido al éxito del maratón Yamalkán de motos de nieve, el gobierno de la región ha decidido participar en los programas federales de Yamal de turismo. Fuente: Andréi Raskin

El sábado pasado en Salejard, situada por encima del círculo polar ártico, se llevó a cabo el segundo maratón internacional de motos de nieve, Yamalkán, que contó con la presencia de dos hermanos que vinieron especialmente de Cataluña.

Fuente: Andréi Raskin

Los catalanes Jordi y Francesc Pascuet manejan sobre todo motos de montaña. Sin embargo, desde hace cinco años van a Andorra cada invierno para montar en moto de nieve. En esta época del año es difícil y peligroso utilizar motos de montaña para el transporte, ellos no pueden pasar ni un día sin un motor rugiendo bajo el asiento.

Este año, su amigo finlandés Jukka Jalonen los invitó a participar en carreras internacionales en motos de nieve en Salejard,  la capital del distrito autónomo de Yamal-Nenets. Y ellos aceptaron el desafío.

Compraron el billete a San Petersburgo, pagaron su cuota de inscripción de 125 euros, y los hermanos se lanzaron a competir con estadounidenses, finlandeses, nenets y rusos. Hubo 80 participantes, una cuarta parte de los cuales eran extranjeros.

La participación les resultó barata, ya que todos los demás gastos: el vuelo desde San Petersburgo a Salejard, el alojamiento, las comidas, el transporte, las motos de nieve, etc., corrían a cuenta de  los organizadores. La gasolina para las motos de nieve la proporcionaba la compañía Gazprom.

 

Jordi y Francesc Pascuet. Fuente: Andréi Raskin

Así que los premiados, no solo cubrieron todos sus gastos, sino que además regresaron a casa con más dinero. El premio para el ganador era de 20.000 euros; para el segundo de 10.000 euros; para el tercero, 5.000 euros, y para el resto de los primeros veinte finalistas 375 euros.

Se exigía a los pilotos, además de un control magistral de la moto de nieve en la intransitable tundra, resistencia ante el frío polar. Las condiciones meteorológicas eran muy extremas: 26 grados bajo cero y tormentas de nieve, lo que dificultaba la visibilidad.

Por razones de seguridad, los organizadores de la carrera redujeron la ruta originalmente anunciada de 240 kilómetros a casi la mitad. Pero por eso la competición no se convirtió en menos peligrosa. La pista fue trazada originalmente por el territorio de la frontera entre el lago Bolshói Poluiski y las vías de ferrocarril n.º 501 de Salejard–Igarka. Y este es un lugar impredecible con una naturaleza absolutamente salvaje. 

La sed de adrenalina, el amor por las motos de nieve, el bajo costo de la participación,  un primer premio de 20.000 euros, todo esto empujó a los hermanos Pascuet a dejar todo y adentrarse tres días en la profundidad de Rusia. 

Y aunque el primer premio lo consiguió Finn Joni Gustafson, que recorrió una longitud de ruta de 120 km en 1:42:56, no se molestaron  sino que recibieron un gran placer por la atmósfera de la competición. "Los finlandeses son competidores muy fuertes. Muchos de ellos tienen una moto de nieve - el principal medio de transporte prácticamente todo el año, por eso son los que mejor lo sienten. En áreas difíciles donde nosotros desacelerábamos, por temor a que un viento cruzado fuerte se volviera contra nuestras motos, ellos se arriesgaban y aceleraban hasta 135 km/h. Pero no nos desanimamos. Después de todo, somos los únicos españoles que conquistaron en moto de nieve el eterno permafrost ruso”, dice Francesc. 

Jordi y Francesc prometieron volver a Yamalkán-2014 y llegar a estar entre los tres primeros. "Los verdaderos deportistas están obligados a visitar el norte de Rusia. El Norte templa el espíritu, desarrolla la resistencia. No vendremos solos la próxima vez, también convenceremos a algunos amigos. Basta ya de disfrutar del sol", dice Jordi, mientras se quita el casco de protección y las gafas antihielo. 

"El año que viene, Yamalkán 2014 se llevará a cabo en la misma época. El evento está planeado hasta el 2020. El próximo año esperamos que nos visiten el doble de deportistas extranjeros. Porque Yamalkán no tiene carácter oficial de competición deportiva para no imponer limitaciones por edad y formación de los participantes. Es un maratón, accesible a todos", aseguró a los periodistas en la conferencia de prensa de clausura Alexéi Ivánovich Buláyev, el gobernador adjunto del distrito autónomo de Yamal-Nenets. 

“Nuestros atletas tampoco pudieron conseguir el primer puesto en esta competición, porque en Rusia son más comunes las motos de nieve sencillas que las deportivas”, explica Klavdia S. Taishin, una nenetsa del lugar, del pueblo de Gornnokliazevsk (a 20 kilómeteros de Salejard), que acudió al evento para apoyar a su esposo. Las motos de nieve convencionales que usamos para viajes de caza o de pesca difieren de las deportivas en la forma de conducción y en el tamaño. Por lo tanto, nuestros atletas no son muy fuertes en esta modalidad. 

Y en la competición de motos de nieve utilitarias, celebrada en la tarde después de la de motos deportivas, mi esposo ocupó el segundo lugar, detrás del estadounidense Paul McHugh solo por unos pocos segundos, dice con orgullo Klavdia Taishin. 

Pero con los maratones de motos de nieve anuales no termina el desarrollo del distrito autónomo de Yamal-Nenets. Debido al éxito del maratón Yamalkán de motos de nieve, el gobierno de la región ha decidido participar en los programas federales de Yamal de turismo. 

En Rosturizm ya se presentaron un par de solicitudes para la creación de algunos grupos turísticos en la zona. Yamal tiene un potencial único para el desarrollo del turismo étnico y ecológico, y debe aprovecharse, considera Alexéi Buláyev. El primer grupo turístico se llamará Harp y se ubicará en las estribaciones polares de los Urales. 

A solo una hora y media de Salejard se construirán pistas de ski. Un segundo grupo turístico, Yamalkán, se convertirá en el primer centro turístico ruso de deporte extremo del Ártico. En invierno, se podrá practicar snowboard, ski y motonieve, y en verano se podrá montar en cuatriciclo y en piraguas de rafting.