Militares rusos graban desde el aire bases militares de EE UU para cumplir el Tratado de Cielos Abiertos

Los vuelos se realizan esta semana y siguen unas estrictas normas de seguridad. Fuente: Ria Novosti / Mijaíl Melnichuk

Los vuelos se realizan esta semana y siguen unas estrictas normas de seguridad. Fuente: Ria Novosti / Mijaíl Melnichuk

No podrá aterrizar ni salirse de la ruta marcada previamente. Los norteamericanos controlarán el cumplimiento de estos requisitos desde dentro del avión ruso Tu-154M LK-1.

Aunque se trate de una misión de observación ‘de proximidad’, permitirá cumplir el objetivo principal del Tratado de Cielos Abiertos: prevenir agresiones repentinas de países vecinos.  El acuerdo internacional, que ha logrado afianzar un esquema de confianza y transparencia sin precedentes, lleva más de 20 años en vigor y congrega a más de 30 países, entre los que  se incluyen las principales potencias militares del mundo.

En el Tratado de Cielos Abiertos entré en vigor en 2002 y cuenta con la participación de 34 estados, entre los que se encuentran Bielorrusia, Bélgica, Bulgaria, Bosnia y Herzegovina, Gran Bretaña, Hungría, Alemania, Grecia, Georgia, Dinamarca, Islandia, España, Italia, Canadá, Letonia, Luxemburgo, Holanda, Noruega, Polonia, Portugal, Rusia, Rumanía, Eslovaquia, Estados Unidos, Turquía, Ucrania, Finlandia, Francia, República Checa, Suecia y otros países. Tiene un plazo de vigencia ilimitado y está abierto a la participación de todos los países que lo deseen. Una cuota especial determina el número de inspecciones a realizar.

Según declaró a Rossiyskaya Gazeta el director del Centro Nacional para la Disminución de la Amenaza Nuclear, Serguéi Ryzhkov, los vuelos de observación del Tu-154 sobre el territorio de los Estados Unidos se realizan entre el 8 y el 13 de diciembre. El avión ruso despegará desde el aeródromo de Trevis (en California) y la distancia máxima de vuelo será de 4.250 kilómetros. Se trata de la misión número 39 desde la adhesión de los inspectores rusos al Tratado de Cielos Abiertos.

El tratado cubre un vasto territorio desde la ciudad canadiense de Vancouver hasta Vladivostok (en Rusia), y atraviesa todo el hemisferio norte. El régimen de observación se aplica solo al territorio soberano de los países miembros, incluido el espacio terrestre, las islas, las aguas internas y las territoriales. Durante los vuelos los observadores están autorizados a tomar imágenes de seguridad, pero nunca atendiendo a los intereses de seguridad nacional del país que ejerce la inspección.

El Tratado de Cielos Abiertos se creó en su día para controlar los movimientos de despliegue y desplazamiento de tropas; lo que autoriza a los observadores a sobrevolar el espacio terrestre y las aguas territoriales a fin de capturar imágenes del espacio recorrido. No obstante, tienen terminantemente prohibido aterrizar fuera de los puntos acordados previamente  e intervenir en las actividades que se desarrollen en las bases militares.

Asimismo, el avión en el que viajen los observadores, debe mantener una distancia de 10 kilómetros con la frontera de aquellos Estados soberanos que no hayan firmado el Tratado de Cielos Abiertos.

Rusia creó hace más de diez años un destacamento especial de vuelo para las misiones de observación enmarcadas en el programa de cielos abiertos. Hasta no hace mucho, dicho destacamento estaba conformado por los aviones Tu-154M Lk1 (para videovigilancia en EE UU y Canadá) y An-30B (para los vuelos sobre países europeos). Ambos aviones se ajustan a los estándares internacionales y están equipados con aparatos de vigilancia y grabación.

Entre tanto, Rusia se ha convertido en el primer Estado miembro del Tratado de Cielos Abiertos que instala sistemas óptico-electrónicos de última generación en sus aviones de observación. Esto permite tomar fotografías y grabar vídeos de alta calidad que se ciñan a los requisitos del tratado, en el que se estipula que en todas las imágenes se deben distinguir claramente las instalaciones militares, de modo que no sea posible confundir una grúa elevadora con un lanzacohetes.

Las fotos tomadas durante las misiones de vigilancia pueden enviarse a cualquier país miembro del Tratado previa solicitud. 

Versión abreviada. Texto publicado originalmente en Rossiyskaya Gazeta. 

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