Las dificultades para lograr el desarme nuclear

Rusia participa en la conferencia de no proliferación en Nueva York. Fuente: AP

Rusia participa en la conferencia de no proliferación en Nueva York. Fuente: AP

Entre el 27 de abril y el 22 de mayo, Nueva York acoge la conferencia de revisión del Tratado de No Proliferación Nuclear (NPT, por sus siglas en Inglés). El jefe de la delegación rusa y director del departamento de cuestiones sobre el control y la no proliferación de armamento del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Mijaíl Uliánov, nos habla de las razones que están frenando el proceso de desarme.

160 estados-miembro del NPT llaman a deshacerse completamente del armamento nuclear debido a las consecuencias humanitarias que acarrearía su uso. El quinteto nuclear se opone. ¿Está perdiendo efecto el NPT?

Cuando un número tan elevado de estados, es decir, la inmensa mayoría de los miembros del NPT, apoya una iniciativa sobre las consecuencias humanitarias del empleo de armamento nuclear, es imposible ignorarlo, aunque no estemos de acuerdo con dicha iniciativa.

En primer lugar, desvía la atención de los verdaderos problemas del proceso de desarme nuclear… ¿Por qué no se habló de esto en 2005 o a finales del siglo pasado? Desde entonces no se han producido cambios extraordinarios en el mundo como para empezar a discutir ahora sobre este tema. Parece que se haya incluido en la agenda internacional de manera artificial con el objetivo de prohibir las armas nucleares. En segundo lugar, esta iniciativa genera grandes expectativas en el ámbito del desarme nuclear, lo que sí podría socavar los cimientos del Tratado de No Proliferación.

Muchos estados afirman que el NPT tiene un carácter discriminatorio.

Sí, es cierto, muchos afirman que las potencias nucleares hemos hecho un buen arreglo. Mientras que los demás se han comprometido a no fabricar armamento nuclear, las potencias nucleares no solo no se desarman, sino que además no tienen ninguna prisa en sumarse al mundo libre de armas nucleares en respuesta a las expectativas de la comunidad internacional. 

Suena muy lógico...

Sí, no hay duda de que es un planteamiento razonable. Pero estas valoraciones no se ajustan a la realidad: tanto los norteamericanos como nosotros hemos reducido el despliegue de armamento nuclear casi un 85 % en el último cuarto de siglo. Y si empezamos a contar desde 2005, la cantidad de cabezas nucleares desplegadas se ha reducido tres veces. ¿Es eso un ritmo lento? Pero por mucho que se repita esto nadie quiere escuchar… 

¿Pero acaso no se ha frenado el proceso de desarme últimamente?

Si hablamos del desarme nuclear, la situación es realmente compleja. En menos de tres años, el 5 de febrero de 2018, deberíamos cumplir los objetivos previstos en el último tratado START (Tratado de Reducción de Armas Estratégicas, por sus siglas en inglés). Ahora nos preguntamos ¿y después qué? No hay respuesta a esta pregunta, pues la situación en el ámbito de la estabilidad estratégica es bastante incierta. Estoy hablando de algo que ya hemos planteado en numerosas ocasiones, como los sistemas de defensa antimisiles norteamericanos, la posibilidad de desplegar armamento en el espacio, el desequilibrio en el ámbito del armamento convencional, etc.

Probablemente nadie puede saber ahora si se cerrará un nuevo acuerdo para la reducción de armas estratégicas. Nosotros al menos no tenemos esta cuestión en el orden del día.

¿Queda abierta alguna puerta al diálogo con EE UU en lo referente a los sistemas de defensa antimisiles?

No me consta que Washington esté dispuesto a discutir sobre este tema. Como ya saben, el diálogo sobre la estabilidad estratégica a través de la comisión presidencial se ha interrumpido. Los norteamericanos han dicho que los sistemas de defensa antimisiles se instalarán con o sin Rusia. También han dejado claro que no van a satisfacer nuestro deseo de recibir garantías jurídicas de que los sistemas no se orientarán hacia Rusia. Además, nuestra relación actual no contribuye a recuperar el diálogo sobre este tema. 

¿Cree que las posibilidades de que se desate un conflicto nuclear son mayores ahora?

No, no lo creo. No ha pasado nada en el mundo que incentive el uso de armas nucleares. Tanto los norteamericanos como las demás potencias nucleares son muy conscientes de su responsabilidad. 

El artículo 14 del tratado START dicta que el incremento de sistemas de defensa antimisiles constituye un motivo de cancelación del tratado. ¿Por qué Rusia no lo ha abandonado aún?

Recuerdo que, en noviembre de 2011, el entonces presidente Dmitri Medvédev anunció que reconsideraríamos nuestra posición con respecto al tratado si, en algún momento, los sistemas de defensa antimisiles afectaban a nuestros intereses en materia de seguridad. Entiendo que, de momento, no se han dado esas circunstancias. Los sistemas de defensa antimisiles norteamericanos se encuentran en estado de prevención. 

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, realizó unas declaraciones en el documentalCrimea. El camino a casaen las que afirmaba que se estaba barajando la posibilidad de preparar el armamento nuclear en medio de la crisis de Ucrania. ¿No es esto una clara muestra de que actualmente la presencia de las armas nucleares resulta más relevante que antes?

El presidente dijo que esa era una posibilidad a considerar, pero de ahí no se deduce que el arsenal nuclear se haya situado en estado de alerta… 

Otro tema polémico que se ha planteado durante la conferencia son las acusaciones a Rusia de incumplir el Tratado INF(Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio, por sus siglas en inglés).

Estas cuestiones se deben solucionar por la vía diplomática. Creemos que es improcedente sacar esta polémica en la conferencia de revisión del NPT, pero ya que nuestros socios norteamericanos han planteado la pregunta, naturalmente expondremos nuestra postura. 

Desde que se firmó el Tratado INF la tecnología militar ha avanzado muchísimo. La parte rusa acusa a EE UU de incumplir el Tratado INF en parte a causa de los drones.

Los drones norteamericanos responden plenamente a la definición de misil de corto y medio alcance, independientemente de la función que cumplan. Antes de fabricar este tipo de dispositivos, los norteamericanos podrían habernos propuesto introducir una enmienda en el acuerdo… Pero no lo hicieron y decidieron incumplir las cláusulas del contrato. 

¿Eso quiere decir que ustedes admiten la posibilidad de introducir enmiendas en el tratado?

El mismo tratado incluye esa posibilidad. Cualquiera de las partes puede introducir una enmienda, pero esta solo entrará en vigor con el consentimiento de la otra parte. Cada caso tendrá que decidirse de manera independiente. Pero nosotros no tenemos intención de introducir ninguna enmienda.

Más información sobre la Conferencia de la ONU sobre el Tratado de No Proliferación de las Armas Nucleares aquí

Lea más: ¿Qué implicaciones tendría para Rusia la retirada unilateral de tratados internacionales?>>>

Publicado originalmente en ruso en Kommersant.

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