Fuertes terremotos amenazan el extremo oriental de Rusia

Vista de la formación rocosa ´el hombre bebiendo´en la isla Urup, que forma parte de las islas Kuriles, en el extremo oriental de Rusia.

Vista de la formación rocosa ´el hombre bebiendo´en la isla Urup, que forma parte de las islas Kuriles, en el extremo oriental de Rusia.

Alamy/Legion Media
Los científicos encargados de la actividad sísmica en la costa del océano Pacífico han llegado a una preocupante conclusión. La región espera devastadores terremotos en 2016.

En los últimos años apenas ha habido actividad sísmica en el extremo oriental de Rusia, en el área de las islas Kuriles y de la península de Kamchatka, así como en la isla de Hokkaido de Japón. Aunque parezca paradójico, esto es motivo de preocupación para los sismólogos rusos.

"El año pasado, y los seis precedentes, fueron increíblemente tranquilos en actividad sísmica", decara Iván Tijonov, director del laboratorio de sismología del Instituto de Geología Marina y Geofísica, a RBTH. "Esto significa que debajo de la superficie se ha acumulado gran cantidad de energía, y que puede haber fuertes terremotos. Esperamos que ocurran en los próximos 18 meses".

Según explica, se espera un terremoto de, al menos, magnitud 8,0 en la escala Richter cerca de la isla de Urup, en la parte sur de las islas Kuriles, en algún momento entre enero del año que viene y febrero de 2017. Urup es el epicentro de la zona sísmicamente tranquila. Además, antes del 2018 se espera también un terremoto de magnitud 7,7 en el norte de las Kuriles. Y es posible que en la isla de Sajalín haya otro entre magnitud 6 y 7 antes de finales de la próxima primavera.

Los científicos rusos han utilizado hasta ocho métodos diferentes de predicción de terremotos para sacar conclusiones, incluyendo la teoría LURR (Load/Unload Response Ratio) que tiene en cuenta la influencia de las fuerzas gravitatorias de la Luna y el Sol sobre la corteza terrestre y fue desarrollada por sismólogos chinos. También se han basado en la hipótesis del japonés Kiyoo Mogi, que sugiere que los terremotos más devastadores van precedidos de un periodo sin actividad sísmica en el futuro epicentro.

Todos los métodos apuntan a un fuerte seísmo, pero siempre existe la posibilidad de un error.

"Los terremotos se originan en un lugar profundo y los científicos solo pueden medir los resultados en las observaciones sobre la superficie", explica Mijaíl Rodkin del Instituto de Teoría de Predicción de Terremotos.

Durante los últimos 20 años, el equipo de investigación liderado por Iván Tijónov ha estado trabajando en un nuevo método para predecir terremotos a corto plazo y sus estudios han producido unos resultados que se presentarán dentro de poco.

"Nuestro método permite detectar terremotos que se producen de manera inminente, que ocurrirán dentro de algunos días, y no produce muchas falsas alarmas", explica el científico. "Pero debería ser utilizado con otros métodos de predicción a medio plazo".

Los métodos a largo plazo son los más eficaces porque a medida que aumenta el margen de tiempo es menos probable que haya errores.

"Actualmente hay estudios de predicción a corto plazo en los EE UU, Japón, Nueva Zelanda y Suiza en el marco de Colaboración para el Estudio de Predicción de Terremotos (CSEP, por sus siglas en inglés), pero todavía tienen que demostrar su eficacia", declara Vladímir Kosobokov, experto del Comité Asesor de Predicción de Terremotos Europeo. Kosobokov duda de que las investigaciones de Tijónov vayan a tener resultados útiles.

El nuevo método utiliza un algoritmo matemático que se basa en una ecuación diferenciada no lineal, desarrollada por el ruso Alexander Malyshev. Hasta ahora solo se han utilizado los datos de terremotos ocurridos en Rusia, Japón y Turquía. Esto ha hecho que algunos expertos cuestionen su precisión, y las dudas aumentan por el hecho de que este enfoque solo tiene en cuenta la información sísmica de 24 horas antes del terremoto.

Terremotos en Rusia

Cada año se detectan más de 8.000 terremotos de diferente magnitud en Rusia. Más de la mitad ocurren en las islas Kuriles y Kamchatka. El resto tiene lugar en la península de Kola, la región de Kaliningrado, Crimea, el Caúcaso, los Urales, Siberia Occidental, Altái y las montañas Sayán, los distritos de Pribaikal y Zabaikal, Sajalín, las islas del Comandante, Yakutia y las regiones árticas.

 

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