Los videojuegos que ensalzan el patriotismo causan furor en la juventud rusa

La Segunda Guerra Mundial es uno de los temas favoritos. Los desarrolladores afirman que además de entretener sirven para educar. Fuente: Lori / Legion Media

La Segunda Guerra Mundial es uno de los temas favoritos. Los desarrolladores afirman que además de entretener sirven para educar. Fuente: Lori / Legion Media

Además de utilizarse para entretenerse estos videojuegos tienen fines educativos. Los beneficios económicos para las empresas desarrolladoras de juegos como “War Thunder” o “World of Tanks” se han disparado en los últimos años.

Una bala perdida atraviesa un saco; junto a este, un obús que apunta al cielo se dispara y el proyectil explota en el aire al paso de un avión, que se ve obligando a cambiar de rumbo.

Según la empresa Wargaming, en la sección rusa (de la CEI) hay más de 30 millones de personas registradas. La media diaria de usuarios que juegan simultáneamente a World of Tanks en la versión rusa se sitúa entre 700.000 y 800.000 personas.

A cámara lenta, un soldado del Ejército Rojo lanza una granada a un tanque fascista. Todo esto ocurre al son de la versión moderna de un clásico del frente. Se trata del videoclip Pobeda za nami (“la victoria es nuestra”, en ruso) con el que se promociona el videojuego de combate War Thunder —de la empresa Gaijin— y que ha conseguido más de cuatro millones de visitas en YouTube en menos de dos meses. Esto solo es una muestra de la popularidad que están ganando en Rusia los videojuegos de temática histórico-militar.

Además de la dimensión lúdica, estos videojuegos son pedagógicos. “Prácticamente cualquier juego que tenga alguna relación con la historia desempeña una función educativa”, explicó a RBTH Antón Pankov, director de relaciones públicas de la filial rusa de Wargaming (una empresa bielorrusa), además de desarrollador del popular juego de temática histórico-militar Mir tankov (“El mundo de los tanques”).

“En la URSS, esta función la desempeñaban los círculos de aficionados al modelismo de aviones y buques adscritos a la DOSAAF (Sociedad Voluntaria de Promoción del Ejército, la Aviación y la Marina), así como otros deportes de carácter técnico-militar”, explica Serguéi, teniente coronel retirado y padre de un apasionado de los videojuegos de doce años.

En aquellos círculos los niños se familiarizaban con la estructura de los aviones y los barcos, aprendían a montarlos ellos mismos y estudiaban la historia de la aviación y de la marina, sobre todo de la nacional. Era una forma de inculcar el patriotismo en la juventud.

Ahora esta información la pueden obtener a través de los videojuegos. “Nosotros ofrecemos a los jugadores una información única sobre la tecnología militar que se empleaba en los combates. “Nuestros jugadores se familiarizan con la maquinaria durante el juego y descubren interesantes acontecimientos históricos a través de nuestro sitio web, redes sociales y canales de vídeo”, comenta Antón Pankov.

Explica que el componente educativo y patriótico está presente tanto en los juegos como en las iniciativas que lacompañía promueve fuera del ámbito de internet, aunque también precisa que la compañía intenta no posicionarse al lado de ningún bando en aquellos proyectos que tratan conocidos conflictos históricos (como la Segunda Guerra Mundial).

La batalla offline

Los videojuegos se propagaron ampliamente en Rusia como producto de entretenimiento a finales de los años 90, y su popularidad no deja de crecer con los años. Según datos de 2013 aportados por la agencia Insight ONE, el 58 % de los rusos (cerca de 80 millones de personas) son aficionados.

De acuerdo con distintas fuentes, solo un año antes el número de aficionados oscilaba entre los 40 y los 46 millones de personas. Insight ONE estima que los beneficios obtenidos por la industria de los videojuegos en Rusia en 2013 ascendió a 35.400 millones de rublos (poco más de 1.000 millones de dólares según el curso vigente entonces).

“Los amantes de los juegos de temática histórico-militar también van en aumento, ya que se trata de una temática cercana y comprensible para el público de todas las edades”, explica a RBTH Antón Yudintsev, director general de la empresa Gaijin Entertainment, además de desarrollador del videojuego histórico-militar War Thunder.

La edad media entre los aficionados a este tipo de juegos se sitúa entre los 25 y los 27 años, lo que significa que muchos pilotos y tanquistas virtuales sobrepasan la treintena. Cada vez es más frecuente ver a padres que juegan con sus hijos, convencidos de que estos juegos constituyen una forma de despertar en el niño el interés por la historia.

Aparte de diseñar juegos populares, las empresas de programación también intervienen fuera del ámbito de internet, colaborando con museos de historia militar, restaurando equipos de combate y cultivando por otros medios el interés de los participantes por la Segunda Guerra Mundial. Por ejemplo, en la página web de World of Tanks se pueden descargar maquetas de tanques para imprimir y montar en papel y decorar con ellas el escritorio.

Videoclip de Pobeda za nami (La victoria es nuestra)

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