La adicción a las pantallas se extiende entre los jóvenes

La dependencia a los ordenadores no está reconocida oficialmente como enfermedad, pero son cada vez más los que la sufren. Fuente: Natalia Seliverstova / Ria Novosti

La dependencia a los ordenadores no está reconocida oficialmente como enfermedad, pero son cada vez más los que la sufren. Fuente: Natalia Seliverstova / Ria Novosti

La dependencia a los ordenadores todavía no se introducido en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE), esto significa que oficialmente no se considera una afección.

Sin embargo, los psicoterapeutas llevan 20 años examinando y tratando a la gente que ha caído en una dependencia a la realidad virtual. El principal grupo de riesgo son los niños y los adolescentes.

Nivel 1. Juegos de ordenador

El objetivo de los primeros juegos de ordenador era el de diversificar el ocio de las personas pero, al igual que cualquier medicamento que tomándolo en dosis inadecuadas se convierte en veneno, al cabo de 60 años la nueva distracción completó la triste lista de cosas que provocan adicción.

“A nadie se le pasa por la cabeza dar a un niño de dos años un cigarrillo o una bebida alcohólica, en cambio los padres sí que le dan un tableta. Además, la ciberadicción se desarrolla más rápidamente que el alcoholismo, - explica el colaborador científico jefe del Centro federal médico de investigación de psiquiatría y narcología del Ministerio de Sanidad de Rusia Lev Perezhoguin. – Puede cambiar la palabra 'tableta' por 'vaso de vodka' y todos los criterios de formación del alcoholismo sirven también para la formación de la dependencia al ordenador”.

Según la encuesta del Centro de Estudio de la Opinión Pública (VTsIOM, por sus siglas en ruso) un 52% de los rusos considera que la Red puede ser adictiva para los niños. Según Lev  Perezhoguin, que lleva  13 años estudiando este problema, uno de cada siete-ocho niños se convierte en adicto al ordenador.

“En nuestra familia los juegos de ordenador son un incentivo y también un castigo - explica la mamá de Yura de ocho años, Olga Zúbova. Quitamos los juegos por un mal comportamiento o por una grosería, y premiamos con ellos los resultados deportivos. De entre todos los métodos posibles, el más efectivo, por desgracia, es el ordenador”.

Cada año que pasa esta dependencia no hace más que afectar a gente más joven. “Los que peor reaccionan cuando se les desconecta de los juegos son los niños de 11-12 años, - continua Lev Perezhoguin. – Vi a un niño, al que su madre le había quitado la tableta, y entonces cogió carrerilla y se golpeó contra la pared gritando”.

[Fotos] Informática soviética: ordenadores del siglo pasado

En el año 2012, el caso de un chico de 12 años que mató a su padre por el hecho de haber cortado los cables de su ordenador sacudió a la ciudad de Koroliov, en los alrededores de Moscú. El joven jugador de videojuegos clavó un cuchillo exactamente igual como lo había hecho un personaje de su videojuego preferido. 

Nivel 2. Internet

Actualmente más de dos tercios de la población de Rusia (el 68%) es usuaria de internet, cuando hace tan solo diez años se conectaba a la red el 20%, según datos de VTsIOM. La cantidad de usuarios que se conectan cada día ha crecido en nueve veces, de un 5% a un 45%.

“Los propios padres dan un mal ejemplo, - considera la maestra Valeria Annenkova.- La primera pregunta que hacen cuando llegan a la reunión de la escuela es la de si hay Wi-Fi y a continuación, como hacen los niños bajo el pupitre, empiezan a utilizar las tabletas y los móviles”.

Un 22% de los rusos encuestados por VTsIOM reconoce que pasa demasiado tiempo en internet.

“En la escuela los niños empiezan el día comentando qué han visto en internet la víspera, - continúa la maestra. – Les pregunté si podrían pasar una semana sin conectarse y se quedaron perplejos. Por esta razón durante las vacaciones no pudimos juntar un grupo para ir de excursión al bosque porque los niños ya no se pueden imaginar a sí mismos sin estar conectados”. 

Nivel 3. Las redes sociales

Oficialmente se puede abrir una cuenta en Facebook a partir de los 13 años, y en VKontakte a partir de los 14 pero nadie pide el pasaporte y la edad se puede exagerar. En general el registro a las redes sociales no exige ningún dato auténtico, por eso los adolescentes juegan a lo que les gustaría ser.

“Una cosa es ir a jugar al fútbol y ser un ejemplo para los niños más pequeños. Otra cosa es no saber jugar al fútbol, estudiar regular, más la falta de atención de los padres, -explica Lev Perezhoguin.

Relacionarse en la red es más fácil que en la vida real, al igual que hacer amigos. Decenas de seguidores virtuales, una comunidad de amigos con intereses parecidos…todo esto libera al adolescente del sentimiento de soledad y le proporciona ilusión por la vida.

Mientras tanto, va perdiendo los hábitos sociales en la realidad. “Estos niños, como individuos, se degradan muy rápidamente, - explica la psicóloga Elena Galitskaya. –No pueden ligar dos palabras seguidas, no porque no quieran comunicarse sino porque han olvidado cómo hacerlo”.

Sin embargo, incluso en la red los adolescentes quieren tener su estatus, y lo determinan por los likes, por los que están dispuestos a mucho. “Tuve un caso, -explica Lev Perezhoguin, en que una niña le dijo a un niño: “¿Qué te parece si me tiro por la ventana, tu lo grabas con el teléfono y después vemos cuantos likes nos han puesto?”. 

Final del juego

Cuando al creador de Apple, Steve Jobs, le preguntaron que qué pensaban sus hijos de la tableta, el fundador del gigante de la tecnología de la información respondió  que en su casa no la utilizan y que él limitó el uso de dispositivos modernos.

Evan Williams, el creador de Blogger y Twitter, reconoció que sus hijos pueden utilizar los artilugios solo una hora al día. “Limitación es la principal respuesta a la pregunta de cómo proteger al niño de la adicción, - continua Lev Perezhoguin. – En la Unión Soviética había unas normas correctas para todas las edades del tiempo que se podía pasar delante de la pantalla, por ejemplo, los dibujos animados para los niños en edad preescolar duraban entre cinco y diez minutos. Ser operador de los primeros ordenadores soviéticos se consideraba una mala profesión y a los que pasaban más de cuatro horas al día delante de una pantalla les daban un plus económico por la nocividad. No ha cambiado nada desde entonces...”

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