¿Quién guarda las fronteras de Rusia?

La protección de los más de 20.000 km de tierra fronteriza requieren una vigilancia constante. Fuente: Ria Novosti / Ruslán Vajáev

La protección de los más de 20.000 km de tierra fronteriza requieren una vigilancia constante. Fuente: Ria Novosti / Ruslán Vajáev

La frontera de Rusia recorre decenas de miles kilómetros por tierra, mar y aire que requieren una vigilancia constante. Los agentes fronterizos son los encargados de vigilar las fronteras. Se crearon en 1918, por un decreto del Consejo de Comisarios del Pueblo que constituiría la Guardia Fronteriza de la RSFSR. Más de 15 países limitan con Rusia y en sus fronteras no siempre reina la calma.

La guardia fronteriza constituye la primera línea de defensa del país. Cada día, más de 11.000 destacamentos de agentes fronterizos, decenas de tripulantes de la guardia costera y agentes de las patrullas del aire acuden a sus puestos para defender la frontera Estatal.

Las tropas fronterizas rusas se caracterizan por su lealtad incluso en los momentos más duros para el país. Un ejemplo de ello fue la operación Barbarroja, en la que Hitler calculó que tomaría los puestos fronterizos de la URSS en tan solo 30 minutos, pero hubo guarniciones, como la de Brest, que resistieron hasta 30 días; o el 13 de julio de 1993, los agentes del puesto fronterizo número 12 con la República de Tayikistán rechazaron durante 11 horas el ataque de 250 combatientes afganos y tayikos. De 48 personas destinadas en el puesto, 25 perdieron la vida sin traicionar su juramento.

En la nueva Rusia, el servicio fronterizo constituye una unidad estructural directamente subordinada al Servicio Federal de Seguridad (FSB), antiguamente el KGB.

Las principales amenazas de los servicios de vigilancia fronteriza varían según la región del país a la que pertenezcan: al noroeste del país, por ejemplo, abunda el contrabando, que supone una seria amenaza para los intereses económicos del país; mientras que el sur se caracteriza por un alto grado de amenazas terroristas, narcotráfico y por la destrucción de los recursos biológicos del mar Caspio.

Los problemas en las fronteras con los estados de Asia Central tienen un carácter similar, al que además hay que añadir el de la inmigración irregular. La región del Extremo Oriente podría considerarse la más problemática, pues ocasiona importantes pérdidas al Estado en el plano económico, biológico y en el sector de las materias primas.

Aunque actualmente está muy extendido el uso, entre los agentes fronterizos, de diferentes herramientas tecnológicas en el ejercicio de sus funciones, las marcas fronterizas, las líneas de control, las instalaciones con alambre de espino y los equipos de vigilancia con perros siguen desempeñando un papel crucial.

Hoy en día sigue predominando el papel del hombre en las fronteras, y es que son los agentes quienes deben detectar los artificios ideados por los infractores para evitar que estos acaben penetrando la línea de defensa. La astucia de estos para esquivar la mirada de los agentes llega a límites insospechados: caminan hacia atrás, se llevan unos a otros en brazos, se atan a la suela del zapato plantillas que imitan la huella de algún animal e incluso se desplazan arrastrándose por el suelo.

El servicio fronterizo de Rusia no deja de incorporar avances tecnológicos capaces de aumentar considerablemente el grado de protección de las fronteras. Los sistemas de vigilancia automatizada aumentan el nivel de protección en aquellos puntos en los que las circunstancias naturales dificultan el acceso de los agentes, como las montañas del Cáucaso. Los medios de comunicación son otro de los puntos en constante evolución.

Los agentes de la guardia costera, a su vez, reciben periódicamente nuevas embarcaciones. Así, por ejemplo, con el objetivo de defender de los intereses del país en el Ártico, hace un año se entregó a los agentes el buque patrullero de primer rango ‘Poliarnaya Zvezdá’ (‘Estrella polar’ en ruso).

También se están renovando las instalaciones en los puntos más problemáticos de la frontera rusa, como en el Extremo Oriente, que en 2013 sufrió las consecuencias de importantes desastres naturales

Sin embargo, aún queda mucho por hacer: aproximadamente un 60 % de los tramos fronterizos terrestres y marítimos están equipados con instalaciones técnicas modernas, elevándose a un 85 % en el caso de las carreteras con conexiones internacionales. Con todo, los puestos fronterizos, que hasta hace poco no eran más que parajes sombríos con una caseta solitaria rodeada de alambre de espino, se han convertido en pequeñas fortalezas que, en caso de emergencia, serán capaces de contener la presión enemiga durante bastante tiempo.

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