El difícil camino de los primeros tanques rusos

Diseñados para fortalecer la capacidad de ofensiva de la infantería a la vez que ofrecían protección contra el fuego enemigo, los tanques rusos se enfrentaron a numerosos problemas iniciales antes de marcar un hito en la historia militar, aunque llegaron demasiado tarde a la Segunda Guerra Mundial.

La Primera Guerra Mundial sirvió de catalizador a nuevas ideas de ingeniería militar, incluyendo tecnología para vehículos blindados. El motor de estas ideas, de manera literal y figurada, fue el componente fundamental del tanque moderno, el tractor oruga.

En 1878, Fiódor Blinov, un campesino ruso, patentó un “vagón con un raíl continuo para el transporte de mercancías por carreteras principales y secundarias”, basado en el principio del movimiento de las orugas.

Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, se ideó una amplia gama de proyectos para vehículos blindados.

Lo más parecido al tanque actual con moción de oruga fue proyectado por el inventor Alexander Porojovschikov en 1914. Su vezdejod o “vehículo todo terreno”, fue pertrechado con un blindaje de 8 mm con varias capas, que constaba de tres partes: una hoja de acero reforzado de 2 mm de espesor, una capa que amortiguaba los impactos, que contenía pelo y algas, y finalmente, otra capa interior de acero. Además, el vehículo estaba impermeabilizado.

Vezdejod. Fuente: TASS

El vezdejod estaba equipado con un motor de 20 caballos que alcanzaba una velocidad de 26,5 km/h, un récord para los tanques de la Primera Guerra Mundial.

Los retoques finales se realizaron en 1916, pero el proyecto fue abandonado cuando dejó de recibir financiación.

Mientras tanto, el lugarteniente Nikolái Lebedenko también estaba trabajando en el diseño de un tanque. A principios de 1915, este ingeniero militar creó una máquina que podría sin duda traspasar el alambre de espino y las trincheras enemigas.

El “Tanque Zar” fue bautizado así por la firme creencia de Lebedenko de que estas máquinas podrían “romper todo el frente alemán en una sola noche y Rusia ganaría la guerra”, según contó al zar en una audiencia personal.

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Una característica especial de su diseño era que el chasis consistía en dos grandes volantes y un trolley giratorio montado sobre raíles. En conjunto, parecía un vehículo para transporte de artillería movido por dos motores Maybach de 240 caballos.

La construcción del prototipo se completó en 1917 e inmediatamente quedó claro que el vehículo no tenía suficiente potencia, ya que enseguida se quedó atascado en el primer foso durante las pruebas.

La planta de Ribinsk también produjo otro prototipo en 1915, que reproducía básicamente diseños franceses. Tripulado por cuatro hombres y con un peso de 20 toneladas, los 200 caballos del motor permitían la suficiente maniobrabilidad a pesar de su pesado revestimiento de 10-12 mms.

El tanque llevaba dentro del compartimento interior un cañón de 107 mm apuntado hacia atrás, además de una ametralladora pesada en el frente, al lado del conductor.

Pero, a pesar de estas prácticas mejoras, el diseño no impresionó a los responsables de técnica militar del país y no recibió su apoyo.

Otro competidor era el proyecto de Vasili Mendeléiev, hijo del famoso químico e inventor Dmitri Mendeléiev, presentado al Ministerio de Guerra en agosto de 1916.

Desarrollado desde 1911 por iniciativa personal de Medeléiev, el tanque estaba equipado con una coraza antiproyectiles y otras innovaciones técnicas, que se terminarían aplicando muchos años más tarde.

Mendeléiev también propuso un sistema de suspensión neumática para el chasis; por otra parte, la dirección del vehículo dependía de un servomotor y su arma principal era un cañón de 12 mms.
Teóricamente, el tanque debía ser transportado en ferrocarril.

Pero las diversas innovaciones tuvieron como resultado un peso de 170 toneladas, así como el elevado coste de producción de este “vehículo acorazado”, como lo llamaba el propio Mendeléiev. Todo esto disuadió al ministro de continuar con el proyecto.

Finalmente, los tanques rusos no lucharon en los campos de batalla de la Primera Guerra Mundial. A pesar de los grandes esfuerzos de los ingenieros para equipar al ejército con armas modernas, estos intentos, en su mayor parte, no lograron pasar la fase de prueba.

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